Víctimas sobrevivientes de la masacre: “Gobierno miente, pedimos justicia” | Nicaragua

La familia Reyes regresaba de una iglesia. Al ser interceptados por los policías, quienes no se identificaron, pensaron que era un asalto. Fotografías de Canal 8 de televisión. / Cortesía de La Prensa.

La familia Reyes regresaba de una iglesia evangélica. Al ser interceptados por los policías, quienes no se identificaron, pensaron que era un asalto. Fotografías de Canal 8 de televisión. / Cortesía de La Prensa.

“Un lamentable y doloroso error”. Así justifica el gobierno lo ocurrido el pasado sábado 11 de julio en Las Jagüitas, un barrio marginal de Managua que fue escenario de una masacre protagonizada por agentes antinarcóticos de la Policía Nacional, actualmente sometida al mando, capricho y voluntad de Daniel Ortega Saavedra y de su esposa Rosario Murillo.

Por disposición constitucional, Ortega es el jefe máximo de la Policía Nacional.

Aminta Granera es solamente una ficha gerencial con capacidad de mando limitada; una empleada a cargo de la seguridad de la hacienda personal en la que Nicaragua ha sido convertida por los Ortega – Murillo. En la Nicaragua de hoy día, una hoja no se mueve a nivel oficial, si dicho movimiento no está autorizado por una de las dos cabezas del monstruo bicéfalo del poder dictatorial. Si Aminta renuncia o es destituida, los Ortega Murillo nombrarán a otro mozo a su servicio para que se haga cargo de gerenciar a la policía. El proceso de desmantelamiento institucional de la Policía Nacional empezó desde el primer período presidencial fraudulento de Ortega, quien pasó a retiro anticipado a decenas de oficiales que sólo aceptaban obedecer lo que la Ley y la Constitución establecen.

No puede haber error cuando se actúa con saña, con odio, con total desprecio a la vida humana y ante el dolor de una humilde mujer que acaba de perder a un hijo y una hermana, baleados a mansalva por los uniformados leales a Daniel Ortega. Cuarenta y ocho disparos “por error”, que salen de las armas automáticas de una fuerza élite de la policía, entrenada para saber cuándo dispara para intimidar o para matar. ¿Quién pude creerlo?

El testimonio de los sobrevivientes desmiente todos los argumentos oficiales sobre la masacre. Cada palabra, cada lágrima, hace crecer el repudio y la indignación ante lo ocurrido. Ojalá que la degradación moral a la que ha conducido el orteguismo a la sociedad nicaragüense no haya llegado tan bajo como para que la indiferencia, el miedo y la conveniencia personal sea la reacción generalizada ante un hecho tan repugnante y deshumanizado. Hoy fue la familia Reyes, Hoy, mañana, pasado mañana, puede ser usted o alguno de sus familiares.

Este es el testimonio de Melvin Reyes y Yelka Ramírez, ofrecido a la periodista Lucía Pineda, de Canal 15, durante una entrevista realizada este viernes 17 de julio en la sección “100% Entrevistas”.

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