¿Se aproxima el colapso del Seguro Social en Nicaragua?

inss_edificio_nicaraguaPor Roberto Escobedo Caicedo

El sandinismo, desde que se apoderó del poder político del Estado de Nicaragua, recurrió a las reservas técnicas del fondo de pensiones de jubilación de los trabajadores asegurados con el Instituto de Seguridad Social de Nicaragua (INSS), echando mano de esos recursos para beneficiar a los nueve Comandantes Copas de la Dirección Nacional del FSLN; pagar en parte a los policías y soldados, bajo el pretexto que estaban defendiendo las conquistas sociales de la Robolución Popular Sandinista y por ende, los de los trabajadores, antiguos sujetos de explotación de la burguesía vende patria. Además, debido al cierre de numerosas fábricas y centros de trabajo por efecto de las confiscaciones y a la falta de insumos industriales, se cerraron muchos centros de trabajo, lo que incidió en la caída drástica de los ingresos por concepto de cotizaciones obrero-patronales.

El mantenimiento de los pretorianos sandinistas y de los reclutas del Servicio Militar Obligatorio (SMO), tanto en medicinas como en raciones de campaña, fue cargado a los recursos del INSS. Los heridos en enfrentamientos con los efectivos de las Fuerzas de Tareas de la Resistencia Nicaragüense y que quedaran discapacitados, corrió a cargo de los recursos del fondo de pensiones de las reservas técnicas del INSS, aún cuando los beneficiarios no hubieran cotizado ninguna semana durante toda su existencia, por cuanto equiparaban los riesgos corridos por trabajadores asegurados y que cotizaban semanalmente con los riesgos de los que empuñaron las armas defendiendo los intereses geopolíticos y geoestratégicos del bloque soviético en la región centroamericana. Todo esto representó una hemorragia permanente de las reservas técnicas del fondo de pensiones de jubilación de los trabajadores asegurados de Nicaragua.

Durante el gobierno de los nueve Comandantes Copas de la Dirección Nacional del FSLN y de la primera dictadura orteguista, los bienes inmuebles del INSS fueron transferidos al Ministerio de Salud (MINSA), lo mismo que equipos de oficina, vehículos y equipos médicos, lo que aceleró el proceso de descapitalización de una institución del Estado en beneficio de otra, aunque parte de esos bienes también fueron a parar a manos de los oficiales de los pretorianos orteguistas, los que ya manifestaban interés desmedido por apoderarse de los bienes ajenos, proceso que se aceleró con el saqueo de los bienes confiscados conocido como la “piñata sandinista”. En otras palabras, los bienes del INSS han sido considerados siempre un botín cautivo de la alta oficialidad del Ejército Popular Orteguista, por lo que ahora tienen como Director General a un oscuro y mediocre Capitán de esa banda de delincuentes uniformados, como lo es Roberto López Gómez.

Los parches pegados a las finanzas del INSS y a sus reservas técnicas para que duraran unos 20 años más sin llegar a situación de colapso, no han sido suficientes para que nuevamente los responsables de tanta corrupción peguen el grito al cielo, dando a conocer que si se mantiene la actual estructura de gastos y a que en lugar de aumentar el número de  más bien bajará drásticamente, como resultado de las reducciones del Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República, disminución de las exportaciones y a la situación prevaleciente en el mundo entero que necesariamente provocará mayores niveles de desempleo en nuestro país, revelan que nuevamente las reservas técnicas del fondo de pensiones de jubilación de los trabajadores asegurados de Nicaragua con el INSS, corren serio peligro en manos de corruptos y malversadores de caudales públicos.

A todo lo anterior hay que agregar que el Estado no ha abonado en lo que va del año ni un centavo a lo que se comprometió para amortizar mediante cuotas anuales la deuda que tiene con el INSS, más bien al incorporar a quienes cotizaron hasta 250 cuotas semanales en lugar de las 750 que exige la ley orgánica del seguro social, como son los llamados “viejitos”, tensó todavía más las reservas existentes. A todo lo anterior es menester agregar que en lugar de reducir los gastos administrativos a lo que establece la ley, estos han crecido alarmantemente, porque con las reformas hechas a las leyes creadoras de los Cuerpos de Pretorianos Orteguistas, cientos de oficiales que constitutuyen una verdadera casta parasitaria y que son el sector más importante del “pasivo nacional”, han sido incorporados a las planillas del INSS y de otros entes autónomos, recurriendo al disfraz de “Comisión de Servicio”. Las funciones que realizan estos oficiales en la
administración pública es la de actuar como “orejas” de la Seguridad del Estado -disfrazada de Dirección de Información de la Defensa (DID)-, ejerciendo efectos intimidatorios sobre el personal civil, además de acosar sexualmente al personal femenino.

Una verdadera reforma estructural de las leyes y reglamentos del INSS, tiene que comenzar con la eliminación de las pensiones de retiro a todos aquellos que nunca cotizaron ni siquiera una semana, como son todos los vagos y delincuentes que formaron parte de las tropas de choque del Ministerio del Interior; Policía Popular Sandinista; Ejército Popular Sandinista; Tropas Guardafronteras; Dirección General de Seguridad del Estado; Milicias Populares Sandinistas. Reducción drástica de los gastos administrativos, cancelando nombramientos de personal supernumerario. Recuperación de los bienes inmuebles y equipos de oficina del INSS, actualmente en manos del MINSA y sobre todo, del Ejército Popular Orteguista.

De esa manera, la planilla mensual de jubilados se reduciría en un 50%. Todos los retirados de los cuerpos represivos de la primera dictadura orteguista, no lucharon en ninguna guerra contra el pueblo nicaragüense, sino en un conflicto armado interno, defendiendo los intereses políticos y económicos de nueve gángsters llamados pomposamente, Dirección Nacional del FSLN, así como también los intereses geopolíticos y geoestratégicos del terrorismo internacional, representado en ese entonces por los países miembros del bloque soviético.

Debe procederse a la recuperación de la cartera del INSS. En primer lugar, tenemos la deuda del Estado, la que ofrecieron pagar mediante cuotas suaves que no devengaran ningún interés mensual o anual, comenzando este año, pero ya falta poco para que termine y todavía no se ha realizado el pago de la primera cuota de amortización. Es más, ni siquiera se encuentra consignada esa transferencia del Estado para con el INSS en el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República.

Ese proceso de recuperación de la cartera del INSS debe extenderse a todos los deudores, segmento constituido en gran parte por préstamos realizados a estafadores profesionales de los círculos dirigentes del FSLN y a empresas fantasmas del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), enorme complejo comercial alimentado por el contrabando, el tráfico de drogas y el saqueo de los recursos del INSS, lo que se ha acelerado durante la administración del que los empleados y funcionarios del INSS consideran el Director General más corrupto, Roberto López Gómez.

Los casos más sonados y que recibieron en su momento gran publicidad, son el préstmo de 2 millones de dólares hechos al genocida, Tomás Borge Martínez y a su socio, Mario Valle, garantizado con un terreno cuyo valor de mercado es apenas de 10 mil dólares. Ese dinero ya fue retirado del país por la viuda del mencionado genocida, una cabaretera de los bajos fondos de Lima, Perú, donde se desempeña actualmente como Embajadora del régimen Orteguista ante el gobierno de Ollanta Humala. Préstamo por 20 millones de dólares del INSS para el MINSA, para hacer frente a una supuesta amenaza de epidemia de la fiebre A1H1N1; no se presentó tal epidemia y el dinero fue repartido entre la camarilla familiar, política y militar del secretario general del FSLN. Préstamos por 40 millones de dólares al miembro de la Junta Directiva del INSS, Leonardo Torres, para el desarrollo de un proyecto masivo de construcción de viviendas de interés social en
Chinandega, el que no pasó de los planos, porque el dinero se evaporó, como lo denunció el socio de Torres, el Ingeniero Acosta Castellón, quedando los terrenos respectivos en poder del IPSM.

Préstamos varios hechos a empresas fantasmas del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), supuestamente para la construcción de viviendas de interés social y para la clase media, como lo son Dexosa, Sooner, Invernicsa, Tecsa, Tesa, etc.

Otra hemorragia realizada en perjuicio de los recursos del fondo de pensiones de jubilación de los trabajadores asegurados con el INSS, lo representan la compra de desechos industriales que se disfrazaron como “laboratorios para la fabricación de medicinas de bajo costo”. El caso que recibió mayor publicación al respecto, fueron los restos de lo que hace 50 años fueron los “Laboratorios “Ramos”, pagando por toda esa chatarra la bicoca de 3.5 millones de dólares. La justificación brindada al respecto por el actual Director General del INSS, Roberto López Gómez, fue que la familia del “General” Julio Ramos se encontraba en la lipidia, siendo necesario ayudarles económicamente y que el pretexto encontrado fue pagar a precio de oro la mencionada chatarra,

Otro segmento no menos importante de los deudores del INSS, lo representan las contribuciones patronales que deben hacer semanalmente a las de sus respectivos trabajadores, en el caso de los nuevos explotadores que ahora son propietarios de empresas constructoras, fábricas de insumos de la industria de la construcción, complejos ferreteros, hoteles, moteles, salones de masajes, cadenas de supermercados, salas de juegos, etc. Estas deudas por cotizaciones no enteradas a la caja del INSS representan varios millones de dólares.

Se ha estimado que entre préstamos realizados por el INSS a los miembros de la “nueva clase”, la que surgió con el triunfo del terrorismo internacional en Nicaragua en julio de 1979 y las cotizaciones patronales no pagadas al mencionado Instituto, suman unos 120 millones de dólares. Si se recuperara todo ese dinero, apuntalaría fuertemente las reservas técnicas del fondo de pensiones de retiro de los trabajadores nicaragüenses asegurados con el INSS.

Como complemento de todo lo anteriormente expuesto, debiera establecerse en las leyes que regulan la seguridad social en Nicaragua, que por ningún motivo deben hacerse préstamos a políticos, empresas fantasmas de militares, tampoco a los miembros de la respectiva Junta Directiva. Cuando se trate de comprar equipos para la producción masiva de medicinas, que se haga mediante procesos de licitación pública. Además, que para evitar los gastos administrativos innecesarios se verifiquen periódicamente auditorías de recursos humanos para eliminar de las planillas a todos los supernumerarios, así sean altos oficiales de la Policía y del Ejército Orteguista en “Comisiones de Servicio”, etc.

Para salvar de la bancarrota financiera y actuarial al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, debe procederse con mano fuerte. Corresponsales con la situación desastrosa en que se encuentran las finanzas del INSS están los llamados dirigentes del COSEP, los que constituyen los aliados idóneos del orteguismo, olvidando como los trataron durante el período 1979-1990, situación que puede repetirse si se profundiza la crisis económica que ya comienza a avizorarse tanto dentro como fuera de Nicaragua.

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Un comentario

  1. A este señor parece que se le olvido el periodo de sus gobiernos Doña Violeta, Aleman y Bolaño, que estos si era su misión vender todos las empresas que prestan servicio al mejor postor el caso de los Cenis, las tales AFP que era el robo mas descarado que se realizaría con la salud, que averigüe quien comenzo con las tales empresas medicas todos los directores del inss eran Socios de la mal llamadas empresas medicas, que cuando llegabas mal de la salud te mandaban a comprar el medicamento por que todos los medicamento estan fuera de cobertura y asi ect,,,,ect,,,ect

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