¿Por qué nos debe importar si Nicaragua se convierte en una dictadura?

Del artículo de Tim Rogers en Fusión

Del artículo de Tim Rogers en Fusión

Por Tim Rogers

En el 2006 aplaudí cuando Nicaragua reeligió a Daniel Ortega como presidente.

Pero cuando comenzó a violar la constitución para ser reelegido nuevamente en el 2011, me preocupé por los nicaragüenses.

Y ahora que Ortega ha consolidado un modelo dinástico y autoritario, junto a su esposa y ahora candidata a la vicepresidencia, Rosario Murillo, siento miedo por lo que pueda pasar en Nicaragua.

 

Nicaragua es mi segundo país. Es mi musa. El país donde nació mi esposa. El lugar que me mantiene despierto durante la noche.

Pero no me tomó mucho tiempo el comenzar a desilusionarme de Ortega y de los Sandinistas una vez que volvieron al poder.

Tenía sospechas sobre Ortega desde siempre; es un político que tiene larga cola — un hombre acusado de abusar sexualmente de su propia hijastra. Pero siempre quise que los Sandinistas tuvieran una oportunidad justa de gobernar Nicaragua durante los tiempos de paz. En la década de 1980 los Sandinistas lograron implementar importantes programas sociales para mejorar la educación y la salud pública, entre otras cosas. A su vez pelearon una batalla brutal contra las guerrillas — las cuales eran financiadas, entrenadas y armadas por el Tío Sam.

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Me mudé a Nicaragua en el 2004 a los 28 años, persiguiendo los sueños románticos de la revolución que veía en los noticieros estadounidense cuando era niño. Tenía posters de Daniel Ortega, el General Augusto C. Sandino y el Comandante Cero. Una bandera rojinegra colgaba sobre mi cama.

Sólo imagina lo que los Sandinistas podrían hacer en tiempos de paz y prosperidad con un gran cheque del Tío Hugo Chávez, pensaba yo de manera inocente.

Cuando Nicaragua votó para poner a los Sandinistas en el poder otra vez en 2006 después de 16 años de “gobernar desde abajo”, yo estaba listo para darles una oportunidad. Después de todo, Ortega, el político, había respetado las reglas del juego cuando se votó para sacarlo del poder en 1990, y también cuando perdió sus intentos de reelección en 1996 y 2001. Ortega probó que los Sandinistas se podían auto-controlar y respetar el estado de derecho, al menos eso pensaba yo en aquel entonces.

Estaba equivocado, pues.

Desde que volvió a la presidencia hace casi una década, Ortega ha reestructurado de manera metódica la frágil democracia nicaragüense y ha reconstruido las leyes para apoyar sus aspiraciones de crear un sistema de un solo partido que pueda gobernar sin enfrentarse a ningún tipo de oposición.

Ortega y sus seguidores han tomado control de las cuatro poderes del Estado, implementando una política represiva de cero tolerancia para las protestas y reescribiendo la constitución para eliminar el balance de poderes.

Ortega le dió tiro de gracia la democracia plural en Nicaragua el viernes pasado cuando sus seguidores en el Consejo Supremo Electoral ordenaron la salida de 28 legisladores de la oposición y diputados suplentes en la Asamblea Nacional. Cuatro días después, Ortega nombró a su esposa como candidata a la vicepresidencia, consolidando su modelo dinástico. Ahora Ortega no tiene que lidiar con la oposición. Su campaña presidencial no tendrá rival verdadero y va a ser reelegido—o más bien proclamado presidente y que?

No parece importarle mucho a los nicaragüenses. Con la excepción de las protestas semanales que atraen a la misma gente de siempre al centro de Managua para pedir elecciones libres, los nicaragüenses no se han tomado las calles. A muchos francamente les da miedo protestar, pero muchos otros simplemente están carcomidos por la apatía o demasiado ocupados persiguiendo Pokémones. Ortega sigue siendo popular, a pesar de haber tomado el poder por la fuerza y su inhabilidad de cumplir con los megaproyectos que incluyen el canal y la refinería de petróleo.

A Estados Unidos tampoco parece importarle. Unos 30 años después de gastar más de mil millones de dólares para financiar una contrarrevolución ilegal contra el gobierno sandinista en la década de los ochenta, Estados Unidos ni siquiera parece admitir lo que está pasando en Nicaragua.

El Departamento de Estado emitió una declaración el día lunes diciendo que los Estados Unidos “se encuentra profundamente preocupado por las acciones del Gobierno de Nicaragua y de la Corte Suprema de Justicia que han cerrado los espacios democráticos previo a la realización de las elecciones presidenciales y legislativas el próximo 6 de noviembre.” Dice que “Urgimos de manera categórica al Gobierno de Nicaragua a crear un entorno más propicio para la realización de elecciones libres y justas que permitan al pueblo de Nicaragua decidir el futuro de su país.”

Pero bueno. Dos días antes, mientras Ortega estaba finalizando su plan para darle una patada a los diputados del PLI, la embajada estadounidense estaba mandando un comunicado de prensa auto-felicitándose por una exitosa conferencia de negocios que realizaron para promover y “contribuir al desarrollo económico del país”. La embajada estadounidense no podría estar más desconectada de la realidad política en Nicaragua.

Reagan debe estarse revolcando en su tumba.

Y debería. La guerra del viejo maldito en Nicaragua causó demasiado sufrimiento, muerte y la destrucción de un diminuto país que simplemente estaba intentando cambiar su historia y convertirse en el amo de su propio destino. Pero pasar de la obsesión de sacar a Ortega del poder en la década de los ochenta a mostrar indiferencia ante la tácticas anti-democráticas de Ortega hacen ver al Tío Sam como un paciente que aún no ha sido diagnosticado con amnesia.

Estados Unidos se equivocó en declararle la guerra a Nicaragua en los ochenta. Pero también se equivoca al no importarte lo que está pasando ahora. Regalar galletas y café para que los innovadores de negocios convivan mientras la democracia del país se va a la mierda nos hace recordar que las prioridades de Estados Unidos usualmente son muy diferentes a las que se presumen en público. A Washington D.C. le gusta pensar que es un ejemplo de la libertad y la democracia en el mundo, pero realmente son más interesados en promover negocios y el comercio.

Pero incluso el sector privado, que ha estado aliado con Ortega desde 2007, sabe que lo que se avecina no es bueno para los negocios. COSEP, la cámara empresarial más grande del país, publicó un comunicado el viernes por la noche expresando su preocupación por la “inestabilidad política”, el “debilitamiento de la democracia representativa”, y la “cohesión social”.

Hace dos años el presidente de COSEP me dijo en una entrevista para mi antiguo sitio web Nicaragua Dispatch que la estrategia era trabajar con Ortega para reconstruir la economía del país hasta llegar a niveles en los que la democracia podría tomar raíces. El argumento en aquel entonces era que Nicaragua era demasiado pobre para ser una democracia. Bueno, ahora es demasiado autoritaria para ser una democracia. Y tal vez demasiado anti-democrática para ser cualquier otra cosa que pobre.

El punto es que la democracia importa ahora, y siempre — incluso en Nicaragua, que nunca fue muy democrática en primer lugar.

La democracia es ruidosa e imperfecta, pero también tiende a la auto-corrección y la perseverancia. A pesar de sus muchas fallas, la democracia sigue siendo la mejor alternativa. Como dijo Winston Churchill, “La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las demás”.

Nicaragua está cometiendo un grave error al no luchar por su democracia joven, y permitiendo que sea reemplazada por la ambición personal de algunos cuantos. Puede que Nicaragua nunca haya practicado la democracia, pero sería un error pensar que por eso no la pueda llevar acabo.

Y el mundo se equivoca en no importarle que Nicaragua ha dejado de intentarlo.

Tomado de Fusión

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2 comentarios

  1. LO QUE SE NECESITA
    ES QUE EL P;UEBLO DE NICARAGUA SE LEVANTE Y COMIENCE A COLECTAR FIRMAS PARA SACAR ESE DICTADOR, YSACARLO COMO ENTRO SIN UN CENTAVO EN SUS BOLSILLO, TODO ESE DINERO QUE TIENE ES DEL PUEBLO,
    Y NO SE NECESITA MUCHO
    A INTELIGENCIA PARA DEJAR LIBRE ANICARAGUA, Y SI NO MIREN A ESTE ANALFABETA, Y LADRON, VAGO, Y QUIN SABE MAS.

  2. Exelente articulo para que reflexionen los indiferentes,pero en fin para que reaccione todo el pueblo que esta todavia dormido en la busqueda de la superviviencia, como todo pais. pobre

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