Somocistas de nueva estirpe | Nicaragua

ejercito_genesis_fascista_nicaragua3Por Héctor Mairena

El derrocamiento de la dictadura somocista no fue un milagro ni un hecho casual o espontáneo en la historia. Se gestó años atrás en la medida que el modelo del régimen se desgastaba y las crisis -sociales, económicas, políticas- eran recurrentes, se forjó paso a paso, poco a poco, acelerando cuando hubo que acelerar y asestando el golpe final cuando fue posible y necesario.

Fue una creciente marea social y cultural de lucha por el futuro, por la democracia desconocida hasta entonces, por la independencia, por una nueva sociedad quizás idealizada en los textos y en los discursos…Los jóvenes querían sencillamente vivir tranquilos, sin que las patrullas de la guardia los golpearan o asesinaran, ansiaban poder estudiar y divertirse sin riesgos, anhelaban la certeza de un porvenir distinto. Estaban hartos de los controles, de la violencia que el sistema les propinaba, querían ser escuchados sin censura, hablar libres de sexo, de economía, de la política, de la vida y sobre lo que les diera la gana sin ocultar sus opiniones. Llegar a adultos y no verse obligados a pertenecer a un partido para conseguir empleo. Querían vivir sin ataduras, solamente. Y los que estaban dispuestos a luchar sin tregua para lograrlo, eran cada día más.

Y al final fuimos miles. ¿Cuántos? No lo sé. Nunca nadie supo. Hay especulaciones, pero ninguna certeza. Cada contador de esta historia tiene la suya. Crecimos para llegar a estar en todas partes. Nos reuníamos y gestábamos la revolución en cualquier lugar: en un motel, en un cementerio, en un bar, en la calle, en una mansión, en nuestras casas, en el local del sindicato, en la escuela, en la iglesia, a la intemperie o cobijados en la noche. Y llegamos a ser una desafiante infinitud de brazos, de rostros, de nombres, de formas: palabra, pinta, volante, secreto, buzón, grito, disparo, discurso, canción, lluvia, tormenta. Éramos habitantes todos del compromiso y de la esperanza. Luchábamos por el futuro, un futuro que apenas acariciamos y después sólo imaginaríamos. Mujeres, hombres, viejos, jóvenes imberbes la mayoría. Intelectuales, obreros, curas, pastores, machistas, campesinos, neófitos, pretendidos redentores, veteranos, futuros arrepentidos, estudiantes, desempleados, buscavidas, lúbricos, puritanos, locos, cuerdos. Vivos postergando morir. Creíamos en lo Nuevo: Hombre Nuevo, Patria Nueva, Sociedad Nueva, ideas nuevas.

Pero la nostalgia de aquella gesta es inútil si no se aprende de las experiencias y el orgullo por haber participado en la lucha -en aquella lucha- es vanidad vacua, si se es complaciente con el presente. Y aunque el orteguismo no es una repetición exacta del somocismo, sí es posible establecer parangón porque la evidencia empírica arroja similitudes. Porque ¿qué era el somocismo si no el usufructo del estado en beneficio de un solo grupo económico?, ¿no era acaso el poder de una familia dinástica y el empleo de de la fuerzas represivas a discreción, y la reducción de las elecciones a farsas?, ¿el palo y el plomo para los enemigos, el asedio a la oposición y la plata para los débiles?

El somocismo renació -¿o acaso nunca murió?- y lo hizo -o se quedó- incluso en muchos de aquellos que en su momento lo enfrentaron, porque sus raíces, su cultura, su visión excluyente,  anidan en el atraso que los poderosos de ahora se empeñan en preservar y alimentan con el caudillismo, el clientelismo, la corruptela, la deficiente educación formal y la falta total de formación en ciudadanía. Esos mismos, somocistas de nueva estirpe,  que veneran la revolución del 79 en abstracto y la vilipendian en los hechos.

De igual manera que el fin del somocismo, el del orteguismo no será milagro ni casualidad. Su fin está inscrito en su propia génesis,  ya se gesta en sus propias entrañas.

(Los textos en cursiva son de mi novela autobiográfica Mi nombre es Efraim)

Del blog de Héctor Mairena

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Un comentario

  1. SEÑORES TODAVIA QUEDAN ALGUNOS SOMOSISTAS POR AHI QUE DESEAN EL MAL DE NICARAGUA PERO EL GOBIERNO YA LOS TIENE EN LA MIRA.

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