Sin pueblo ni prensa extranjera entierran en una roca cenizas de Castro

La roca donde quedaron las cenizas de Fidel Castro

La roca donde quedaron las cenizas de Fidel Castro

Los nueve días de duelo nacional por la muerte del dictador cubano han culminado este domingo con el entierro de sus restos en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia, tras recorrer en etapas y durante los últimos 4 días casi 1.000 kilómetros que separan La Habana de Santiago de Cuba.

Una ceremonia “sencilla”, como adelantó su hermano y heredero del poder, Raúl Castro, con la que teóricamente se pretendía huir del culto a la personalidad, tan apabullante desde el viernes 25 de noviembre.

Los restos de uno de “los protagonistas del siglo XX” descansarán cerca del  héroe nacional, José Martí, los del padre de la patria cubana, Carlos Manuel Céspedes, y los de Mariana Grajales, madre de los generales independentistas José y Antonio Maceo. Aunque era una ceremonia privada, “varias personalidades” internacionales han sido invitadas, entre ellas los líderes de Venezuela, Nicolás Maduro; Nicaragua, Daniel Ortega; y Bolivia, Evo Morales, así como los ex gobernantes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Es decir, la crema y nata de la izquierda que se considera hija ideológica y política de la tiranía castrista.

El hermano de Fidel Castro y actual gobernante cubano, Raúl Castro, fue quien depositó la urna de cedro con las cenizas en el interior de una roca que, según algunas informaciones, fue traída de ese mismo enclave montañoso desde el que el ejército de barbudos protagonizó su lucha guerrillera contra el régimen de Fulgencio Batista y que llevó al poder a los Castro Ruz desde 1959 hasta el día de hoy.

Sin pueblo y sin prensa

Las autoridades cubanas bloquearon el acceso al cementerio, tanto a los medios de comunicación extranjeros como a casi un centenar de personas que se aproximaron al  camposanto de Santa Ifigenia, para intentar acceder a su interior.

Los congregados portaban retratos de Castro y en varias ocasiones profirieron, a gritos, loas y alabanza al fallecido dictador.

La primera medida anunciada por el hermano de Fidel es una iniciativa legislativa, a realizar por la Asamblea Nacional del Poder Popular, para que no se produzcan “manifestaciones de culto a la personalidad. (Fidel) no quiere que su nombre sea utilizado para calles, plazas ni monumentos, bustos, estatuas u otras formas de tributo”.

“Juramos defender la patria y el socialismo”, con el apoyo de la “convicción patriótica, disciplina y madurez” del pueblo cubano y con el “juramento de fidelidad al concepto de revolución”, clamó el General de Ejército, como nombran a Raúl en el protocolo revolucionario para distinguirle del Comandante en Jefe Fidel Castro.


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