Juan Sebastián Chamorro y los asesinos de abril

César Augusto Bravo Vargas / Exiliado en Costa Rica

La matanza de los inocentes en ABRIL fue perpetrada cuando sus asesinos se percataron que no podrían hacer de las víctimas sus esclavos. El razonamiento de estos homicidas encaja con el de otros tiranos como Calígula quien sostenía que, los reyes eran dioses y los hombres bestias a someter. El repentino descarrilamiento del nefasto proyecto político de la pareja asesina ha dejado en ellos un profundo sentimiento de frustración que no se preocupan en esconder y menos en disimular, quedando claro que los tales creen que los nicaragüenses no somos naturalmente iguales, que ellos (los asesinos) nacieron para dominarnos y el resto para ser sus borregos a cambio de darnos una supuesta paz civil.

La pareja asesina ama su embrutecimiento, su crueldad la adoran y perder por completo la perspectiva de la realidad lo desean y lo practican sin mesura, pues solamente así son capaces de escapar de la crisis que ellos mismos crearon cuando creyeron que someternos era su divino derecho y obedecerles ere nuestro obligado deber.

La parejita misma decidió meterse en el peor de los túneles posible, aquel sin salida, oscuro y de lenta agonía pero, siendo incapaces de razonar y por ende de obrar con juicio, culpan y condenan a los demás de sus pésimas y aberradas decisiones.

Tal es el caso descabellado de arremeter, sin asomo de escrúpulos, en contra de Juan Sebastián Chamorro quien por ser miembro de la A.C debe enajenarse de su derecho de opinar, de externar y divulgar su forma de pensar, claro, en otro macabro hecho de creer que la libertad de todos los nicaragüenses les pertenece y que nadie tiene derecho a disponer de ella.

Raya la ignominia cuando estos fratricidas nos quiera engañar diciéndonos, mientras se rasgas las vestiduras  y tras de gesticular duros rechinares de dientes, que las merecidas sanciones son en contra del pueblo nicaragüense y que a ellos en nada les afecta. Pero ¿qué les pasa, quiénes creen que somos? Seguro deben pensar que cada nacional es un cómico muñeco y que ellos son los ventrículos en el teatro sangriento de su absolutismo, algo que si pasa con cada fiel devoto de su secta macabra mal llamada Frente Sandinista. ¡Que equivocados están y que equivocados los tienen los miserables serviles que les cantan y aplauden como sólo se le debe cantar y aplaudir a Dios en su trono celestial!

Juan Sebastián Chamorro se está uniendo así al panteón de los nombres y hombres presidenciables que han surgido después del crac social de abril. Las canalladas que están cometiendo en su contra, como ya lo dijo Luis Galeano, lo hacen un candidato potable y conveniente para ocupar la máxima magistratura del país.

Cada miembro de la A.C, cada periodista independiente, cada espíritu libre sabe que renunciar a la libertad que nos asiste sería degradarnos como especie, como género, sería renunciar a la moral, a la tan necesaria ética para convertirnos, no solo en a patrias, pues peor aún, en los cómplices de la más horrenda y cruel despotismo que hayamos vivido nunca.

Sebastián Chamorro debe seguir alumbrado el doloroso camino de la libertad ejerciendo su derecho soberano de opinar, develando y denunciando cada pretensión sucia y oscura con la que quieren manipular el diálogo. Los asesinos deben saber que no se están repartiendo el Estado como en otrora lo hicieron impunemente con el corrupto de Arnoldo Alemán, ser tan vulgar y despreciable como ellos. No nos has defraudado Sebastián. La patria sabe dar a cada hijo lo que se merece.

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