Cheslor, Los Reales, y la bandera de Nicaragua

Cheslor Cuthbert

Cheslor Cuthbert

Miles de nicaragüenses vieron el juego final de la Serie Mundial de Béisbol del 2015 por diferentes razones y una en particular: Tradición de cien años del deporte rey, domingo seguido por un día libre, la emoción del deporte, y porque a lo mejor Cheslor Cuthbert podría entrar a jugar en algún momento.

El primer nicaragüense en participar en una Serie Mundial y el primero, sin jugar, en tener un anillo de Campeón. ¿Méritos? Veamos algunos: Ganó la confianza del manager de los Reales, entre cientos de opciones, para que estuviese junto al equipo grande en la serie de juegos más importantes para cualquier equipo; su potencial y futuro han quedado sellados con la invitación a estar en la banca; un honor y reconocimiento jamás visto para un pelotero nacional.

Y el muchacho costeño hizo lo que quizás el Chocolatito debería hacer en cada pelea: La noche del domingo tuvo el corazón en la boca y una bandera de Nicaragua en su mano.

Lo vimos por televisión, allí, aferrado a la barra de protección del dog out delante de 60 mil fanáticos, casi todos vestidos de Mets, con los ojos que escapaban en cada swing del bateador de los neoyorkinos y en cada lanzamiento del relevo que con implacables hachazos cerró la temporada de ensueño de los Reales de Kansas City. Trinchera de la Noticia.

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