Réplica a las enseñanzas de la controversia de ANPDH

Dr. Danilo MartínezDanilo Martínez / Abogado y Notario*

Recientemente leí un artículo en el medio digital Confidencial, escrito por el MAESTRO DE DERECHOS HUMANOS, Uriel Pineda, titulado: “ANPDH: Enseñanzas de la controversia”. Me gustó la facilidad de expresión y la técnica argumentativa del mismo, a no ser por algunas inconsistencias y errores que por un acto de justicia y de los propios derechos humanos me permito señalar.

El articulista comete un error al referirse a falsificación de firmas para crear una nueva organización en Costa Rica. Primero, porque la organización de derechos humanos creada en Costa Rica, es un derecho subjetivo, una facultad que la ley número 218   permite, tanto la posibilidad de inscribir una organización extranjera o inscribir una nueva. Y  debemos recordar  el principio universal que “a nadie ofende el que hace uso de su derecho.” No existe en la controversia ninguna falsificación de firmas por la creación de una nueva organización de derechos humanos en Costa Rica, que tiene la misma finalidad de la ANPDH, quien se miraba impedida de actuar con presteza en asistencia a los refugiados en el exilio porque no se contaba con las tres firmas ni la participación de los gratuitos denunciantes para poder inscribirla como filial en Costa Rica, a pesar de los reiterados llamados y comunicaciones del Dr. Leiva a través de WhatsApp, correos y llamadas , inclusive contacto con familiares de los mismos para hacerles saber la necesidad de sus firmas y  que la ANPDH como tal pudiera seguir brindando sus servicios a las víctimas de violaciones de derechos humanos. Si esta decisión de legalizar su actuación no se hubiera tomado, sencillamente no se hubiera brindado toda la ayuda y asistencia jurídica que se ha dado a los exiliados.

Tiene razón el MAESTRO DE DERECHOS HUMANOS en cuanto a las consecuencias que significaría no aclarar esta canallada contra el Dr. Álvaro Leiva; basta recordar a Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Y como consecuencia lógica también es cierto que la cooperación internacional puede comportarse reactiva, más exigente y cuidadosa, lo que afectaría en cantidad y tiempo la cooperación. Tan cierto es también que a través de este escándalo artificial creado por los gratuitos denunciantes se trata de minimizar la crisis de derechos humanos arrojando un manto de dudas sobre las cifras reales de violaciones de derechos humanos. Y es que es repudiable ver como desde dentro se producen estos cuestionamientos, con un ardor mayor que el del propio gobierno, quien está señalado de crímenes de lesa humanidad por la propia CIDH y GIEI. Más parecían los denunciantes ardientes defensores del gobierno de Ortega que defensores de derechos humanos. No porque no tengan derecho a disentir o reclamar cualquier diferencia o inconsistencia dentro de una organización en la que para entonces eran miembros, sino por la forma desleal, imprecisa, e inapropiada de lanzar baldadas de lodo sobre el trabajo y resultado de la propia ANPDH.

Pero al leer el tercer párrafo del maestro de derechos humanos, se aprecia el análisis político que hace sobre este problema, lo cual significa que su visión es segmentada, sesgada, y que no logra desprenderse de los paradigmas políticos para abordar esta problemática. ¡Qué interesante que el articulista piensa y expresa!, y no el Dr. Leiva, en una potable candidatura a dirigir una Procuraduría de Derechos Humanos en un futuro gobierno democrático. Lo cual significa también que su análisis ya está contaminado con el lente político de ver al Dr. Leiva como un posible y futuro funcionario de un nuevo gobierno. ¿Acaso no será esta otra causa más por la que se lanza lodo sobre la humanidad y trayectoria del docto Leiva? Yo podría pensar también en la posible candidatura del señor URIEL PINEDA para procurador de derechos humanos, lo cual justificaría sus anteriores declaraciones. ¿No es cierto acaso que cuando la zorra habla de las uvas comérselas quiere?

No voy a referirme a la calidad humana de cada persona involucrada en este conflicto. Un profesor de Ciencias Sociales en el INTECNA, mi querido INTECNA, decía que “el hombre es un amasijo de bajas pasiones y de sublimes grandezas”, por lo que potencialmente cualquier persona es capaz de tocar el cielo o descender al propio infierno con sus actuaciones. Pero el articulista comete otro error al decir que el secretario ejecutivo de la ANPDH “no ha rendido cuentas a la junta directiva”. Señor Pineda, el pasado once de julio del dos mil diecinueve, se celebró la asamblea general extraordinaria, de conocimiento público, donde el tesorero, quien es el obligado, rindió cuentas, y la asamblea general extraordinaria aprobó dicho informe, con lo cual queda zanjada cualquier duda. Y a esta Asamblea Extraordinaria de la ANPDH también fueron invitados, debidamente comprobadas las notificaciones, los gratuitos denunciantes quienes no quisieron hacerse presentes.

Pero sí me llama la atención la apreciación lejana, obtusa y confusa que el MAESTRO DE DERECHOS HUMANOS, URIEL PINEDA, hace de los defensores de derechos humanos nicaragüenses, cuando llama agenda reactiva, la labor de los defensores de derechos humanos en Nicaragua, queriendo decir que los nicaragüenses defensores de derechos humanos tienen la tendencia a exagerar la represión Orteguista. Me parece una total falta de respeto, inclusive hasta una declaración discriminatoria realizada desde un imaginario pedestal que le permite ver por encima del hombro. Y lo peor, compara defensores de derechos humanos mexicanos con los nicaragüenses, habida cuenta de que son dos realidades totalmente diferentes: allá se lucha contra una inseguridad ciudadana provocada por el narcotráfico, trata de personas y delincuencia común, aquí el principal violador, sistemático violador de derechos humanos es el Estado en su conjunto, es decir Daniel Ortega y sus cuatro poderes que tiene en el puño de su mano. Tampoco es cierto que el volumen de un dictamen o de un expediente es el que determina su efectividad y suficiencia probatoria, o su correcta sustanciación procedimental

Vuelve el señor Pineda, a pretender poner por encima de los humildes y entregados defensores de derechos humanos nicaragüenses  a los defensores de derechos humanos mexicanos. Desafortunada comparación que no hace ningún bien a esta controversia, como llama el MAESTRO DE DERECHOS HUMANOS a la conspiración orteguista para deshacerse de una de las más beligerantes organizaciones defensora de derechos humanos como es la ANPDH, y de su principal rostro, el doctor ALVARO LEIVA. Y en un alarde de auto sobrevaloración, el maestro de derechos humanos, dice que basado en su experiencia, ¿cuál experiencia? ¿experiencia académica o experiencia práctica? Que el señor PINEDA les pregunte a los familiares de las victimas si fue a tapazos que el régimen le arrebató las vidas a sus seres queridos. Precisamente una de las causas por las que la ANPDH sale del país, además del peligro real de detención o muerte, es para salvaguardar la basta documentación que hoy se encuentra a salvo, donde cada muerte provocada por la dictadura se encuentra debidamente documentada y sustentada con pruebas testificales, videos y documentales entre otros medios de pruebas.  El doctor Leiva públicamente siempre ha dicho que existe un centro de monitoreo dándole seguimiento a los muertos y heridos provocados por el régimen de Ortega. PREGUNTO: ¿sería correcto para satisfacción del articulista que la ANPDH revele donde está su centro de monitoreo, su mecanismo empleado y quiénes lo conforman?  Ha sido una constante petición del doctor Leiva a la CIDH el poder sentarse a conciliar las cifras de los asesinados por la dictadura y revisar victima por víctima, a fin de poder establecer un punto de consenso sobre el mismo tema, sobre la base de las pruebas. pero además hay que leer muy bien los encabezados de los informes: dicen PRELIMINARES, lo cual significa que no son conclusivos y que en un INFORME FINAL se podrá corregir, ampliar o aclarar cualquier error humano, lo que no le resta valor, puesto que en todo caso el más interesado en ACLARAR dichos informes debería ser el gobierno de Ortega, y no otros defensores de derechos humanos, haciéndole el trabajo a la dictadura.

Pero lo que más me llamó la atención del artículo del maestro de derechos humanos es cuando expresa: “descalificar la demanda de rendición de cuentas y hacernos los ciegos ante esta situación es justo lo que haría el régimen ORTEGA MURILLO “. En primer lugar, las cuentas ya se rindieron ante el organismo que debía hacerse: la asamblea general extraordinaria del once de julio del dos mil diecinueve. En segundo lugar, toda información financiera sobre donaciones implica el otorgamiento de autorización de los donantes quienes por lo general solicitan mantener el debido sigilo por razones obvias de seguridad. Y en tercer lugar, a las únicas personas que se debe rendir cuentas es a los miembros asociados de ANPDH, por ser un órgano privado y no público, y a los donantes por ser quienes entregan la plata y deben saber el destino que se le dio.

Realmente da tristeza que hasta maestros de derechos humanos cometan el error (prefiero pensar que es un error) de violar el principio de presunción de inocencia del doctor Leiva, que se encuentra consagrado en el artículo 11.1 de la declaración universal de DDHH. Estas declaraciones se suman a la campaña de desprestigio en contra del doctor Álvaro Leiva Sánchez, por los prejuicios con las que fueron escritas y por los lentes políticos con que se analizó la situación.

Todo esto nos lleva a la triste conclusión que el problema de los nicaragüenses, principalmente, es de cultura política, acostumbrados a la traición, a la deslealtad, a la división, a justificar todo por las ambiciones de poder, a distraer nuestras energías de la línea de acción principal.

Pregunto: ¿Acaso los gratuitos denunciantes han presentado un documento original o debidamente cotejado o certificado conforme su original?

¿Acaso los gratuitos denunciantes han presentado un documento con la firma del doctor Leiva? Me refiero a firma,  no  a una rúbrica montada en un sello que se puede fácilmente escanear?

¿Y de dónde sacan supuesta información financiera los gratuitos denunciantes?, sobre todo en nuestro país, donde la información financiera tiene sigilo y es únicamente del resorte de la UAF. ¿Acaso esto no hace sospechar la conspiración orteguista?

Solo basta con comprobar que ninguna de esas cuentas existe a nombre de ANPDH o ALVARO LEIVA SANCHEZ.

Pero… ¿a quién corresponde la carga de la prueba sino al acusador?

¿Y acaso no se levanta esta gratuita controversia (prefiero llamarla campaña difamatoria), en momentos en que el doctor Leiva ha anunciado que presentará cargos por crímenes de lesa humanidad en contra del señor ORTEGA en jurisdicción internacional?

¿Acaso no es sospechoso que los gratuitos denunciantes no se presentaran a la asamblea extraordinaria convocada por la mayoría de los miembros de AHPDH, y más bien llevaran a ventilar este asunto ante los medios de comunicación, sabiendo que, llevar dicha controversia a ese nivel solo favorece al régimen ORTEGA MURILLO y pretende debilitar todo el inmenso trabajo y frutos que la ANPDH está realizando?

Debo decir que, efectivamente, es más fácil ceder ante el morbo de hacer leña del árbol caído o que se cree pronto a caer. Y es muy fácil hablar desde la comodidad de un escritorio sobre derechos humanos y no escuchando el silbar de las balas sobre las cabezas, enfrentando la frialdad de los asesinos o viendo desangrarse una víctima de las atrocidades ORTEGUISTAS.

El error es de humanos. Pero no puedo dejar de desaprobar su ligera e irresponsable comparación, cuando establece parangón entre esta situación y la dictadura de ORTEGA, y peor aun cuando se atreve a comparar a Daniel Ortega con el ilustre y honorable doctor ALVARO LEIVA SANCHEZ, de quien no mencionaré sus notorios méritos.

Hay un comprobado asesino en Nicaragua, que es responsable de la pérdida de las vidas de más de cien mil nicaragüenses. Hay en Nicaragua un comprobado socio del narcotráfico que gobierna como mafia una República y ejecuta a sus adversarios políticos.

Hay en Nicaragua un dictador que reprime, que captura, que tortura, que ejecuta cobardemente al pueblo nicaragüense.

Hay en Nicaragua una monstruosa dictadura que mantiene secuestrada la nación. Estamos inmersos en una masiva violación de derechos humanos del pueblo nicaragüense.

¡Ah!, pero en vez de atacar al asesino, al violador, al mafioso, al torturador, al que tiene postrado el país, resulta más cómodo y fácil sumarse a la campaña de baldes de lodo lanzados sobre el honor del doctor Leiva.

No es extraño que ocurra esto, pero  es injusto y cobarde. Que lo diga Ortega, que lo repitan sus secuaces  y socios, no tiene nada de raro. Pero que un maestro de derechos humanos, se sume a echarle leña al fuego, sí es algo notorio y desafortunado.

¿No hubiera sido más sensato y respetuoso esperar a que los que afirman las difamaciones prueben sus imputaciones?

  • El autor es presidente de la Asociación Democrática de Abogados de Nicaragua
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