¿Por qué crecer sin democracia lo que ya crecíamos con ella? | Nicaragua

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Comandantes de la boca

En lo que lució una acerada defensa de la gestión económica del gobierno de Ortega, y de las sin dudas notables contribuciones que ha realizado el sector privado, en el Día del Empresario Nicaragüense el Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) tuvo la muy ingeniosa ocurrencia de llamar “los comandantes de la boca, los combatientes de las redes sociales”, a quienes ejercemos la crítica oral y escrita en los escasísimos medios que escapan al monopolio del grupo gobernante.

Sin menoscabo que el ingenioso calificativo pareciera insinuar que al gobierno hay que enfrentarlo con medios diferentes a la crítica oral y escrita, en la parte del discurso dedicada al futuro institucional, el Presidente del organismo gremial hizo, en un ejercicio también ingenioso de crítica oral y escrita, uno de los mejores retratos del déficit democrático del gobierno de Ortega. Resulta tan encomiable y por tanto merecedora de la más amplia difusión esa parte del discurso, que la reproducimos textualmente a continuación:

“Por eso hoy le presentamos a la nación un decálogo de nuestros principios democráticos que consideramos son indispensables de cara al futuro institucional y económico del país, y que deben ser apoyados y respaldados por todas las fuerzas vivas de la nación:

I. Reafirmar que la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico actual y futuro de Nicaragua; no podemos involucionar en los procesos y cambios democráticos que hemos venido desarrollando desde 1990.

II. Fortalecer y garantizar los elementos esenciales de la democracia representativa, en particular, se debe promover el acceso al poder y su ejercicio basado en la alternancia política; la celebración de elecciones periódicas, libres, transparentes, imparciales y con observación independiente; el régimen plural de partidos políticos; y la separación, independencia y modernización de los Poderes del Estado.

Cabe expresar en relación al tema electoral de noviembre próximo que compartimos el planteamiento de la Conferencia Episcopal.

III. Garantizar el irrestricto ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos de hacer peticiones, denuncias y hacer críticas constructivas; el derecho a concentrarse, manifestarse y movilizarse; así como garantizar la libertad de prensa. No debe haber censura ni represión política.

IV. Respetar y garantizar el derecho de propiedad privada de los bienes muebles e inmuebles; los procesos de expropiación deben ajustarse a la ley y asegurar la prohibición de la confiscación.

V. Promover y garantizar el pleno ejercicio de las actividades económicas, asegurando la igualdad de las empresas ante la ley y la libre y sana competencia; reiterando que en relación a concesiones y licitaciones deben realizarse bajo procesos transparentes y públicos.

VI. Diseñar un Estado eficiente y moderno, considerándose la reducción de la burocracia estatal no productiva que permita mejorar la funcionalidad y eficiencia en las instituciones públicas, simplificando los trámites y facilitando el desempeño de la actividad empresarial.  El Estado debe jugar un rol subsidiario al rol del sector privado.

VII. Exigir el respeto y observancia del Principio de Legalidad, que garantice que todos los funcionarios públicos actúen en estricto respeto a los principios de la Constitución y obediencia al marco regulatorio vigente.

VIII. Promover que los Gobiernos de turno adopten en sus planes las propuestas del Sector Privado para fortalecer el entorno de negocios, la productividad, la inversión y la generación de empleos.

IX. Establecer una alianza por la educación que nos permita trabajar desde la educación primaria para crear conciencia cívica e igualar oportunidades, en la educación técnica para atraer inversiones de mayor valor agregado y en la educación superior para fortalecer la investigación y desarrollo tecnológico.

X. Fortalecer el mecanismo de diálogo y consenso para desarrollar la institucionalidad económica, generar riqueza y reducción de pobreza, así como el diálogo político para fortalecer el Estado Democrático de Derecho”.

Yo no tendría absolutamente nada que agregar a ese decálogo político-institucional.

Pero teniendo en cuenta que en los nueve años previos al inicio del gobierno de Ortega (1998-2006), tuvimos una tasa promedio de crecimiento del Producto Interno Bruto del 3.87%, ligeramente superior a los nueve años de Ortega (2007-2015), que fue de 3.82%, solamente me hago una pregunta: ¿Si ya crecíamos así en democracia, por qué aceptar hacerlo con eliminación de la misma?

La Nicaragua Linda

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2 comentarios

  1. ¿Que le llama democracia el Señor Edmundo Jarquin? Sera democracia dispararle a los estudiantes Universitarios por reclamar el presupuesto que por ley le corresponde a las Universidades publicas, donde deben estudiar los hijos de los campesinos de escasos recursos, porque eso es lo que hacen los mal llamados gobiernos “democráticos” de los partidos derechistas, llámense liberales o conservadores, y sus pequeñas agrupaciones aliadas del neo liberalismo del siglo pasado, que ahora algunos que quizá por oportunismos estuvieron en las filas del Frente Sandinista, y seguramente el comandante Carlos Fonseca Amador los habría expulsado, porque el dolor actual que tienen es no tener un puesto publico en el gobierno actual, que no es mejor pero no es peor.

  2. VAS A SEGUIR CON MAJADERIA JARQUIN BUSCA QUE HACER NADIE TE DA PELOTA

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