Protestas contra el canal son cosecha del secretismo

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

La Prensa del primero de octubre recién pasado reportó sobre una asamblea de vecinos que se había realizado en la comunidad de Santo Domingo Piche, del municipio de Potosí, Rivas. La reunión fue organizada por activistas municipales del FSLN, en lo que parece una nueva estrategia del gobierno para enfrentar las protestas que en la región se han dado por los riesgos que los vecinos perciben de ser expropiados de sus tierras, ante la eventual construcción del canal interoceánico.

El dirigente orteguista que organizó la reunión, ante el estado de ánimo de los asistentes, y tratando de calmarlos, dijo: “había que explicarles antes a ustedes que una comisión iba a pasar haciendo un estudio, una valoración de sus propiedades y de ese error se ha valido la derecha para manipularlos”.

El año pasado, y a propósito de eventos que sobre el proyecto del canal organizaron la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM) y la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN), comentamos que los beneficiarios de la concesión canalera se habían comprometido a actuar de conformidad con los estándares internacionales de este tipo de proyectos, y que un estándar básico, la transparencia informativa, no se estaba cumpliendo. En efecto, en el evento de AMCHAM los representantes de la compañía HKND no habían agregado ninguna información y ante las preguntas respondieron con evasivas.
Ese estándar sigue sin cumplirse. A diferencia de otras empresas en esta clase de proyectos, si alguien entra a la página Web de HKND, no encontrará prácticamente ninguna información relevante sobre el proyecto canalero. Y en un extremo del secretismo con el cual el gobierno y los concesionarios están actuando, y pese al simulacro de consultas públicas llevadas a cabo después que se anunció la ruta del eventual canal, representantes chinos y nacionales de los concesionarios, protegidos por las autoridades, sin previo aviso se han presentado en propiedades privadas a tomar medidas y fijar mojones.
En ese contexto las protestas de quienes se sienten amenazados son inevitables, y no se trata de que alguien los esté manipulando. Si manipulación hubiera, la única sería la de quienes abusando de la autoridad gubernamental actúan como “Pedro por su casa”, pero entrando en casa ajena.
Mientras en el foro de AMCHAM la falta de información y las respuestas evasivas fueron la norma, en el evento organizado por la ACN hubo presentaciones serias y detalladas. Pero lo más importante, como entonces lo dije, es que el mejor resumen del enfoque con el cual se hicieron las presentaciones lo hizo el científico nicaragüense Pedro José Álvarez, profesor de la Universidad de Rice, cuando dijo: “Yo quisiera que se hiciera (el canal) y que se hiciera bien”.
La posición de Álvarez sin duda refleja la de muchos que somos críticos de la forma como se está gestionando el canal, más allá de los cuestionables términos de la concesión. Nadie puede oponerse a un proyecto de desarrollo, sea el canal o cualquier otro, pero queremos que las cosas se hagan bien. ¿Y qué es hacerse bien? El mismo Álvarez lo formuló entonces indicando que el proyecto debería ser como un taburete, que tiene tres patas: “Tiene que ser económicamente viable, socialmente deseable y ambientalmente benigno. Si cualquiera de esas tres patas afloja, el taburete se cae”.
¿Y es acaso socialmente deseable que los representantes de los concesionarios se aparezcan midiendo y amojonando propiedades privadas sin ningún aviso? Desde luego que no.
Como los voceros del orteguismo, en su nueva estrategia, andan diciendo en las comunidades que con el canal todos dejarán de ser pobres, y que quienes somos críticos de la forma en que el canal se está gestionando lo hacemos porque somos de derecha, y por tanto no dejamos que los pobres dejen de serlo, debemos decir categóricamente: queremos que el canal se haga, y se haga bien, y parte de que se haga bien es que económica y socialmente sea deseable, esto es, que beneficie a todos los nicaragüenses y no solamente a unos pocos. Si el caso fuese que los beneficios del canal serán ampliamente compartidos, el gobierno no debería manejar la información del mismo con tal secretismo que la suspicacia y la sospecha son la inevitable cosecha. Como también son cosecha del secretismo las protestas de Rivas.

La Nicaragua Linda

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Un comentario

  1. lo malo es los veinte kilómetros de tierra q don daniel les dio a los chinos

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