¿Por qué la mayor parte del empleo en Nicaragua es empleo informal? | Economía

Adolfo Acevedo

Adolfo Acevedo

Por Adolfo Acevedo / Analista económico

De acuerdo con el estudio del BID ¨empleos para crecer¨, el fuerte peso del empleo informal, dada la productividad media o PIB medio por trabajador, es el resultado del funcionamiento del mecanismo de búsqueda en el mercado de trabajo (las empresas buscan trabajadores y estos empleos) en las condiciones legales existentes en términos de los costos no-salariales (salario mínimo, contribuciones sociales del empleador, pago de vacaciones y aguinaldo).

En este modelo simple, las empresas contratarán a un trabajador siempre que su productividad esperada supere el salario bruto y los costos no salariales del trabajador. El trabajador comparará si el salario bruto que se le ofrece y los beneficios más ¨líquidos¨ o visibles superan o no las opciones alternativas (el auto-empleo informal).

Pero aquí hay un problema. Se coloca la carreta muy pero muy delante de los bueyes. En un contexto como el nicaragüense, de una bajísima productividad media del trabajo, incluso en la mayor parte de las empresas formales, que son las pequeñas y medianas, las prestaciones sociales o ¨costos no salariales´ deberán ser casi inexistentes para no representar un porcentaje muy alto del bajísimo valor del producto medio por trabajador.

El problema fundamental, por lo tanto, reside en explicar por qué, en Nicaragua, la productividad media del trabajo es tan baja, incluyendo a la mayor parte de las empresas formales.

En este punto, la economía convencional no tiene más respuesta que recurrir a lo que ocurre en las unidades económicas aisladas, porque carece de un enfoque macro y meso estructural por un lado, y porque por otro lado en sus modelos la demanda no desempeña papel alguno.

¿Que tiene que ver esta bajísima productividad media con la estructura productiva poco diversificada y altamente heterogénea, y el tipo de inserción internacional del pais? ¿Guarda relación con el hecho de que su pobre capacidad tecnologica solo le permite producir un número limitado de bienes y servicios, en condiciones de productividad muy baja?

¿Por qué las empresas de mayor productividad, que pueden asumir costos salariales y no salariales más altos, no generan la mayor parte del empleo, como en países en que la productividad media es mucho mas alta, y porque la mayor parte de la fuerza de trabajo, autoempleados y familiares sin pago, se ve obligada a crear sus propios empleos para sobrevivir?

¿Qué tiene esto que ver con la capacidad tecnológica del país y con su capacidad o no de diversificarse hacia nuevas actividades dinámicas, de mayor complejidad tecnológica y elevada elasticidad ingreso de la demanda, capaces de absorber porcentajes crecientes del empleo?

¿Se sostiene el supuesto implícito de que las ¨empresas¨ no enfrentan restricciones mayores para acceder al conocimiento, la tecnología, la inteligencia de mercados y los recursos de inversión de mediano y largo plazo indispensables?

¿Qué se requeriría para que esta diversificación pudiese llegar a ocurrir, teniendo en cuenta – cosa que convenientemente no se menciona -que en apenas unas décadas más nuestros países exhibirán grados de envejecimiento similares a los que los países desarrollados tardaron casi un siglo en alcanzar?.

Por supuesto, en este enfoque, el punto clave es considerar como DATOS (como algo dado) la capacidad tecnológica del país, el nivel promedio de calidad de sus recursos humanos, y el tipo de especialización y estructura productiva en productos de bajo valor agregado, escasa complejidad y baja elasticidad ingreso a largo plazo, y por tanto, en nuestro caso, considerar como DADA la bajísima productividad media.

En este caso, la única manera en que ¨las empresas¨ – en abstracto – considerarían más rentable, en el margen, contratar a más trabajadores, seria si se redujese a mínimos mas mínimos todavía el salario mínimo y las demás prestaciones que deben ofrecer.

Pero aun así, para ser claros, esto solo operaria en el margen, es decir, permitiría que las empresas formales contraten un poco más trabajadores, al costo de reducir a un mínimo aún más mínimo el grado de protección y prestaciones de los trabajadores.

Pero esto equivaldría a tender a equiparar las ¨ofertas¨ del empleo formal con las del autoempleo, es decir, a tender a ¨nivelar¨ las condiciones laborales hacia las prevalecientes en el autoempleo, es decir, hacia el empleo que crea la propia población para sobrevivir.

Pero sobre todo, significa seguir posponiendo, indefinidamente, el punto esencial, cuando el tiempo del país se está agotando con demasiada rapidez: el impulso de un proceso de transformación estructural que permita al país arribar a la fase de envejecimiento – en unas décadas más en mejores condiciones. La Mesa Redonda.

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