Régimen de Ortega con armamento ruso y dinero estadounidense para “combatir” narcotráfico

Saludo Ortega - Gerasimov / Imagen de www.confidencial.com.ni

Saludo Ortega – Gerasimov / Imagen de www.confidencial.com.ni

Por Roberto Escobedo Caicedo

Merece figurar como algo digno de Riplay que el régimen fascista de Ortega Saavedra recibirá en breve armamento ruso de última generación para “combatir” el tráfico de drogas por el territorio nacional, el que como bien se sabe es entregado a los cárteles mexicanos de la droga para su posterior internamiento en territorio de los Estados Unidos, actividad que viene practicando desde hace tiempo y que le genera cuantiosas utilidades, las que tienen cabal expresión en las lujosas mansiones de varios pisos con piscinas y casas de recreo en las playas del Pacífico de nuestro país, donde disfrutan de la “dolce vita” reservada a los altos oficiales del Ejército Popular Orteguista y los Comisionados de la Policía Orteguista. Los orígenes supuestamente revolucionarios de estos robolucionarios han quedado sepultados en sus proclamas cuando operaban en la clandestinidad.

Por si fuera poco, el General John Kelly, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, declaró recientemente que poco le importa lo que hagan en el país los orteguistas. Mientras combatan el tráfico de drogas, serán mis amigos. Esto significa que continuarán recibiendo el dinero que les entrega la Administración Obama, supuestamente para impedir el paso por el territorio nacional de las drogas que les llegan de Colombia, Bolivia y Venezuela, principalmente, pero que alimentan las cuentas bancarias cifradas que mantienen Ortega Saavedra y sus familiares en los paraísos fiscales de las Islas del Gran Caymán.

Los nexos que ligan a los orteguistas con los capos de las drogas se iniciaron a los pocos años de su primera dictadura. Hay suficiente información de las excelentes relaciones que mantuvieron con Pablo Escobar Gaviria, el que era considerado huésped de honor de los nueve Comandantes de la Revolución. Están las fotografías tomadas por un avión espía U-2 de los Estados Unidos, donde aparecen en el aeropuerto de Los Brasiles, supervisando las operaciones de carga de una avioneta al propio Escobar Gaviria; Tomás Borge Martínez y su asistente en el Ministerio del Interior, Federico Vaughan Loredo. Eso confirma que Nicaragua es desde entonces una zona de almacenamiento y tránsito de esas drogas con destino a los consumidores norteamericanos.

En Nicaragua es de sobra conocido que el personal encargado de “combatir” el tráfico de drogas por el territorio nacional, tan sólo persigue a los narcotraficantes que no pagan los impuestos correspondientes a sus jefes, los miembros de la mafia orteguista, pero cooperan en todo con los que sí lo hacen.

Con el colapso de la URSS, se desplegó a escala planetaria la mafia rusa, siendo considerada como la más reciente de las organizaciones criminales de élite. En pocos años se ha convertido en el más poderoso, versátil y complejo sindicato delictivo del mundo. Con el nuevo orden mundial, surgió la criminalidad organizada, la que abandonó la política territorial para iniciarse en los grandes negocios con alcance planetario, lo que constituye la versión criminal de la actual globalización. La mafia rusa se encontró con una situación privilegiada como administradora de esa criminalidad al apoderarse de la infraestructura económica, empresarial y armamentística de su país, apropiándose de las empresas del Estado bajo el disfraz de “privatización”.

La actual mafia rusa está dirigida por unos 800 “ladrones de código o de ley”, los que forman el cerebro de la organización. Dictan las normas internas y deciden las estrategias a seguir, arreglan las disputas territoriales y se reúnen periódicamente. Se estima que existen más de cinco mil bandas relacionadas con la mafia rusa, contando con más de tres millones de colaboradores. Se dedican a toda clase de actividades: extorsión, robo, falsificación, pornografía, tráfico de órganos, contrabando, narcóticos, tráfico de armas, blanqueo de dinero, chantaje empresarial, usura, juego, etc.

Entre esos grupos mafiosos rusos, destacan, la Santsevskaya, especializada en el blanqueo de dinero, el tráfico de drogas y armas y la trata de blancas. La Mazukinskaya, cambia armas por cocaína que luego distribuye en los países europeos.La Izamailovskaya, dedicada casi con exclusividad al tráfico de narcóticos, cocaína, heroína y derivados. También promueven delitos por internet con el fomento de la pornografía infantil destinada a la demanda de pedófilos. Todos estos grupos participan también del tráfico de órganos para trasplantes de corazón, hígado, riñones, etc.

Desde el regreso de Ortega Saavedra al poder por la vía electoral, gracias a la complicidad de quienes dividieron el liberalismo nicaragüense y a los fraudes electorales practicados por los corruptos, degenerados y depravados miembros del Consejo Supremo Electoral, encabezados por Roberto Rivas Reyes (“El Sacrílego”, los orteguistas han venido insistiendo en que es necesario modernizar el armamento de que disponen, suministrado en el pasado por la URSS. Para conocer los nuevos equipos bélicos fabricados en el complejo militar-industrial de Rusia, mandan cada año a egresados de la Academia Militar “José Dolores Estrada” a recibir entrenamiento en los centros rusos y polígonos de prueba.

Los miembros del Estado Mayor del Ejército Popular Orteguista ya han pregonado que entre el armamento convencional que recibirán de la Federación Rusa, se encuentran los Misiles Antiaéreos S-300; el Fusil de Asalto AK-12; cañones antiaéreos – S1; helicópteros de ataque Ka-52, Aligator, etc. Este armamento sofisticado no es necesario para combatir el tráfico de drogas por el territorio nicaragüense sino para combatir cualquier conato de movimientos armados que pretendan desplazarlos del poder. Asimismo, constituyen una amenaza para los países vecinos, los que para hacer frente al Ejército Popular Orteguista, se verán obligados a participar en una carrera armamentista en la región centroamericana, afectando las inversiones que realizan en los sectores sociales. De esta manera, los orteguistas se están preparando para participar en la segunda etapa de una nueva guerra fría, como ya lo está haciendo Rusia en la Transcaucasia y en Ucrania, con la anexión de Crimea.

Asimismo, los equipos sofisticados que instalarán los rusos en Nicaragua, bajo el pretexto de controlar mejor sus satélites militares y de comunicación, les permitirán -bajo esa cobertura-, disponer de modernas computadoras para poner fuera de servicio los equipos de alarma temprana de los Estados Unidos, tal y como ya lo ha publicitado la Cadena de Televisión Univisión.

Si los rusos quisieran de verdad combatir el tráfico de drogas, pueden dedicar todos sus esfuerzos a poner en cintura a las organizaciones mafiosas de su propio país, donde el tránsito de la propiedad estatal a la privatización de empresas quedó en manos de los jefes de sus gupos mafiosos, Mariscales, Generales y Almirantes de sus fuerzas armadas.

Es inaudito que los Estados Unidos consideren que los orteguistas son sus amigos, sólo porque les entregan millones de dólares anualmente para “combatir” el almacenamiento y tráfico de drogas por el territorio nacional. Lo único que hacen es combatir a los grupos rivales que no les cotizan las “mordidas” que exigen para que puedan operar con plena impunidad, como lo hacen los capos que están asociados con ellos.

Ese dinero que entregan los Estados Unidos a la dictadura fascista de Ortega Saavedra queda en manos de los miembros de sus entornos mafiosos, constituidos por sus más cercanos familiares, dirigentes políticos y personal uniformado de sus aparatos de terror y de dominación a lo interno del país, incluidas las migajas que entregan a los falsos opositores, como ya se ha visto con la elección de los 54 funcionarios de los organismos plurales del Estado recientemente elegidos por la aplanadora orteguista de la Asamblea Nacional.

La DEA, el FBI y la CIA conocen muy bien la forma en que los orteguistas “combaten” el almacenamiento y tráfico de drogas por el territorio nacional, de manera que quienes reciben todos esos informes en Washington están enterados que los orteguistas no son amigos de nadie, sino tan sólo del dinero mal habido y que su lealtad política es para con los rusos, pero nunca para los Estados Unidos.

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