¿Reelección o dinastía autoritaria de Ortega? | Nicaragua

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

La reciente decisión del Congreso de Colombia prohibiendo la reelección ha sido argumentada no solamente en términos jurídicos, de conformidad con su Constitución, sino también en términos de salud de la cultura y la institucionalidad democrática.

Como en Brasil se está considerando algo semejante, y existen precedentes en que se ha establecido la prohibición a la reelección sucesiva, y en otros casos se limita el número de reelecciones posibles, sean o no sucesivas, es fuerte la tentación de concluir que se ha iniciado en América Latina un ciclo de fiebre anti-reeleccionista, para oponerlo al “ciclo reeleccionista” de los últimos años. Pero si se examina el mapa político de la región, y se aprecian los intentos reeleccionistas en curso en Bolivia, Honduras y República Dominicana, para citar unos casos, nos daremos cuenta que la situación es más compleja.

Pero el debate, en cada caso, no es solamente lo que procede jurídicamente, sino lo que siendo legal más conviene a la salud de la cultura y la institucionalidad democrática.

El caso resulta más que pertinente en Nicaragua dónde el tema no es, como en otros países, si la reelección conviene o no a la cultura y la institucionalidad democrática, sino si se está abonando o no al establecimiento de una dinastía familiar que se reproduce antidemocráticamente en el poder, para diferenciarla, por ejemplo, de las dinastías políticas de las cuales se habla a propósito de los Bush y los Clinton en los Estados Unidos, los Frei en Chile, los Pastrana en Colombia, para citar unos casos, en que la reproducción familiar en el poder ha sido respetando los procedimientos democráticos.

No fue ése el caso de los Somoza en Nicaragua. Ni es el caso de Ortega, en que aunque no ha habido sucesión familiar dinástica, sí ha habido su reproducción en el poder por medios no democráticos, y ya comienza a visualizar el carácter dinástico asignando a sus familiares crecientes responsabilidades de gobierno. Basta ver que sea su hijo quien dirige todo lo relativo al megaproyecto del canal interoceánico, al cual Ortega ha uncido el carro de su solución a todos los problemas de Nicaragua.

El Ministro del Interior de Colombia comentó la decisión del Congreso en términos que se demarcan dramáticamente de la situación que se vive en Nicaragua: “Acabamos, dijo, con los hombres todopoderosos en Colombia, fortalecemos las instituciones y evitamos la concentración del poder en unas pocas manos y la tentación de abuso de ese poder para prolongarse indefinidamente en su ejercicio”.

Como en Nicaragua se han borrado todas fronteras de la independencia de poderes del Estado, la prolongación de Ortega en el poder ha sido por procedimientos que nos alejan de cualquier comparación latinoamericana. Primero, y como se recordará, la Corte Suprema de Justicia dijo que la norma constitucional que prohibía la reelección sucesiva, o la reelección de quien hubiese ejercido la presidencia en dos períodos, violaba los derechos del pueblo a elegir y los de Ortega a ser reelegido. Decisión equivalente, como entonces se dijo con perplejidad, a decir que “la Constitución era inconstitucional”.

Después, el Consejo Supremo Electoral dijo que Ortega -quién nunca había sacado más del 38% de los votos- había obtenido el 63%, lo que significa que aproximadamente en el 80% de las juntas receptoras de votos dónde siempre había perdido, los ciudadanos cambiaron súbitamente de preferencia política. Y, desde luego, con la mayoría calificada absoluta que se otorgó con esos “resultados”, Ortega modificó la constitución para establecer la reelección indefinida, caso prácticamente excepcional en América Latina.

Pero como a la vez se han venido cerrando otros espacios democráticos, y se recurre a la represión institucional y física, a las pretensiones dinásticas de Ortega habrá que agregar el adjetivo de autoritarias.

Entonces, doble demarcación de Nicaragua en relación a otros países de América Latina: reelección indefinida, y autoritaria.

La Nicaragua Linda

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario