Por qué son tan geniales los íconos universales de los baños

iconos_universales_banosLo último que uno quisiera es tener que enfrentarse con un baño desconcertante. Tómese lo que le pasó al personaje del Dr. Heywood Floy en “2001: Una odisea del espacio”, de Stanley Kubrick, una película magnífica y seria, que brilla de modo intermitente con humor sagaz y sorprendente, incluso acerca del modesto inodoro. Cuando Floyd, presidente del Consejo Nacional de Astronáutica, tiene la urgencia de ir al baño durante el vuelo espacial de Pan-Am -de Estados Unidos a una enorme estación espacial orbital- encuentra un letrero de advertencia de “Inodoro de gravedad cero: Se recomienda que los pasajeros lean las instrucciones antes de usarlo”.

A continuación sigue una lista de instrucciones inescrutables que abarcan unas 700 palabras, que una persona promedio tardaría cuatro minutos en leer en voz alta. En el espacio, nadie puede escuchar los gritos de frustración. Lo gracioso es que una función humana natural y sencilla se realiza por medio de las exigencias hiperracionales de la tecnología altamente sofisticada del siglo XXI, y que a pesar de toda esta brillante tecnología, a los seres humanos se les recuerda varias veces al día su naturaleza terrenal ineludible.

También muestra que, incluso en esos tiempos de alta tecnología, algunas respuestas indudablemente de baja tecnología siguen siendo difíciles de superar. Y una de las más sencillas y elegantes de estas son las figuras masculinas y femeninas utilizadas en las señales de baños. Sin embargo, incluso hoy en día las señales de baños públicos pueden generar una confusión frustrante en cuanto a la necesidad más urgente.

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