¿Podemos tapar el sol con un dedo? | Nicaragua

Ilustración

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Por Fidelina Suárez / Periodista

Nunca entenderé el actuar de los mandatarios autoritarios. Parecen ir contra toda lógica humana y el razonamiento en un afán por exhibir poder y fuerza.

Los diputados venezolanos expulsados, perfectamente pudieron entrar, conversar, intercambiar ideas con la oposición, leer cuantos comunicados quisieran sin que eso representase algún peligro para el presidente Daniel Ortega.

Impidiendo su entrada se provocó una reacción contraria. El mundo en una era de alta tecnología se entera de todo con un click y aunque decomisaron los celulares de los últimos tres diputados, ellos en cuanto salieron de suelo nicaragüense hicieron la denuncia.

¿Es miedo lo que tiene el presidente? No debería. Tiene todo bajo control, las fuerzas armadas leales y sandinistas, una policía incondicional que salió a celebrar el 19 de julio con banderas rojinegras, una Corte Suprema de Justicia obediente, un Consejo Supremo Electoral a la medida.

Los diputados seguramente a estas horas ya estarían por Venezuela, haciendo su propia valoración de lo que vieron en Nicaragua y que no se puede tapar aún se intenten cerrar con candados las fronteras.

El sentir del nicaragüense está todos los días en las calles, en los buses, en las consultas de los mal olientes hospitales, en los taxis, en los mercados. No se puede ocultar.

Además de eso, el gobierno se expuso gratuitamente a irrespetar las relaciones diplomáticas que rigen entre todos los países que tienen relaciones.

¿O es que sus relaciones son solo con su “pana” Nicolás Maduro y su séquito? Ellos si entraron como Pedro por su casa el pasado 19 de julio, se juntaron en las tarimas para despotricar contra su supuesto enemigo común: el imperialismo yanqui.

Que paradojas las que tiene la vida y como la rueda de la historia te pone ante situaciones extrañas. Con Venezuela nos unen lazos históricos en nuestra lucha por la democracia y ahora los dos países enfrentan situaciones parecidas, claro la de ellos agravada porque está de por medio el hambre.

La historia nos ha juntado nuevamente. Ojalá podamos encontrar el camino.

La Mesa Redonda

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