¿Qué pasó en el Sandinismo después de la derrota del 90? | Nicaragua

Gioconda Belli

Gioconda Belli

Por Gioconda Belli

¿Qué pasó en el Sandinismo después de la derrota del 90?

Entró en crisis. Perder las elecciones de esa forma apuntaba más allá. No se podía sólo culpar a los EEUU. Se requería mirar hacia dentro y recapacitar. Pese a todo, el FSLN seguía siendo una fuerza en el país. Preocupados por el futuro, un nutrido grupo de sandinistas hicimos una serie de planteamientos que se publicaron el 15 de Febrero de 1994.

Esa actitud propositiva y auto-critica, le pareció inaceptable a Daniel Ortega. De aquí viene la leyenda de los que “abandonaron” el barco.

Si les interesa la historia, lean este documento. Y no dejen de ver quienes lo firmaron.

Por un Sandinismo que vuelva a las Mayorías

A todos los sandinistas, a todos los nicaragüenses:

Nunca como ahora Nicaragua ha vivido una situación tan dramática de miseria, marginación social, desempleo, y falta de oportunidades, saqueo de nuestros recursos naturales, crisis de valores morales, corrupción, abusos, desesperanza, y falta de horizontes para la juventud. La crisis integral, que cubre a toda la sociedad, ha creado un sentimiento de descrédito hacia el gobierno, las instituciones públicas, los partidos políticos y muchos de sus dirigentes. El Frente Sandinista no es ajeno a esta crisis, y debemos reconocerlo así si queremos ser parte de su solución.

  1. El FSLN, por necesidad histórica, nació como una organización armada para derrocar a la dictadura somocista, y después de largos años de heroísmo, entrega y privaciones, llegó a desatar un movimiento insurreccional triunfante que atrajo el apoyo y las simpatías de la inmensa mayoría de la población. Gracias a ese heroísmo, al consenso de las mayorías, a la justicia de sus planteamientos, y a una amplia política de alianzas, llegamos al poder en 1979.
  1. La razón de ser del sandinismo, ha sido desde sus orígenes la creación de una sociedad nueva formada por hombres y mujeres nuevos, con ideales y valores nuevos, capaces de forjar, entre todos, una patria solidaria, sin opresión, sin egoísmos, sin discriminaciones ni exclusiones, y dueña de su independencia y soberanía. Por esos ideales y valores de Sandino y Fonseca, miles de los mejores hijos de Nicaragua ofrendaron sus vidas.

III. Para llevar adelante su programa de hondas transformaciones en la sociedad y bajo la necesidad histórica de privilegiar por primera vez los intereses de las mayorías desposeídas, el partido, el Estado, los organismos de masas y las fuerzas armadas y de seguridad fueron integrados en un solo conglomerado de poder. Esta concepción de poder tuvo también un sustrato ideológico basado en nuestras concepciones de aquel tiempo: el FSLN creyó en un destino histórico de partido único de vanguardia.

  1. Bajo esa misma concepción, y dentro de las circunstancias de la guerra, se creó todo un estilo de conducta vertical dentro del propio partido, y en el comportamiento del partido respecto a la sociedad. Adquirimos así el estilo de una formación política excluyente, de militancia cerrada.
  1. El sentido de solidaridad social, de movilización popular por las causas justas, la defensa de la soberanía, son valores con los que el sandinismo nutrió a la sociedad. Así mismo, consolidamos logros transformadores en las estructuras sociales y económicas de Nicaragua, todo a pesar de la agresión patrocinada por la administración Reagan, que dejó en ruinas la economía.

Pero cometimos también varios errores, de concepción y acción política que no supimos reconocer a tiempo, que redujeron el apoyo y el consenso del pueblo, que dividieron a la sociedad, facilitaron el enfrentamiento armado, y finalmente nos hicieron perder el poder.

  1. La derrota electoral de 1990 dejó al sandinismo sin un Norte definido, porque su proyecto transformador, articulado desde el poder total, ya no era posible. Hoy, enfrentamos todavía una crisis de identidad, la falta de un proyecto político convincente y un liderazgo coherente.

VII. Debemos aceptar con orgullo que nuestro legado histórico más trascendente es la democracia económica y social, cuyo fundamento es la transformación de la propiedad agraria; y a la vez, la democracia representativa y participativa. Supimos demostrar con creces el respeto al voto popular al entregar el gobierno como fruto de elecciones libres y honestas. Negar esa herencia, es negarnos a nosotros mismos.

En base a las consideraciones anteriores, es que se hace necesario que el FSLN se abra a una nueva visión de la historia de Nicaragua y del mundo contemporáneo, para que sea capaz de enfrentar con lucidez los graves problemas sociales y económicos del país, y asumir con eficacia la defensa de los intereses de las grandes mayorías.

Los sandinistas debemos desterrar de nuestras mentes y corazones todas aquellas formas de conducta equivocada que practicamos desde el poder, y que el pueblo rechazó, para no volver a repetirlas. Y debemos proponer a nuestro partido y a la sociedad un nuevo proyecto, con nuevas alternativas, nuevas formas democráticas de organización y nuevas formas de lucha cívica popular, sin miedo a los cambios, a las transformaciones y a la renovación.

Por lo tanto, de cara al Congreso Extraordinario del FSLN, presentamos a los sandinistas, y al pueblo de Nicaragua, las siguientes propuestas para los nuevos Estatutos y Programa:

  1. Nuestro partido debe ser abierto, participativo y creativo, con estructuras flexibles, capaz de convocar y sumar, y no de excluir ni dividir. Necesitamos volver a ser el partido en que la mayoría de los nicaragüenses, cualquiera que sea su condición económica y social, se sienta representado. Toda actitud cerrada, sectaria, excluyente y discriminatoria, debe ser desterrada para siempre del sandinismo porque nos separa de las mayorías.

Los requisitos de ingreso al partido no deben servir para cerrar puertas, sino para abrirlas; y debe haber una sola clase de miembro del FSLN.

  1. Muchos sandinistas y simpatizantes del sandinismo se han alejado del partido. Si queremos ganarnos de nuevo a las mayorías, primero tenemos que saber motivar a todos los sandinistas para que vuelvan a nuestras filas: desde los desempleados, que son los más, a todos aquellos otros que en el campo y las ciudades se forjan sus propios medios de vida gracias a sus iniciativas y su trabajo, cualquiera que sea su oficio, dedicación, profesión, o condición económica y social.
  1. Debemos tener un partido verdaderamente democrático en todos sus niveles, con amplios espacios de participación, debate y discusión. Un partido en el que los dirigentes electos respondan de sus actos a sus electores; un partido con una dirigencia renovada y capaz de asumir los retos de transformación que el sandinismo demanda. Una dirigencia con nuevos estilos, sin caudillismo de ningún tipo, respetuosa de las decisiones de los órganos colectivos, y en consulta permanente con las bases.
  1. Nadie quiere otra guerra en nuestra patria, ni quiere violencia. Hoy, los sandinistas no debemos patrocinar, amparar, justificar ni excusar ninguna clase de métodos de lucha armada o violenta en Nicaragua, ni podemos andar con medias tintas a la hora de condenar esos métodos. Existen múltiples formas de lucha cívica y movilización popular para defender los intereses de las mayorías dentro del marco de nuestra Constitución Política y de las leyes.
  1. Nuestra conducta política debe basarse en una estricta coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. No podemos andar diciendo una cosa y por debajo haciendo otra. Tampoco podemos aspirar a ganar la credibilidad de las mayorías a partir de un simple cambio de discurso. Nuestro discurso político debe ir siempre acompañado de una conducta política consecuente.
  1. Es impostergable trabajar en la búsqueda de soluciones nacionales que sienten las bases para dar salida a la crisis económica y social, que es la aspiración común de los nicaragüenses. Frente a la crisis económica, nuestras posiciones críticas, y nuestras propuestas alternativas, deben ser serias, articuladas y viables.
  1. El FSLN tiene espacios legítimos de influencia que debe saber usar en defensa de los intereses de las mayorías: en los medios de comunicación, en el Parlamento, en los foros de opinión, en los gobiernos municipales y regionales, en los gremios, en los sindicatos, en las organizaciones de productores, comunales y sociales.

El sandinismo debe estar dispuesto a trabajar con todo el mundo en el campo, en las comunidades, en los barrios, en las comarcas, en los municipios, cuando se trate de promover y defender intereses comunes, incluso con quienes antes nos enfrentamos en la guerra.

  1. La aspiración legítima y necesaria de un partido político, es el poder, y nuestra tarea más importante es ampliar y recuperar el consenso de las mayorías para asumir el gobierno por la vía electoral. Debemos tener claro que nuestro proyecto político, económico y social sólo podremos realizarlo desde el gobierno.

Sería absurdo condenarnos al papel de un partido que está destinado a luchar eternamente por cambiar las cosas desde la oposición, pues por ese camino un partido se queda en la frustración y en la demagogia.

  1. El único sandinismo posible es el sandinismo democrático. No podemos ser consecuentes con nuestros ideales de transformación económica y profundas reivindicaciones sociales, sin un compromiso, profundo e irreversible con la democracia.
  1. El sandinismo debe enarbolar con orgullo la bandera de la honestidad demostrada durante el ejercicio del gobierno, honestidad que no fue más que la consecuencia de los presupuestos éticos que siempre hemos alentado y defendido. Debemos rechazar por inmoral y contraria a nuestros principios toda forma de enriquecimiento ilícito, o cualquier forma de negociados oscuros y de actos de corrupción, dentro y fuera de nuestras filas.
  1. Los sandinistas debemos mantener vivo nuestro ideal revolucionario de una sociedad justa, solidaria, democrática, donde no se humille ni discrimine a nadie. Debemos mantenernos firmes en contra de todas las formas de opresión económica y social. Debemos mantenernos del lado de un sistema económico participativo abierto, donde se privilegie a los más pobres y desposeídos, y se den garantías legales y económicas a la tierra entregada a los campesinos. Nunca deberá haber un sandinismo que defienda los monopolios, las oligarquías, viejas o nuevas, a los grupos de poder económico, antiguos o improvisados, ni ninguna forma de regreso al pasado de opresión económica, cualesquiera que sean sus actores.
  1. Debemos proclamar sin dualidades nuestro respeto a la propiedad privada y a todas las demás formas legítimas de propiedad: comunal, asociativa, cooperativa. Y debemos declarar nuestro rechazo, ahora y en el futuro, a cualquier forma de confiscación. La iniciativa económica, individual o colectiva, es fundamental para el desarrollo nacional.
  1. El neoliberalismo es contrario a los derechos e intereses sociales de las grandes mayorías, a las cuales busca sacrificar en beneficio de unos pocos privilegiados. Debemos ser claros en nuestro rechazo al dogma del neoliberalismo, que se nos trata de imponer desde fuera. El gobierno no ha sabido defender los intereses de Nicaragua frente a estas imposiciones de los organismos financieros internacionales.

Los ajustes financieros y económicos deben estar en correspondencia a nuestras realidades y deben favorecer la producción y el empleo en lugar de estancarlos. Y así como el dogma de que todo debía estar en manos del Estado no funcionó, tampoco el dogma de que todo debe ser privatizado, incluyendo los servicios públicos, puede funcionar.

  1. Los sandinistas debemos promover que cada grupo social, cada gremio, cada sindicato, cada organización comunal, de jóvenes y mujeres, sea capaz de alentar y defender sus propios intereses comunes, con plena independencia y libertad. En eso consiste la democracia participativa. La democracia sólo puede ser eficaz ampliando los espacios de participación popular. Es deber del sandinismo privilegiar el papel y la participación de la mujer en la transformación de la sociedad, respetando el ideario y autonomía de sus organizaciones.
  1. Debemos continuar profundizando el proceso de Autonomía de la Costa Atlántica, dentro del espíritu de unidad de la nación y demandar la inmediata reglamentación de la Ley de Autonomía y la incorporación de las funciones de los gobiernos autónomos como parte integral de las reformas constitucionales que habrán de discutirse y aprobarse en la Asamblea Nacional.
  1. Existe hoy un mundo de relaciones internacionales nuevas, tras el fin de la guerra fría, marcado por los grandes abismos entre los países ricos y los países pobres, entre los que se encuentra Nicaragua. Nuestro lugar está en la lucha por conseguir un orden económico internacional justo.
  1. El sandinismo, desde la oposición o en el gobierno, no puede alentar enemistades a muerte con ningún país. Nuestras relaciones con Estados Unidos deben ser de mutuo respeto, sin olvidar por eso nuestra tradición de nación que ha puesto, por encima de todo, su dignidad y su soberanía.

Este es nuestro mensaje de esperanza y de vida. Queremos compartir con todos la aspiración por una Nicaragua próspera y justa, sin más guerra, sin miseria, sin marginación, donde los nicaragüenses por igual, cualquiera que sean sus creencias políticas o religiosas, su condición económica o social, tengan el derecho a vivir sin temores y puedan trabajar en paz, seguros de sus vidas, de las vidas de sus familias, y de su propiedad.

Nosotros los sandinistas tenemos que contribuir, sin excluir a nadie, a crear una conciencia de futuro, en un país que de verdad tiene futuro. Nuestro potencial espiritual y material, ahora y en el futuro, es inmenso. Por eso es que tenemos que entregarnos a la tarea de lograr que millones de nicaragüenses, sobre todo los jóvenes, recuperen la fe y la esperanza en el futuro.

Para conseguir estos anhelos, justos y necesarios, para asumir el reto de ganar las elecciones en 1996, debemos preservar a toda costa la unidad del sandinismo, que es nuestro tesoro más preciado.

Managua, Nicaragua, en el mes de febrero de 1994, al conmemorarse el Sesenta Aniversario del asesinato del General Augusto C. Sandino.

POR EL SANDINISMO DE LAS MAYORÍAS

Sergio Ramírez Mercado – Manuel Téllez – Darwin Juárez
Luis Carrión Cruz – Juan Pablo Obando – José Dolores Gómez
Ernesto Cardenal – Constantino Tapia Roa – Fernando Santamaría Zapata
Dora María Téllez – Javier Chamorro Cardenal – Frances Kinloch Tijerino
Daniel Núñez – Ligia Molina – Ariel Bucardo
Benigna Mendiola – Ronald Paredes – María Teresa Delgado
William Ramírez – Evelio Obando García – Blas Espinoza
Ray Hooker Taylor – Absalón González Aráuz – Carlos Zamora
Enrique Picado – Martha Terán – Carlos Manuel Morales
Carlos Fernando Chamorro – Ramiro Cano Díaz – Raúl Venerio
Danilo Aguirre Solís – Rigoberto Villanueva – Juan Galán
Carlos Mejía Godoy – Domingo Mejía Gómez – Mauricio Valenzuela
Mirna Cunningham – Máxima Bermúdez – Orlando Benavides
Mario Flores Ortiz – Marcos Robleto Sánchez – Silvia Fox
Roberto Arguello Hurtado – Antonio Beteta – Reynaldo Antonio Téfel
Rodrigo Reyes – Orlando Baltodano – Alonso Porras
Esperanza de Cabrera – Rosa Zavala – Herty Lewites
Ernesto Castillo – Norman Lacayo – Julio Marenco C.
Luis Felipe Pérez Caldera – Victorino Espinales – Ramón Gámez
Octavio Martínez Ordoñez – David Blanco – Juan Ramón Aragón
José Coronel Urtecho – Leónidas Duarte – Domingo Sánchez Salgado
Edgard Herrera – Juan Ramón Jiménez – Wilberto Lara A.
Johnny Hodgson – Luis Matus P. – Orlando Rizo
Alfredo Alaniz – José Omar Moncada – Orlando Pineda
Emilio Baltodano Cantarero – Ernesto Zelaya Ortega – Carlos Gallo
Joaquín Solís Piura – Silvio Ponce José – León Talavera
Lila Aguilar – Luis Palacios – Marcia Quezada
Clorinda Zelaya – Silvio Cortés – Yadira Centeno
Ernesto Ortega – Allan Zúniga – Gustavo Vega
Alba Luz Ramos – Fabián Medina – Byron Corrales Martínez
Benjamín Cortez – Francisco Palacios – Amílcar Navarro
Edgard Tijerino – Javier Téllez Robles – Gladys Bolt
Danilo Abud Vivas – Cristóbal Conrado – Edgard Solórzano Vargas
Luis Caldera – Daysi Bravo Salazar – José Solórzano
Bosco Centeno – Luis Lacayo Debayle – Gustavo Toruño
Sandra Abud Vivas – Sergio Lacayo Martínez – Olivia Alvarez
Zacarías Rodríguez – Lucrecia Puente – Emilio Montes
Olga Moraga – Ricardo Chavarría – Roberto Gutiérrez
Donald Alvarez Obregón – Miguel Gómez – Blinia Barillas Montes
Guillermo Ramírez C. – María Rafaela Cerda – Escarlet Lugo
Claudia Chamorro B. – Luis Adrián Pichardo – William Flores
Ada Luz Monterrey – Alberto Barrios – Oscar Danilo Sandino
Salvador Pérez Alemán – Marta Medina – Darwin Granda
Uriel Darce Suárez – Gilberto Martínez M. – Carlos Carrión Cruz
William Olivares – Ricardo Trejos Maldonado – Efraín Duarte Hernández
Armando Villacorta – Mauricio Cuadra Schultz – Mireya Molina Tórres
Max Rafael Román – Hazel Vaughn – Bernardo Chamorro Cuadra
Arnulfo Silva – Alvaro Porta V. – Omar Carrasquilla
Irving Matus – Onofre Guevara – David Callejas
Roberto Sáenz Arguello – Rommel Martínez – Mercedes Díaz
William Hüpper – Gerardo Sánchez – Germán Calderón
Enrique Sáenz – Felipita Cermeño – William Gómez M.
Carlos Vicente Ibarra – Romualdo Taleno – Estela Silva Rodríguez
Nelly Miranda – Fernando Brenes – Maruja Mendoza Arce
Humberto López – Manuel Martínez – Adán Montoya
Egda Vélez – Olinto Valle – Yolanda Sevilla Y.
Santiago Fajardo – Daniel García – Mirna Moncada F.
Rodrigo Cardenal Martínez – Erick Bravo – María Auxiliadora Moncada F.
Margarita Córdoba de Cardenal – Luis Felipe López – Winston Llanes F.
Luis Fulgencio Báez – Uriel Barquero – Dennis Ramtis Traña
Martha Heriberta Valle – Socorro Pérez de Guevara – Luis Morales Estrada
Antonio Baldizón – Hernaldo Orontes Rosales – Alvaro Ferrey Pemudi
Aiden Haslam Pineda – Sebastián Escobar – Oscar Danilo Talavera Ch.
Giovanni Delgado – Juanita Bermúdez – Augusto C. Ibarra
Sofía Montenegro – Mario Guevara Martínez – Datson Antonio Katín Vizcaya
Jesús Miguel Blandón – Julio López – Maribel Morice Pasos
Irela Prado – Ronaldo Bermúdez – Agustín Cruz Pérez
Federico Cerda – Ricardo Meléndez – Víctor Leonel Obregón C.
Flor de María Hurtado – Ramiro Bermúdez Mallol – Oscar Danilo Gutiérrez O.
Ana Cecilia Solórzano – Roberto Bermúdez Pérez – Adolfo Vélez P.
Mario Mejía – Roberto Lacayo Gabuardi – Gloria Medrano Ch.
Josefa Palacios – Oscar Meléndez Rojas – Carlos Montiel Peña
Bernardo Hernández – Ernesto Martínez Tiffer – Omar Cortés Ruiz
Fernando Saravia – Francisco Lacayo Barberena – Jorge Sámper Blanco
Arnoldo Guillén – Miguel Ernesto Vijil – César Aróstegui Centeno
Anuar Murrar Garay – Ernesto Medina – Antenor Ferrey
Teresa Quintero – Edwin Palacios – Ricardo Zambrana Díaz
Róger Pérez de la Rocha – Emilio Canales – Gloria Solórzano
Luis Enrique Mejía Godoy – Ivonne Siu – Ximena Rocha
Norma Elena Gadea – Héctor Alemán – Sandra Román Solano
Mario Flores Fonseca – Túpac Cabrales – Víctor Miranda López
Iván Somarriba – Erick Aguirre – Freddy Sobalvarro
Daysi Zamora – Orlando Castillo – Ana María Gadea de Ch.
Luciano Cuadra Vega – Walter Lacayo Guerra – Jorge Quintana García
Erick Blandón – Julio Valle Castillo – Leónidas Arellano
Luis Rocha Urtecho – William Agudelo – Alvaro Villanueva Valdez
Roberto Cajina – William Morales Bellorín – Lucía Reyes de Mejía
Fernando Silva Espinoza – Octavio Robleto – Ángela Saballos
José Cuadra Vega – Luz Marina Acosta – Eddy Lacayo Deshon
Oscar René Vargas – Gioconda Belli – Gregorio Quinto
Leoncio Sáenz – Manuel Martínez – Juan Carlos Canales
Ana Lorena Rondón – Betty de Solís – Jorge Jenkins
Vida Luz Meneses – Gertrudis Guerrero Mayorga – Francisco de Asís Fernández
Alejandro Bravo – Isolda Hurtado – Carlos Martínez Sánchez
Róger Zamora – Luis Carrión Montoya – Oscar Robelo López
Humberto Ortiz – Fernando Antonio Silva – Sergio Martínez López
Lorenzo López – Sonia García Córdoba – Felipe Lau Hernández
Gerónimo Miranda – Rosario Acosta – Silvia Hernández Espinoza
María Lourdes Bolaños – Antonina Vivas – María López Alvarado
Milton Valdez Jiménez – Fátima Barrios – Edgard Barberena Sánchez
René González Moreno – Juan Ayerdis – Irving Boza
Donald Casco Castro – Raul Guerra Morice – Francisco Mayorga Toruño
Róger Rodríguez Solís – Antonio Salinas – Olga María Hernández
Jorge O. Rojas P. – Jesús Espinoza – Giovanni Mora
César Rodríguez – Albert Sinclaire – Edgard Obando
Silvia Villagra – Joaquín Jarquín Mejía – Ariel Aragón
Sinforiano Cáceres – Armando Castellón P. – Nora Medina Mena
Orlando Valverde – Reynaldo Treminio P. – Antonio Chávez
Isolda Rodríguez – Mario Espinoza – Uriel Argeñal
Paul Tiffer – Elizabeth de Espinozas – Laura Palma
Isolda Hurtado de Silva – Eduardo Jerez O. – Julio César Medina
Francisco Javier Sáenz – Hugo Rodríguez – Denis Sánchez López
Hernán Castillo – Gloria Gabuardi – Reynaldo A. Solórzano Z.
Dulce María Zepeda Martínez – Ana María Canales – Josefa García
Isidoro Montoya – Martha Gallardo Saavedra – Rolando Cisneros
José Solórzano Esperanza Matus José M. Portobanco
Gustavo Treminio Marvin Murillo Ana María Cajina
Silvio Ponce Danny Sáenz Gloria María Sandino Cruz
Luis Palacios Abraham Delgado D. Uriel Duarte Suárez
Allan Zúñiga Berta Xiomara Ortega Orlando Guerrero Mayorga
Francisco Palacios Migdalia Prudente Sáenz Bertha Moreno Menocal
Javier Téllez Robles José Martín Matus Vida Novoa de Coronel
Cristóbal Conrado Odalisca Montenegro Báez Eliseo Tijerino González
Denis López Ruiz Rafael Somoza Rayo Max Rafael Román
Luis G. Acuña Sagrario Murillo Arnulfo Silva
Félix Aguirre Aragón Raquel Blandón Juan Pablo Vado
Daysi Bravo Salazar Emma Amador Manuel Téllez
María A. Siles Dennis Chavarría Lenín Flores Alemán
Juana Aragón Mayorga Óscar López William Graham
Orlando Mendoza Alexa Lugo Mercedes Estrada de Graham
Carlos Vega Cruz Erick Castillo Blandón Luis A. Alfaro González
Uriel Espinoza López Julio López Miranda Ana Isabel Solís
Norman Lacayo Herrera María Teresa Matus Milagros Lanuza
Luisa Ivette García Rizo Luis A.Montoya Bertha Cuadra
Yamil Abud Moisés Castellón Zeas Miguel Gómez
Mario Castrillo Octavio Sandino Róger Baldizón
Marcos Robleto S. Carlos José Cuadra Muñoz Carlos Molina Oliú
Juan José López Gerónimo Flores Francis Araica
Francis Díaz Lizeth Baltodano Ilce Martínez
Rosa E. Zavala M. María Esther Reyes María Renée González
Orlando Baltodano Edmundo Jarquín Calderón Ana María Medina
Wilfredo López Palma Ninnet Morales Mario Cáceres Castro
María Herminia Robelo Luis Zúñiga Maritza Sandino Cruz
Miguel Obando Esperanza Flores Jordan Marenco
Ramiro Blanco Largaespada Augusto Flores Federico Barrios
Jorge Rodríguez V. Berman Boza Nadia Quintanilla
Anne Solís Alicia de Flores Salvador Guadamuz
Alejandro Arguello Jorge Boza Guillermo Avilés Salmerón
Oswaldo Morales Ninnet Montes Pedro Antonio Blandón
Mario Meléndez Vidal García Virginia Cordero
Connie Báez Juan Cárdenas Eddy Grijalba
Roberto Porta Francisco López Nubia Morán
Lila Balladares Martha Leiva de Haslam Rodolfo Delgado Romero
Johnny Flores Aida Carrillo M. Xavier Reyes Alba
Julián Granera Ernesto Medina Sandino María Alicia Talavera
Gustavo Adolfo Vargas Rosario Mendieta López Marcia Ramírez M.
Vilma Román María Elena Sandino Juanita Amador
Carmen Watson Aquiles Morales Dora Centeno
Aarón Chang César Vega Masís Julio Cárdenas
María José Duarte Nidia Corrales de Vega Daniel Fajardo Bodden
María Cecilia López V. Eddy Corrales L. Pancho López Pérez
Miguel Orozco Zeledón Sergio Morazán Ríos Evenor García C.
Marlene Benavides Freddy Rocha María Rubiales
Silvia Castaño Danilo Maradiaga Reina María Castillo
Marlia Araica Alexis Flores Desiree Pallais Checa
Mauricio Aráuz Edgardo Matamoros Xiomara Chamorro M.
Julián Granera Dylia Ocampo F. Gilberto Alcócer
Cleto Artola Francisco Lacayo P. Walter Villareal
Eddy Manzanares Malena de Montis Julio Valladares
Maribel Tijerino Haslam María Auxiliadora Lacayo G. Moisés Rivera
Lucía Brenes Martínez Mauricio Zúniga César Gómez
Carlos Flores Norma Rivera César Sánchez Barreto
Ivania Guzmán Ingrid Lebherz Martha Guadalupe Romero
Ileana Ramírez Robert Gloss Nelson Brown
Alfonso Manzanares Francisco Figueroa Haffner Francisco Mendoza
Alba Merlo Salvador Mendoza Luis Pérez Fuentes
Carmen Martínez Coronel Augusto Montealegre Olinda Roa A.
Jorge Brenes Martínez María Celina Moncada Sergio Zamora M.
César Tercero Pina Gurdián de Vijil Fabián Vargas
Domingo Téllez Luis Urbina Silva Marina Rayo
Ramona Hernández Antonio Sujo Morales Filiberto Mora
Gustavo Adolfo Segura Martha López Ana Miranda
María Ramírez Guerrero Róger I. Ortega Raúl Madrigal Bravo
Napoleón López Villalta Verónica Rojas Arquímedes Colindres
Heberto Incer Israel Cerna Alfonsina Aburto
Cristóbal Cano Juan Ramón Real Silvia Villagra
Pedro Sevilla Erica Brenes Alfredo Tijerino
Ramón Parada Leonel Díaz Ana C. Whitford Ch.
Roamir Manzanares Carlos Aburto Ricardo García C.
Orestes Pappi Federman Zamora Rodrigo Alonso Duarte
Lauree Cordua Cruz Clemente Talavera René Mendieta A.
Sandro Peñalba Reynaldo Pérez Patricia Villanueva Rizo
Ricardo Pasos Marciaq Carlos Aguilar Martín Díaz T.
Denis Reyna Estrada Sandra Mendoza Douglas Ramos O.
Gonzalo Alvarado Francisco Balladares José del Carmen Miranda
Carolina Arróliga Auxiliadora Mendoza Ramírez Vilma González Serrano
Norma Ramírez Mireya Ramírez Guzmán Jorge Velásquez B.
Arnoldo Castillo M. Nora Mejía Mariano Miranda
Orlando Corrales Benjamín Alaníz Miguel Angel Urbina Bravo
Tomás Donaire Juárez Alfredo Córdoba Lidilia Gutiérrez
Marvin Palacios Paiz Agustín Merlo Ramírez Eduardo Díaz M.
Francisco Balladares Jeannette Centeno José Alfredo Mendóza
Oscar Téllez José Ricardo Estrada Lara Amara Ramírez
Pastora Cajina – Ernestina Tercero R. – Valinda Sequeira
Jorge L. Palacios – Alvaro Zambrana – Elena Bolaños
Gerardo Mendoza Javier Chamorro Mora José Arias Corrales
Jaime López – Salvador Montenegro – Frank Silva U.
Danilo Cáceres – Guillermo Sevilla M. – Patricia Elizondo L.
Ma. Amanda Del Carmen C. – Edwin Carrión – Adela Schaffer Pichardo
Ernesto Duarte Herrera – Silvia Zapata

 

(Las firmas que anteceden son las que han sido reunidas hasta el 14 de febrero del corriente)

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Un comentario

  1. Después de la derrota del sandinismo en los noventa, lo que sucedió fue lo que debía suceder, que los oportunistas que usufructuaron el poder en los ochenta se desertaran de las filas del partido Sandinista, y se rasgaran las vestiduras buscando culpables, porque cuando estaban en los ministerios o cargos de gobierno nunca identificaron errores, pero si lo hicieron después para recibir la bendición de los embajadores Norteamericanos, haciendo alarde de su conciencia “democrática”. Pero los nicaragüenses ya no los pierden de vista, los conocemos quienes son, y si engañan, porque la táctica es llevar al país a la desgracia y después venderle al pueblo que es el gobierno el culpable de la crisis, a como ya lo están haciendo, ¡¡¡Es es Vergüenza para la Patria ¿que conciencia democrática tienen?, mas bien es conciencia por el poder y que si no lo ganan por las buenas entonces que sea acompañados de la intervension imperial.!!! Que sea el pueblo quien juzgue que oposición tenemos.

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