Carazo: «Ni perdón ni olvido» dicen sobrevivientes

Hoy se cumple un año de una de las peores masacres perpetradas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el departamento de Carazo.

Eran las 5:30 de la mañana del ocho de julio de 2018 y los pobladores de Jinotepe y Diriamba aún no terminaban de despertarse. En el tranque del Colegio San José un obrero jinotepino de 42 años que se involucró en las protestas contra la dictadura de Ortega, se percató de lo que venía ese día. Ya en toda Nicaragua había iniciado la denominada «operación limpieza» a cargo de policías y paramilitares que con un arsenal de guerra disparaban a quema rop y, sin piedad, a manifestantes que se mantenían en las barricadas como mecanismo de defensa y protesta contra el gobierno.

El 8 de julio de 2018, según organizaciones de Derechos Humanos, se contabilizaron al menos 16 muertos, todos miembros de grupos de oposición. La  Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó estos asesinatos como crímenes de Lesa Humanidad, que deberán ser juzgados en tribunales internacionales.

En total 32 caraceños fueron asesinados en el contexto de las protestas a manos de paramilitares que sin piedad disparaban a matar.

Un ataque despiadado y desproporcional que se mantuvo durante 12 horas. Los policías y paramilitares dispararon, seguidos de palas mecánicas, que desarmaron los tranques y barricadas hasta darles el control de las ciudades. Fue una lucha calle a calle, recuerdan los pobladores, quienes calculan que aproximadamente 3000 jóvenes autoconvocados defendieron la ciudad de Jinotepe prácticamente desarmados.

Con un nudo en la garganta, los sobrevivientes, muchos de ellos exiliados en Costa Rica, conmemoran el primer año de la masacre con la consigna: «Ni perdón ni olvido».

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