Por los hechos los conoceréis…

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Informe FIDEG deja sin argumentos propaganda de Ortega sobre lucha contra pobreza.

Una noticia de la semana que termina, y que seguramente habrá pasado desapercibida para la inmensa mayoría de nicaragüenses, aunque se toca con la realidad cotidiana de todos ellos, es que voceros oficialistas de la Asamblea Nacional dijeron que se presentará ante la Unión Interparlamentaria Mundial (UIM), un informe sobre el cumplimiento por Nicaragua de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Argumentaron que Nicaragua había aprobado 146 leyes, ¡y 85 decretos legislativos!, que daban cumplimiento a los ODM. Como solamente leí la información en La Prensa, no pude ver la cara de autocomplacencia, si no es que de hiriente ironía o sarcasmo, con la cual proporcionaron la información.

Veamos los antecedentes. Con motivo del fin del siglo XX se celebró en las Naciones Unidas (ONU), la que se llamó Cumbre del Milenio. Entre los activos de la ONU está, precisamente, lo tanto que ha aportado a sus raíces fundacionales: conservar la paz y seguridad mundial, después de las espantosas dos Guerras Mundiales del siglo pasado. Pero progresivamente, el mandato y la agenda de la ONU se fue ensanchando, en la medida que se comprendió que el desarrollo y el bienestar socioeconómico era, en definitiva, el fundamento más importante de la paz y la seguridad en los países y entre los países.

En esa evolución de la agenda de la ONU, se llegó a un punto muy importante: en 1990 se presentó el primer Informe sobre el Desarrollo Humano, que ensanchó considerablemente el concepto del desarrollo, más allá de los tecnicismos iniciales, para incorporar en el mismo, además del bienestar material asociado al ingreso, temas como las libertades civiles y políticas, los derechos de género, el medio ambiente, los derechos de los infantes, entre otras cosas que, en definitiva, ensancharon y humanizaron la agenda del desarrollo.

En la mencionada Cumbre, se adoptó la Declaración del Milenio que estableció los ODM como una suerte de indicador, de referencia cuantitativa, de los esfuerzos que cada país realizaría en los próximos 15 años, es decir al 2015, para alcanzar esos ODM. Dígase, para entendernos mejor, que eran ocho objetivos para el esfuerzo que deberían realizar los países subdesarrollados (pues los desarrollados ya habían alcanzado esos objetivos y más). Es decir, objetivos relativamente modestos en términos del desarrollo, pero no pocos importantes, desde luego, sobre todo para países que, como el nuestro, arrancaban de grandes rezagos.

Falta por ver el informe oficial que presentará el gobierno de Ortega, que habrá estado gobernando en 8 de los 15 años transcurridos en el período establecido por la ONU.

Pero ocurre que frente al altísimo grado de cumplimiento que los voceros del orteguismo pregonan desde la Asamblea Nacional, en términos de leyes, recientemente se publicó el informe sobre la quinta encuesta de hogares que, con patrocinio de organismos internacionales, realiza la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG). ¿Qué dicen los hechos, de esa encuesta de FIDEG, imposible de ser acusada de falta de profesionalismo antigubernamental?

Veamos los hechos, aunque sería demasiado extenso revisar todos los ODM. Estos dicen que los países estaban comprometidos a erradicar la pobreza extrema y el hambre. ¿Qué dice la encuesta al respecto? Que la pobreza en general y la extrema en particular, siguen igual, después de años excepcionales en términos de precios de exportación y remesas. Y dice algo peor: sin remesas, es decir sin pobreza que ha emigrado, la pobreza y el hambre serían bastante peor.

También los ODM comprometen a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. ¿Qué dicen al respecto los preocupados por Bosawás? ¿Quién puede depredar el ambiente en ese pulmón de Centroamérica, sin consentimiento del gobierno de Ortega? La sostenibilidad medioambiental es una exigencia mínima de solidaridad entre las actuales generaciones y las que vendrán adelante. Pero pareciera que para el gobierno de Ortega, después de mí, ¡el diluvio!

¿Y qué decir en cuanto al ODM que establece la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, de un gobierno que disimula la violencia de género, esconde su posición en temas de educación sexual, mantiene la discriminación de género en el mercado laboral, poco o nada hace para preservar la salud de las madres embarazadas o evitar el embarazo de las adolescentes, mientras con leyes dice cumplir con los ODM?

Alienta, sin embargo, frente a semejante mentira legislativa, la sabiduría de la reflexión evangélica que “por los hechos los conoceréis”.

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