Todos somos Yader

yader_ejercito_nicaraguaPor Roberto Samcam

El 10 de marzo recién pasado se celebró el juicio al Médico y Teniente Primero Yader Nicolás Montiel Meza, bajo la acusación de atentar contra el Decoro Militar. En dicho juicio el oficial fue encontrado culpable por parte del Juez Militar encargado de ejecutar la voluntad, disfrazada de sentencia, del mando del Ejército y se encuentra a la espera de su condena, que según se especula, podría ser de unos pocos meses hasta dos años de prisión.

¿Qué hizo el Teniente Primero Yader Montiel para merecer semejante condena? Sencillamente expresar su opinión como ciudadano, formado en una Institución que le inculcó desde el inicio de su carrera el respeto a la integridad de la población civil, el rechazo a todo intento de violentar los derechos individuales de la ciudadanía, a respetar la libertad de expresión y de movilización de la misma, de acuerdo al juramento del Servicio Militar Activo que tuvo un día que hacer, rodilla en tierra y gritando a pulmón batiente: “Juro Defender con honor, valentía y firmeza la soberanía nacional, integridad territorial, independencia y autodeterminación de Nicaragua, los derechos y libertades del pueblo y luchar hasta las últimas consecuencias y dar mi vida por los sagrados intereses de la nación y jamás traicionar a mí patria”.

Probablemente no estaba enterado, o no le quisieron decir en su momento, de las transformaciones profundas al Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar, expresadas en las Reformas del 30 de Enero del 2014 que trastocaba en su totalidad el Código de Conducta del Ejército al definirle Nuevas Misiones y dotarlo de una vieja, desfasada y desprestigiada Doctrina de Seguridad Nacional, en la que el pueblo es culpable de conspirar contra el gobierno mientras no demuestre lo contrario.

Es posible que el Teniente Primero Yader Montiel estuviera totalmente confundido y desubicado al expresar su opinión ya que una vez juró proteger al pueblo, pero ahora y gracias a las mentadas reformas lo que hay que proteger, y precisamente del pueblo mismo, son los intereses de la familia gobernante. Las protestas de la población que se niega a aceptar la confiscación de sus propiedades en la Gran Estafa disfrazada de Ruta Canalera, atentan contra esas Nuevas Misiones y contra la Seguridad Nacional, algo quizás incompresible para el ahora acusado y condenado. Es más que probable que dada su condición de médico, le haya resultado chocante la brutal agresión física que estaban sufriendo muchos ciudadanos de El Tule a manos de sus mismos compañeros del ejército y de miembros de la policía, recordándole una historia ya lejana de represión y violencia, pero que con cada agresión a la población civil reaparece en la mente de muchos.

Quizás el Teniente Primero Yader Montiel no consideró lesivo al Decoro Militar expresar su opinión rechazando la paliza que recibían los ciudadanos tuleños, ya que al final de cuentas casi nadie respeta el Articulo 1 del Código de Organización Militar que en parte expresa que: “Los miembros del Ejército no podrán realizar proselitismo político, partidario ni dentro ni fuera de la institución”. Ver en las unidades militares afiches partidarios, banderas partidarias y consignas partidarias, elementos que se consideraban olvidados y superados desde hace muchos años, debe de haber sido su respaldo y motivación personal para decir lo que dijo, solo que al ubicarse en la dirección contraria a los intereses de la cúpula militar, partidaria y gubernamental se convierte automáticamente en un atentado al ya famoso Decoro Militar, tan caprichoso en su identificación puesto que depende de qué lado de la acera está quien exprese su opinión.

Podría ser que el error del Teniente Primero Yader Montiel no fue expresarla delante de un grupo de personas que han hecho del chivateo un modus vivendi, sino de haber ignorado el caso del General Oscar Balladares, quien también manifestó su opinión al no respaldar las reformas al Código de Organización Militar y la reelección del actual Comandante en Jefe, ya que además de inconstitucional rompía el código no escrito establecido en las cuatro sucesiones anteriores, de que el Jefe del Estado Mayor General es quien releva en el cargo al Jefe del Ejército una vez que este sale a retiro. Esta opinión, política según el interés de quien mire el cristal, le costó su salida intempestiva de la institución castrense evitando su ascenso al cargo inmediato superior, Comandante en Jefe del Ejército y al grado máximo al que puede aspirar un militar en servicio activo, General de Ejército.

Sin embargo, a pesar de que el Teniente Primero Montiel haya sido condenado por la justicia militar, la sociedad nicaragüense que rechaza la sumisión de las Fuerzas Armadas al proyecto personal, familiar y dinástico de los Ortega – Murillo lo ha declarado Completamente Inocente, porque en este caso, Todos Somos Yader!

Del blog de Roberto Samcam

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