¿Quién causa tanta alegría?

Imagen de la Purísima Concepción de María

Imagen de la Purísima Concepción de María

En víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción, patrona oficial de Nicaragua, deseo compartir con Uds. mi homenaje a la Madre de Jesús Nuestro Señor. Se trata de una pequeña muestra de “Poemas a la Virgen María” que forma parte de mi poemario aún inédito (“Más allá de la palabra…”), que espero poder publicar pronto con el favor de Dios antes de mi próximo aniversario.

Hoy celebramos los nicaragüenses la tradicional fiesta de la Gritería, única en el mundo cristiano, que refleja el carácter mariano de esta nación. Al grito de “¿Quién causa tanta alegría?” el pueblo responde con entusiasmo “¡La Concepción de María!”.

¡Feliz día de la Gritería!

Silvio Avilez Gallo

 

ROSA MÍSTICA

POEMAS A LA VIRGEN  MARÍA

Santiago de Chile, 2002

María es la criatura más perfecta de la creación, la obra maestra de Dios.  Desde antes de los siglos ya estaba presente en los designios del Señor para que en la plenitud de los tiempos, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnara en el vientre purísimo de la doncella de Israel.

María ha sido cantada en todos los idiomas y en todas las épocas.  Su nombre es sinónimo de dulzura, amor, misericordia, solicitud, abnegación, pureza, bondad, sacrificio.  Pero por sobre todo, es sinónimo de Madre, Madre del género humano por legado del propio Jesús, quien en el árbol de la cruz, al momento de consumarse la redención del hombre, quiso heredarnos el tesoro más preciado para que no quedáramos huérfanos.  Esta criatura excepcional es nuestra esperanza.

A ella están dedicados estos versos, que conforman una rosaleda de amor, un amor sencillo, tierno, humilde, filial.

Santiago de Chile, 2002

 

FIAT MIHI

Al P. Patricio Ilabaca

De las profundidades sin fin del universo

desde antes de los tiempos, mucho antes de la historia,

nimbada de pureza, de azul de cielo intenso,

te reservó el Señor para exaltar tu gloria.

 

Fuiste desde el comienzo esperanza y victoria:

del náufrago la rada, puerto seguro y terso,

portal del caminante, derrota del perverso,

del humilde la sierva, del triste la euforia.

 

En el cofre de luces que tiene el Padre Eterno

donde guarda recuerdos, tesoros y verdades

junto a la profecía y el nombre de Isaías

 

figura destacado con trazo sempiterno

el día en que dispuso desterrar las saudades

y aceptaste, María, ser Madre del Mesías

Santiago, 08/09/2001

 

LA ANUNCIACIÓN

El ángel de la Luz

entregó el mensaje

y Ella,

llena del Espíritu Santo,

asintió bajando la mirada.

Y en su vientre virginal,

en ese mismo instante,

floreció el misterio

que nos dio el Fruto bendito.

 Managua, 1997

 

¡ALÉGRATE!

A mi hijo Yvo Eduardo

 ¡Alégrate, llena de gracia!

porque la luz resplandeció en ti

e iluminó tu vientre virginal

con los primeros destellos del alba

que nimbó tu concepción

desde antes de los siglos.

¡Alégrate! porque eres nuestro gozo

y encarnas nuestra esperanza,

porque tu “sí” hizo florecer de nuevo el Edén

y desterró para siempre la tristeza del exilio.

¡Alégrate! porque encontraste gracia

ante los ojos del Señor, hija de Sion,

Estrella de David y Júbilo de Jerusalén.

“¡Grita de contento y alegría,

porque grande es en medio de ti

el Santo de Israel!”

Managua, 1997

 

MARÍA DE NICARAGUA

A Nuestra Señora de Fátima

 V irgen del amor hermoso,

I ntercesora y auxilio de los cristianos,

R eina de la paz, Señora de Nicaragua,

G enera en nosotros la unión con Cristo

E n el amor del Padre y el Espíritu.

N uestra tierra te venera

D el Pacífico al Atlántico,

E strella del mar, Embajadora celeste,

F uente inagotable de pureza,

A rdiente llama que a todos nos abrasa.

T en piedad de nuestra Patria,

I mplora del Señor misericordia,

Madre de todos los creyentes,

A hora y en nuestra hora postrera.

Managua, 1998

(En la visita de la imagen peregrina a Nicaragua)

 

AVE MARÍA

A mi hija María Gabriela,

                         Ave María, llena de gracia,

                        salve Señora, joven doncella,

                        salve brillante lluvia de estrellas

                        salve refugio en la desgracia.

 

                        Ave María, fiel mediadora,

                        puerta dorada, celeste calle,

                        rosa fragante, lirio del valle,

                        Santa María, intercesora.

 

Salve abogada del que ha caído,

regazo tibio, ferviente flama,

puerto seguro de quien te llama,

rada y amparo del desvalido.

Salve corona del Dios viviente,

Hija del Padre, Madre del Hijo,

ara y soporte del Crucifijo,

rocío y aura, amor ardiente.

Salve azucena, luz trinitaria,

del Santo Espíritu dilecta esposa,

Virgen y Madre maravillosa.

salve Señora de Candelaria.

¡Salve María, flor nacarada!

Trono de eterna sabiduría,

causa primera de la alegría,

¡Salve gloriosa Inmaculada!

 Santiago, 08/09/2000

 

(En la Natividad de la Virgen)

 

¡ASSUMPTA ES!

A mi hijo Alfredo Arturo

María se durmió plácidamente

como lirio que se inclina

después de haber entregado su perfume,

y un cortejo de ángeles

bajó a la tierra

para llevarse a su Reina

en una carroza de nubes.

 No podía la carne virginal de María

corromperse en la hondura del sepulcro,

ni el Arca de la Alianza

naufragar en las profundidades del océano,

o la Puerta del Cielo

cerrarse para la Madre de Dios,

como tampoco la Estrella de la Mañana

dejar de fulgir en las alturas.

 

El Templo del Espíritu Santo

que había albergado en sus entrañas

al Mesías, al Verbo Encarnado,

debía resplandecer de nuevo

en la Jerusalén celeste

al lado del Cordero.

 

María, la llena de gracia,

envuelta en un velo de luz,

fue llevada al cielo

dejando tras si una estela

de nardos y jazmines

en su viaje triunfal al paraíso.

¡Assumpta es, María!

¡Qué alegría! ¡Aleluya!

Santiago, 15/08/1999

 

LA DIADEMA DEL ALTÍSIMO

A mi hijo Silvio Xavier

Mientras el universo, en sus albores,

A ferrado aún a las tinieblas

R etorcíase en elipses siderales con

Ígneas contracciones de parto,

Allá, en el reino de la luz,

 

Irradiaba belleza desde siempre

Nimbada de primores celestiales

María, la doncella de Israel,

Anunciada por profetas desde antaño,

C oncebida desde antes de los siglos,

Única entre todas las criaturas,

Lirio de pureza virginal,

Ánfora del Verbo encarnecido,

D iadema en la frente del Altísimo,

A urora del nuevo amanecer.

Managua, 1997

 

TEMPLO Y SANTUARIO

A Christian Howard Turcios

Refugio del Dios vivo, su sagrario,

portal que se transforma en luz y aurora,

adviento que precede nuestra hora,

centella y resplandor, templo y santuario,

umbral de lo divino, fiel sudario

del alma del creyente que le implora,

corriente que conduce nuestra prora

al puerto donde aguarda el relicario:

un trozo salpicado del madero

con sangre derramada del Cordero

por obra del amor de nuestro Padre.

Dintel de la mansión del paraíso,

regalo singular que Dios nos hizo,

¡María es ante todo nuestra Madre!

Santiago, 1999

(En el día de su Alianza con la Mater)

 

SARMIENTO DE CRISTO

Al P. Horacio Rivas

María nos conduce hasta la hondura

de un Cristo que revive en este mundo

el éxtasis, el fuego, lo profundo

de un Padre cuyo amor es de locura.

 

María nos revela con dulzura

al Hijo del Espíritu fecundo,

al Dios que se transforma en un segundo

en vino y en manjar, en levadura.

 

La  Mater es sendero, fuente pura,

crisol que santifica el pensamiento,

es miel que dulcifica la amargura,

 

refugio del dolor, del sufrimiento.

María, como faro de ternura,

es ánfora de Cristo, su sarmiento.

Santiago, 1999

 

ROSA MÍSTICA

A mi esposa, María Auxiliadora

El ánfora celeste desbordó de rocío

y el lirio de la aurora se perfumó de blanco.

El verde de los campos deslumbró y el encanto

se apoderó del tiempo como en un desafío.

 

La corona de estrellas te circundó la frente

y un himno de querubes adormeció el momento

en que todo de azul vestido el firmamento

quiso ser de tu cuerpo el manto refulgente.

 

Esclava fuiste, sí. Mas libre fuiste siempre

del cautiverio infame de la mancha primera.

No pudo la serpiente trastornar el arpegio

 

del canto del arcángel, cuando desde tu vientre

floreció para el mundo toda la primavera.

Y Madre nuestra fuiste, ¡oh sin par privilegio!

Santiago, 2002

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