Por la verdad: no hay mentiras eternas | Nicaragua

Héctor Mairena

Héctor Mairena

Por Hector Mairena / Abogado y periodista

En Nicaragua la mayoría de periodistas, y debo decir también los mejores, los más creíbles y los más de las nuevas generaciones, son fieles al compromiso básico del oficio: decir la verdad, aunque al descubrirla se encuentre inmundicia y sean poderosos los responsables de haberla creado. Tan simple como eso.

Pero también hay varios casos de aquellos que han pasado a ser propagandistas oficiosos del actual gobierno. Habrá quienes lo hacen por convicción, otros por necesidad y también quienes han mudado por conveniencia. El hecho es que han enajenado su oficio- sacrificándolo- para estar al servicio del régimen.

La historia real, recreada en la película Spotlight (Primera plana) es un buen ejemplo de la búsqueda de la verdad y su publicación. Como lo es también All the President´s man (Todos los hombres del presidente). En ambas historias, los descubrimientos y las denuncias llevadas a la opinión pública por los medios, dada la voluntad y la tesón de los periodistas involucrados, sacudieron los cimientos del poder de la Arquidiócesis Católica de Boston en el primer caso y de la presidencia de los Estados Unidos en el segundo. Ni más ni menos.

Y para más, y de más reciente data en un régimen amigo del nicaragüense, menciono la experiencia de Bolivia. Fue Carlos Valverde, periodista boliviano, quien denunció el tráfico de influencias, dada las íntimas relaciones del presidente boliviano con la regente de una empresa china beneficiada con generosos contratos. Denuncia que al poner en la picota a Morales en las semanas previas al referéndum recién realizado, contribuyó sin duda a su derrota en el mismo.

Y resalto primero las dos experiencias ocurridas en Estados Unidos por dos razones. La primera es para recordar que en “las entrañas del monstruo”, uno de los valores más respetados es la libertad de prensa y lo es porque es funcional al sistema, a la sociedad en su conjunto. Y la segunda para subrayar que la misión original y preeminente del oficio, es universal y la primera condición para el periodismo de calidad.

Sin embargo cabe preguntarse ¿por qué en Estados Unidos o incluso en Bolivia, es posible que las denuncias de los periodistas prosperen y hasta puedan ventilarse en los tribunales? Porque en cada caso, y mediando las correspondientes particularidades, las instituciones básicamente funcionan y su independencia es real.

En Nicaragua, el orteguismo ha diseñado y ejecuta desde hace 10 años, un plan coherente-hay que reconocerlo- de concentración de poder. Y en ese diseño totalitario, la libertad de prensa es solo otra víctima cuyo ejercicio se permite hasta el punto en que, según las cuentas del régimen, no se ponga en riesgo su propia permanencia. Así, el ejercicio de la libertad de prensa, se ve restringido por la amenaza, el chantaje, las puertas cerradas, el embargo económico y si es necesario, por la acción física represiva de los mensajeros del régimen.

Esas condiciones, aunque dificultan el periodismo comprometido, no lo imposibilitan, plantean superiores exigencias de calidad, esfuerzo y creatividad a quienes lo ejercen. Hay excelentes y conocidos ejemplos que tienen el reconocimiento social.

El trabajo por revelar la verdad siempre es fructífero, porque como decía Sófocles, una mentira nunca vive para siempre. Tampoco las dictaduras.

Del blog de Héctor Mairena

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Un comentario

  1. La sociedad nicaragüense ha demostrado ser conformista, dócil y corruptible. Hay mucha gente ignorante. Así que no es raro que; en un país como este hayan tipos como Ortega haciendo de las suyas. Las sociedades tienen los gobernantes que se merecen.

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