Tumarín: otro proyecto insigne que “no arranca” | Nicaragua

tumarin_ilustracionPor J. Mendoza

– Dos reformas para acomodar ley a satisfacción de inversores y nada de arrancar.

– Desde 2009 que fue aprobado el proyecto, las excusas van y vienen, hasta envuelto en corrupción se ha visto.

Tumarin, otro de los proyectos insigne del Gobierno de Daniel Ortega, con el que se pretende dar un salto mayor en el cambio de la matriz energética del país, sigue sin arrancar en las obras mayores. Ahora se anunció que se iniciará en febrero de 2016.

El proyecto dio sus primeros pasos en 2008 pero fue en el 2009, que los diputados lo aprobaron. En ese entonces 800 millones de dólares era el costo del proyecto y estaría finalizado en unos 5 años. Sin embargo en 2012 se da la primera reforma y se pasa el costo de 800 millones de dólares a 1,100 millones de dólares.

En septiembre de 2014, 86 diputados reforman de nuevo la Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarin, incrementando el periodo de concesión de explotación de la Central Hidroeléctrica de Nicaragua, CHN, de 30 a 39 años para que recupere su inversión.

Además la concesionaria se compromete a reducir el tiempo de construcción del proyecto hidroeléctrico, al pasar de 59 meses a 48 meses, es decir cuatro años, dejando como fecha tentativa de iniciar operaciones en el primer trimestre de 2019.

En esa oportunidad, Luis Felipe Mendoça, Embajador de Brasil en Nicaragua, dijo que “lo importante es que ahora se va a empezar la obra, es la infraestructura más importante en la región después del Canal de Panamá, desde ese entonces no se ha construido otra infraestructura de ingeniería comparable a la que se va a hacer en Tumarin y el valor total de la obra es una décima parte del Producto Interno Bruto de Nicaragua”, asegurando que la obra arrancaría en el primer semestre de 2015.

En símil comentario, el presidente de la Bancada orteguista, Edwin Castro, secundó reiterando que era una de las inversiones más grandes en Nicaragua en los últimos años y una de las más grande en latinoamericana. Dijo: “… solamente superada en la actualidad por la ampliación del Canal de Panamá…”.

Desde entonces los inversores han logrado indemnizar a los pobladores, no sin antes que estos hicieran diversos reclamos por supuestos incumplimientos y porque le mejoraran la oferta por sus propiedades. También se hizo una carretera de penetración a la zona y se iniciaron las obras para los campamentos de los trabajadores.

En líneas generales ha sido un proyecto tan importante en la proyección del presidente Ortega, que ha tenido dos reformas en su Ley inicial para adecuarlo a las necesidades o circunstancias de los inversionistas, además ha tenido varios fracasos en sus intentos de iniciar la construcción.

El proyecto de Tumarin, se ubica en el municipio de La Cruz de Río Grande, en el Caribe Sur y sería una represa de 63 metros de alto y 605 de extensión, para lo cual se crearían un embalse de 41 kilómetros cuadrados con las aguas del rio Grande de Matagalpa a la altura del poblado de Apawas; y producirá 253 megavatios, lo que representaría el 21 por ciento de la demanda nacional de energía.

Las Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), se fundó el 2009, constituida por un 45 por ciento de la empresa brasileña Electrobras y un 45 por ciento de Queiroz Galvão, mientras que el otro 10 por ciento lo complementa el Estado de Nicaragua.

Este proyecto ha sido privilegiado por el Gobierno al tenerle tanta paciencia, porque incluso al brazo y socio de Petrobras, Queiroz Galvão, se le vincula a un supuesto desvío de fondos y escándalos financieros, que hasta a la presidencia de Brasil la ha involucrado y tenido resonancia en supuestas financiaciones a campañas políticas.

Nadie niega la importancia de un proyecto insigne como el “sueño supremo de Bolívar” (la mayor refinería que sería construida en el istmo), pero llama la atención que cuando se trata de negocios es negocios, una de las partes ha sido tan condescendiente y le haya tolerado tantos retrasos, a un proyecto que debería estar por concluir su construcción.

Incluso el costo de compra del Estado nicaragüense por producción de kilovatios es mayor a las actuales tarifas que ofrecen otros generadores de energía.

El proyecto de Tumarin es necesario pero desde 2009 se han venido dando justificaciones tras justificaciones y no arranca en sus obras; entonces cabe el cuestionamiento, por qué el Gobierno ha permito tanta concesión y dilación.

Ahora resulta que existe una nueva fecha de arranque de la obra hidroeléctrica, la cual sería en febrero del 2016, esperando terminar su construcción en 2019. Ojalá así sea y que se cumpla que después de los primeros años de funcionamiento, los usuarios nos veríamos beneficiados con la reducción en la tarifa de energía eléctrica. La Mesa Redonda.

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