Seguridad alimentaria y medios de subsistencia amenazados por escasez de agua

Se necesitan mejores políticas y más inversiones, además de adaptación de la agricultura al cambio climático.

Se necesitan mejores políticas y más inversiones, además de adaptación de la agricultura al cambio climático.

Roma/Daegu – En 2050 habrá agua suficiente para producir los alimentos necesarios para una población mundial que superará los 9 000 millones de personas, pero el consumo excesivo, la degradación de los recursos y el impacto del cambio climático reducirá el suministro de agua en muchas regiones, especialmente los países en desarrollo, según advierten la FAO y el Consejo Mundial del Agua (CMA) en un informe publicado hoy.

El documento “Hacia un futuro con seguridad hídrica y alimentaria” pide políticas gubernamentales e inversiones de los sectores público y privado para asegurar que la producción agrícola, ganadera y pesquera se realice de forma sostenible y contemple a la vez la salvaguarda de los recursos hídricos.

Estas actuaciones son esenciales para reducir la pobreza, aumentar los ingresos y garantizar la seguridad alimentaria de muchas personas que viven en las zonas rurales y urbanas, según destaca el estudio.

“La seguridad alimentaria e hídrica están estrechamente unidas. Creemos que desarrollando los enfoques locales y con las inversiones adecuadas, los líderes mundiales pueden asegurar que habrá suficiente volumen, calidad y acceso al agua para garantizar la seguridad alimentaria en 2050 y más allá”, señaló Benedito Braga, Presidente del Consejo Mundial del Agua, al presentar el informe en el 7º Foro Mundial del Agua que se celebra en Daegu y Gyeongbuk, dos ciudades de Corea del Sur.

“La esencia del problema es adoptar programas que incluyan inversiones con beneficios a largo plazo, como la rehabilitación de infraestructuras. La agricultura tiene que seguir el camino de la sostenibilidad y no el de la rentabilidad inmediata”, añadió Braga.

“En una época de cambios acelerados y sin precedentes, nuestra capacidad para proporcionar una alimentación adecuada, inocua y nutritiva de forma sostenible y equitativa es más relevante que nunca. El agua, como elemento insustituible para la consecución de este fin, ya está bajo presión por la creciente demanda de otros usos, agravada por una débil gobernanza, falta de capacidad y falta de inversiones”, señaló por su parte la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo.

“Este es el momento oportuno –añadió- para replantear nuestras políticas públicas, marcos de inversión, estructuras de gobernanza e instituciones. Estamos entrando en la era del desarrollo post-2015 y deberíamos caracterizarla con compromisos sólidos”.

La agricultura seguirá siendo la mayor consumidora de agua
 
En 2050 se necesitará un 60 por ciento más de alimentos -hasta el 100 por cien en los países en desarrollo- para alimentar al planeta, mientras que la agricultura seguirá siendo el mayor consumidor de agua a nivel mundial, lo que representa en muchos países cerca de dos tercios -o más- de los suministros procedentes de ríos, lagos y acuíferos.

Incluso con el aumento de la urbanización, en 2050 gran parte de la población mundial -y la mayoría de los pobres- seguirán ganándose la vida con la agricultura. Sin embargo, el sector verá como el volumen de agua disponible se reduce debido a la competencia de las ciudades y la industria, indica el documento de la FAO y el CMA.

Por ello, a través de la tecnología y las prácticas de gestión, los agricultores -especialmente los pequeños campesinos-, tendrán que encontrar maneras de aumentar su producción con una limitada disponibilidad de tierra y agua.

En la actualidad, la escasez de agua afecta a más del 40 por ciento de la población mundial, una proporción que alcanzará los dos tercios para 2050.

Esto se debe en gran parte a un consumo excesivo de agua para la producción alimentaria y agrícola. Por ejemplo, en grandes zonas de Asia meridional y oriental, en el Próximo Oriente, África del Norte y América del Norte y Central, se utiliza más agua subterránea de la que puede reponerse de forma natural.

En algunas regiones la agricultura intensiva, el desarrollo industrial y el crecimiento en las ciudades son responsables de la contaminación de las fuentes del agua, añade el informe.

Cambios en las políticas y las inversiones 
 
Las mejoras destinadas a ayudar a los agricultores a aumentar la producción de alimentos utilizando recursos hídricos cada vez más limitados –incluyendo el campo de la fitogenética y la zoogenética- son muy necesarias. También será fundamental empoderar a los agricultores para que gestionen mejor los riesgos asociados a la escasez de agua, según la FAO y el CMA. Ello requerirá una combinación de inversión pública y privada, así como programas de formación de apoyo.

Para hacer frente a la degradación y el desperdicio, las instituciones que gestionan el agua deben ser más transparentes en sus mecanismos de asignación y fijación de precios, señalan las dos organizaciones. Básicamente, hay que otorgar derechos sobre el agua de forma justa e inclusiva.

En particular, el documento destaca la necesidad de garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra y el agua y el acceso al crédito de forma que se potencie el papel de las mujeres, que en África y Asia son responsables de gran parte de la actividad agrícola.

Hacer frente al cambio climático
 
Los efectos del calentamiento global, incluyendo patrones inusuales de precipitaciones y temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes -como sequías y ciclones-, tendrán un impacto creciente, en particular sobre la agricultura y los recursos hídricos, advierte el informe presentado hoy.

Las zonas de montaña contienen hasta un 80 por ciento de los recursos hídricos del mundo, pero el retroceso en curso de los glaciares como consecuencia del cambio climático pone en peligro la existencia de estos suministros en el futuro.

Por otro lado, los bosques, usan agua, pero también la aportan: al menos un tercio de las mayores ciudades del mundo obtienen parte importante de su agua potable de zonas forestales.

Esto subraya la importancia de intensificar los esfuerzos para proteger los bosques y las zonas montañosas donde se origina gran parte de agua dulce del mundo.

El informe pide políticas e inversiones para mejorar la adaptación al cambio climático a nivel de las cuencas hidrográficas y los hogares, como la mejora de las instalaciones de almacenamiento de agua, la captura y reutilización de aguas residuales, así como la investigación que genere sistemas de producción agrícola más resilientes para los pequeños campesinos.

El Foro Mundial del Agua (12-17 de abril) es el mayor evento internacional destinado a la búsqueda de soluciones conjuntas a muchos de los desafíos hídricos del planeta. Además de producir conjuntamente el informe con el Foro Mundial del Agua, la FAO también ha presentado en el Foro junto con varios socios la Visión 2030 y Marco Global de Acción, un conjunto de directrices y recomendaciones para mejorar la gestión de las aguas subterráneas.

 

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