Rubén Darío: “El nicaragüense es emprendedor” | Nicaragua

(foto de archivo) Joven artesano, pintando jarrones de barro en Mozonte. Foto German Miranda/LA PRENSA

(foto de archivo) Joven artesano, pintando jarrones de barro en Mozonte. Foto German Miranda/LA PRENSA

Por José Antonio Luna / Periodista

“Píldoras darianas”

Hace más de un siglo Rubén Darío, el padre del modernismo escribió varios  textos donde destaca las cualidades psicosociales de los nicaragüenses. Un embrión de estudio de la personalidad del nicaragüense que todavia no se ha completado. Información que el panida dejó para la posteridad demostrándonos que no solamente era  un poeta genial; sino que también  era un periodista acucioso, investigador, un observador profundo; que captó detalles transcendentales de la gente nicaragüense.

Observaciones recogidas en sus visitas a varias ciudades en  su regreso triunfal a su tierra natal a finales de 1907. Datos históricos que nos trasladan a un pasado que por diferentes circunstancias no abordaron algunos historiadores que se dedicaron y dedican a la temática de la guerra.

El poeta universal, en su maravilloso libro: El Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical,  asegura que: El nicaragüense es emprendedor, y no falta en él el deseo de los viajes, y cierto anhelo de aventura y de voluntario esfuerzo fuera de los límites de la patria”, (El viaje a Nicaragua cap. III)

Darío, al señalar esta característica del nicaragüense que rompe barreras en cualquier parte del mundo, trabajando duro y produciendo dinero, tenía razón.

Si no fuera por los miles de nicaragüenses -emigrantes- que trabajan de sol a sol en Estados Unidos, España, Costa Rica, México, muchos de sus familiares seguirían viviendo en la miseria y comiendo salteado. Las remesas de esos emprendedores que menciona Rubén Darío son vitales para la economía de ese país. Esas remesas son fuentes de  divisas y vitales para balancear el presupuesto de la república.

En otra parte de su texto Rubén Darío alaba la capacidad creativa del nicaragüense. “Ciertos indios fabrican utensilios de barro que no son inferiores a las que produce la alfarería peninsular -España- en Andújar. Las tinajitas de allá alegran la vista y refrescan el agua en los estíos, como las españolas alcarrazas”.

Destaca los trabajos artesanales nicaragüenses con materiales autóctonos. Visionario, habla de lo que sería  la industria de la hamaca vigente. “La habilidad original y criolla se manifiesta en esteras o petates, en hamacas tejidas de fibra de la cabuya o de la pita, tenidas con los colores que extraen del mismo modo que los abuelos, los colores que nos hacen rememorar como antes no se cual tapiz oriental evocara un expresivo pintor francés la comparación de un “perroquet”.

Sigue diciendo: “Se hacen en los telares rebozos de hilo y seda, semejantes a chales indio; se labran en el duro hueso de un fruto de palmera el “coyol” sortijas y pendientes que se dijeran de azabache”.

Y para no dejar dudas de su observación de la creatividad del nicaragüense escribió Darío:

Y se descubre en las mentes una natural claridad de entendimiento un una facultad de asimilación que hacen que se aprendan con facilidad y acierto importadas industrias extranjeras. Los zapatos son famosos, y podrían pasar los de algunos fabricantes con los que en las zapaterías sevillanas han llenado el gusto del Coronado que tiene por nombre Eduardo VII”.

En el capítulo II de El Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical, Darío expresa su amor y admiración por la belleza natural de las serranías-Sierras de Managua- y bosques nicaragüenses.

…Más de una vez pensé en que la felicidad bien pudiera habitar en unos de esos deliciosos paraísos; y que bien hubiera podido tal cual inquieto peregrino apasionado refugiarse en aquellos pequeños reinos incógnitos, en vez de recorrer la vasta tierra en busca del ideal inencontrable y de la paz que no existe”.

En el poema “Retorno” habla de Patria. La patria anhelada,  imperecedera que no olvida. Veamos estas dos estrofas finales del maravilloso poema.

“Si pequeña es la Patria, uno grande la suena.

Mis ilusiones, y mis deseos, y mis

Esperanzas, me dicen que no hay patria pequeña.

Y León es hoy en mí como Roma o Paris.

 Quisiera ser como el Ulises griego

que domaba los arcos, y los barcos y los 

destinos. Quiero ahora deciros !hasta luego!

porque no me resuelvo a deciros !adiós!”

Tampa, Florida, Agosto 2015.

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