Siete riesgos económicos de Nicaragua en 2015

Economista Néstor Avendaño.

Economista Néstor Avendaño.

Por Néstor Avendaño / Economista

Los servidores públicos a cargo de la programación económica de Nicaragua en 2015 tendrán que sopesar siete riesgos, unos reales y otros latentes o bastante probables, que se pueden visualizar en el ámbito económico tanto internacional como nacional.

Una preocupación permanente en la economía internacional es la persistente alarma de la desaceleración económica mundial. La Eurozona está anclada al estancamiento, al crecer 0.2% en el tercer trimestre de este año después de haber crecido 0.1% en el segundo trimestre, porque no tiene inversión ni políticas monetarias ni fiscales lo suficientemente expansivas.

Japón, técnicamente en recesión al caer su producción en dos trimestres consecutivos, observó una contracción de 0.4% en su Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre del año en curso, por lo cual el primer ministro Shinzo Abe decidió postergar la alza de la tasa del impuesto sobre el consumo (IVA) del 5% al 10%. China, con un crecimiento desacelerado de 7.3% en el tercer trimestre de 2014, muy difícilmente cumplirá su objetivo de que su PIB crezca 7.5% en 2014 y recientemente bajó los impuestos y las tasas de interés para aliviar las cargas a las pequeñas empresas.

Por el nuevo deterioro económico europeo, japonés y chino, a finales de octubre los miembros de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos manifestaron que el crecimiento económico de 3.5% en el tercer trimestre del año podría verse afectado en el mediano plazo –la producción industrial manufacturera ya se desaceleró en noviembre-, con la posibilidad de que la tasa de inflación continúe bajando y surja el riesgo de la estanflación o caída de salarios y precios. Una nueva desaceleración del crecimiento económico afectará negativamente el desempeño productivo del país.

En el ámbito nacional ya se visualizan algunos riesgos económicos. La imposibilidad de que se renueve el TPL, como son conocidos los Niveles de Preferencia Arancelaria, por parte del Congreso de Estados Unidos antes de que concluya el año en curso, podría provocar el despido de 7 mil trabajadores de las empresas textileras de zona franca a partir del enero de 2015 (una estimación de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES)- por lo cual la falta de ingresos afectaría a lo sumo a 42 mil personas de las zonas urbanas del país.

Entre junio y el 21 de noviembre de este año, los países productores de hidrocarburos observan con bastante preocupación la caída de 26.7% promedio mensual del precio del barril de petróleo WT|I, que ya arrastró a la caída de los precios internacionales de los combustibles, pero esto beneficia a los países consumidores, como Nicaragua, por el menor monto que tiene la factura petrolera, lo cual está por verse en nuestro país con la tendencia declinante apropiada de los precios de las gasolinas, dieses y gas licuado. Sin embargo, el riesgo latente asociado con los bajos precios del petróleo y sus derivados es la muy probable caída de los precios de los otros commodities en el mercado internacional, lo que provocaría un descenso en el valor total de las exportaciones de materias primas de nuestro país en el corto plazo.

Otro riesgo proveniente del menor precio internacional del oro negro se concentra en el monto del financiamiento de la factura petrolera que concede Venezuela a nuestro país desde 2007. No se pone en duda que los países asociados con PETROCARIBE continuarán recibiendo el suministro petrolero venezolano en condiciones favorables. Sin embargo, debido a los graves problemas económicos de Venezuela, que en 2014 se reflejan principalmente en una caída de 3% del PIB, una tasa de inflación de 69.8%, un déficit fiscal igual a 14.2% del PIB y un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos del orden de 15.9% del PIB, es bastante probable que disminuya el nivel de concesionalidad del crédito petrolero recibido por Nicaragua, que en la actualidad es igual a 50% del valor de la factura de cada embarque de crudo o de combustibles líquidos, con un plazo de 23 años más 2 años de gracia y una tasa de interés anual de 2%.

Otro riesgo que está latente es un nuevo atraso del proyecto hidroeléctrico TUMARÍN, debido a la investigación a diez empresas brasileñas de la actividad de la construcción por una supuesta trama que desvió hasta 3 mil 880 millones de dólares de la empresa estatal PETROBRAS, y que tienen más de 19 mil 400 millones de dólares en contratos con esa empresa estatal. Las diez empresas investigadas, entre las cuales se encuentra el conglomerado Queiroz Galvão, hicieron donaciones en la reciente campaña presidencial, de tal forma que el Partido de los Trabajadores (PT) y las formaciones aliadas del Gobierno brasileño de la presidenta Dilma Rousseff recibieron 48 millones de dólares, los partidos de la oposición recibieron 27 millones de dólares y los partidos que apoyan al Gobierno eventualmente recibieron 3 millones de dólares. Queiroz Galvão y la empresa estatal brasileña ELETROBRAS integran la firma Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) que construirá el proyecto TUMARÍN, con una inversión total de 1 mil 100 millones de dólares en un período de 4 años y una potencia instalada de 253 megavatios. En septiembre de 2014 se confirmó que la ejecución de este proyecto se iniciará en el primer trimestre de 2015, y con la creación de 6 mil empleos directos e indirectos se puede prever que la tasa de crecimiento económico anual de Nicaragua aumente al menos 1 punto porcentual y a lo sumo 2 puntos porcentuales durante el período de ejecución de este megaproyecto.

En la semana que pasó se conoció que los estudios de la mega obra “Proyecto de Desarrollo Integral del Gran Canal de Nicaragua”, estarán concluidos hasta marzo o abril de 2015 y que el 22 de diciembre próximo se iniciará la construcción de un puerto en la desembocadura del Río Brito en la Costa del Pacífico. Esta mega obra es de vital interés nacional, pero la imagen del proyecto está afectada por el secretismo con que se maneja la información para la población en general y por la poca credibilidad de los informes de los voceros. Paul Oquist Kelley, secretario privado de la Presidencia para Políticas Públicas, aseveró inicialmente que este proyecto generaría 1 millón de empleos, en vez de 50 mil empleos directos y 200 mil empleos indirectos como lo afirma la HKND, y una tasa de crecimiento económico de 10.8% en 2014 y 15.0% en 2015, mientras que Telémaco Talavera Siles, actual vocero del proyecto, ha generado expectativas cortoplacistas sobre el proyecto que se contradicen con la magnitud de la obra. A esto se agrega el riesgo latente de la creciente inconformidad social por la falta de información sobre las expropiaciones de las propiedades ubicadas en la ruta seleccionada para el Gran Canal: la población desea saber el precio de las propiedades afectadas, los mecanismos y/o procedimientos de pago, y el lugar de reubicación, entre otros datos sensibles, que traiga certidumbre y tranquilidad a nuestra nación.

Un último riesgo latente en 2015, un año pre electoral tanto en Nicaragua como en Estados Unidos, sería la revisión de la cooperación multilateral, específicamente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM/IDA), dada la predisposición del Partido Republicano que ahora tiene una presencia mayoritaria en el Congreso de Estados Unidos, y especialmente la de su ala radical conocida como Tea Party, debido a las quejas de fraudes electorales de la así denominada oposición política del país desde 2008. El BM/IDA suspendió desde 2009 los préstamos para apoyo presupuestario a Nicaragua, por incumplimiento de las condicionalidades de gobernabilidad, y en la actualidad, al no existir un programa económico suscrito con el Fondo Monetario Internacional, el país no ha recibido desde 2012 apoyo presupuestario del BID ni apoyo a balanza de pagos del FMI. Tanto del BID como del BM/IDA, Nicaragua recibió en 2013 aproximadamente 300 millones de dólares en cooperación oficial “atada” a la ejecución de proyectos y programas del sector público.

En conclusión, los objetivos económicos de Nicaragua 2015 estarán sujetos a un mayor número de restricciones económicas. Por eso, los formuladores de las políticas públicas deberán apuntar mejor en la solución de los problemas que se avecinan.

Del blog de Néstor Avendaño

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