Querer más y mejor mercado no es estar contra el sector privado

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Mario Vargas Llosa, un extraordinario creador literario galardonado con el Premio Nobel de Literatura, es además un notable ensayista -en La Prensa se publican quincenalmente sus artículos periodísticos- y un militante político desenfrenado del pensamiento libertario, esto es, del pensamiento liberal en su versión extrema o, algunos dirán, en su versión más pura.

En torno al pensamiento libertario -que defiende la economía de mercado con el mínimo de intervención estatal, el laicismo y las libertades democráticas- en muchos países se ha creado la Fundación Libertad. Y hasta hay una suerte de Federación o Asociación Internacional de estas Fundaciones. Vargas Llosa que es, de lejos, el más sólido analista latinoamericano de esta corriente de pensamiento, es invitado obligado a los principales eventos nacionales o internacionales que los partidos políticos y fundaciones inspiradas en ese pensamiento organizan.

Esta semana Vargas Llosa fue el orador que clausuró la ceremonia de entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, en Madrid, España. Estos premios fueron establecidos hace tres décadas por el Grupo Prisa, que es la empresa propietaria de El País, posiblemente el más importante periódico de habla española y uno de los más reputados mundialmente. Resulta que El País, cuyo actual Director inauguró la ceremonia, es conocido por su línea de pensamiento socialdemócrata, que se diferencia de manera importante del pensamiento libertario.

¿Por qué Vargas Llosa fue invitado, y aceptó la invitación, a un evento organizado por una entidad socialdemócrata, estando además en el evento Felipe González, ex Presidente del gobierno español por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)? Por la sencilla razón que todas las variantes del pensamiento liberal, desde la libertaria hasta la liberal-social, y todas las variantes del pensamiento socialdemócrata o de izquierda democrática, tienen dos coincidencias fundamentales: democracia y economía de mercado.

Pero hay otra dimensión de la ceremonia que comentamos. Uno de los galardonados con el Premio Ortega y Gasset era Teodoro Petkoff, Director del periódico venezolano Tal Cual, que ahora solamente existe en versión digital porque el gobierno de Maduro ha venido asfixiando a los medios independientes negándoles divisas para la compra de papel. Felipe González estuvo en la ceremonia para recibir el premio en nombre de Petkoff, pues el gobierno de Venezuela le impidió salir del país para recibir personalmente el premio.

Ocurre que Petkoff en su militancia política original fue comunista, incluso guerrillero, y fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) el cual abandonó cuando ese partido político decidió apoyar a Chávez en su primera elección, y Petkoff intuyó lo que se venía para su país.

Vargas Llosa en su discurso no pensó en el Petkoff comunista y guerrillero, sino en el Petkoff actual, ferviente defensor de la democracia. “Es un premio muy justo, dijo el laureado escritor, para alguien que es un símbolo de la resistencia democrática a un régimen que va cerrando cada vez más los espacios pequeños donde todavía podía funcionar un periodismo independiente y crítico. Nadie ha utilizado con más valentía y lucidez las convicciones democráticas”.

Las lecciones de lo anotado para nuestro país resultan evidentes a propósito de críticas que se hacen al Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Unas se hacen viendo al pasado de algunos de sus dirigentes y militantes, y no a las posiciones que ha sostenido desde su fundación hace veinte años este mes de mayo.

Otras se hacen porque desde la posición de izquierda democrática del MRS se critica los entendimientos de carácter mercantilista que a veces se promueven entre el gobierno de Ortega y algunos sectores empresariales. Son a veces entendimientos de seudomercado, no de mercado abierto y competitivo que se traduzca en más y mejores inversiones, y más y mejores empleos.

El MRS claramente ha planteado que en Nicaragua se requiere más y mejor Estado -todo lo contrario del gobierno de Ortega-, y más y mejor mercado, que es lo contrario a los acuerdos rentistas y monopolísticos de unos pocos empresarios.
Un mercado que funcione bien, requiere de un Estado que funcione bien. Esta podría ser la base programática de la más amplia unidad opositora.

La Nicaragua Linda

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