Orteguismo dispuesto a acabar con reservas técnicas del Seguro Social

inss_edificio_nicaraguaPor Roberto Escobedo Caicedo

Las reservas técnicas del fondo de pensiones de jubilación de los trabajadores nicaragüenses asegurados con el Instituto de Seguridad Social (INSS), han sido siempre un botín cautivo de todos los falsos revolucionarios, primero de los sandino-comunistas y ahora, de los orteguistas. Durante el periodo 1979-1990, las utilizaron como caja chica  para mantener en condiciones operativas su inmenso aparato de terror, intimidación y chantaje y ahora para mantener cautivo el voto de gran parte de la población nicaragüense, sobre todo, porque ya no cuentan con la ayuda de Venezuela en la cuantía anterior a la disminución drástica de los precios del barril de petróleo.

Durante el gobierno de su aliada, Violeta Chamorro, la que fuera miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, avalando con su firma y en tal carácter los decretos más represivos y criminales que han estado en vigor en Nicaragua, concedieron pensiones de jubilación, a expensas del dinero de los trabajadores asegurados con el INSS, a varios miles de delincuentes que formaron parte del Ejército Popular Sandinista, sin que nunca hubieran cotizado ni siquiera una semana al sistema de seguridad social. Son los que llamaron “compactados”.

Después fueron agregando a la planilla de verdaderos jubilados, los que cotizaron durante 750 semanas o más de su vida laboral y habían cumplido los 60 años de edad, a diferentes grupos de antisociales sandino-comunistas que por una u otra razón reclamaban una pensión sin que les asistiera ningún derecho. Utilizaron como “padrino” de sus zanganadas al Presidente de la llamada Comisión de Paz y Reconciliación Nacional, al corrupto y libertino Cardenal Emérito de Nicaragua, Monseñor Miguel Obando y Bravo.

El Ejército Popular Sandinista, conocido en la actualidad como Ejército Popular Orteguista, tiene su Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), el que se encarga de las pensiones de jubilación de sus miembros, de su atención médica, servicios legales cuando cometen crímenes contra la población civil, etc., para que disfruten de impunidad ante la ley. Lo lógico y lo sensato es que de las pensiones de jubilación  de quienes nunca cotizaron ni siquiera una semana al INSS, se encargue el IPSM. Pero no lo hacen, por la sencilla razón que los Coroneles y Generales Copas de dicho Ejército consideran que hacerse cargo de esas obligaciones disminuiría el monto de sus respectivas pensiones de retiro, las que ascienden a varios miles de dólares mensuales.

En la actualidad, de la masa total de quienes reciben pensiones de jubilación del INSS, prácticamente el 50% nunca cotizó ni siquiera una sola semana, aumentando el pasivo de dicha institución. A todo esto hay que agregar que las diferentes empresas constructoras, cadenas de ferreterías y de supermercados de los directivos del IPSM, utilizan como capital de trabajo el fondo de las reservas de pensiones de jubilación de los trabajadores nicaragüenses asegurados con el INSS, sin que nunca devuelvan el dinero que reciben de manera tan gangsteril.

En estos momentos hay dos grupos de personas que no satisfacen los requisitos del INSS para recibir una pension de jubilación y que están ejerciendo presión para que se las otorguen, ofreciendo descaradamente sus votos para Ortega Saavedra en la farsa electoral del 2016. Por un lado, los llamados “viejitos”, los que cotizaron unas pocas semanas al INSS, careciendo de derechos legítimos para recibir una pension reducida y los miles de vagos que formaron parte del Ejército Popular Sandinista, cometiendo toda clase de crímenes de lesa humanidad como las Navidades Rojas, etc., a los que es menester agregar a los que nutrieron las filas del Servicio Militar Obligatorio, los que no tienen cotizaciones ni edad que los avalen.

Cuando los llamados “viejitos” iniciaron su movimiento por una pension reducida, inclusive escribí un comentario a favor de ellos, pero ahora la cosa cambia. Están siendo manipulados por Ortega Saavedra y sus secuaces para que reclamen el equivalente del salario mínimo, servicios hospitalarios y dentales, medicinas, etc.

A su vez, los vagos y delincuentes que formaron parte del Ejército Popular Sandinista y los reclutas del Servicio Militar Patriótico, están reclamando pensiones de jubilación del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), entrega de tierras y una cantidad impresionante de beneficios sociales y económicos, ofreciendo que si les conceden lo que piden, votarán masivamente por Ortega Saavedra y sus secuaces en la farsa electoral del 2016.

Lo que resulta claro a simple vista es que nos encontramos frente a una estrategia puesta en práctica por Ortega Saavedra, Gustavo Porras, Roberto López Gómez, etc., y la mafia que maneja en beneficio personal los recursos del IPSM, para terminar de una vez por todas con las reservas técnicas del fondo de pensiones de los trabajadores nicaragüenses asegurados con el INSS.

Miles de personas se hacen una pregunta muy interesante, pero desgraciadamente no encuentran ningún medio para darla a conocer a la opinion pública, ¿por qué el INSS no procede a reclamar por la vía judicial la recuperación de su cartera?

El gobierno de Ortega Saavedra ya ofreció pagar en abonos la abultada deuda que tiene con el INSS, por concepto de su contribución a las cuotas obrero-patronales de cada trabajador asegurado.

Pero tenemos los préstamos hechos por el INSS a particulares, con garantías poco menos que simbólicas. Tenemos el caso de Leonardo Torres, el que fuera miembro de la Junta Directiva del INSS, el que recibió la bicoca de 40 millones de dólares para la supuesta construcción de un complejo de viviendas de interés social en el Departamento de Chinandega, asociándose con un ingeniero de apellidos Acosta Castellón. Este denunció que su socio se quedó con todo el dinero, no pagándole a él por las tierras donde se construirían las mencionadas viviendas. ¿Qué ha hecho, Roberto López Gómez, actual Presidente Ejecutivo del INSS, para recuperar ese dinero? Absolutamente nada, porque son zorros del mismo piñal.

Siguen luego los 20 millones de dólares transferidos por el INSS al MINSA para combatir un hipotético brote de fiebre A1H1N1. No se presentó en Nicaragua la pandemia de la mencionada fiebre y nadie ha rendido cuentas hasta ahora, después que han pasado varios años, para que el MINSA regrese ese dinero a las arcas del INSS.

Está luego el caso de un préstamo de 2 millones de dólares hecho por el INSS a  Tomás Borge Martínez, en complicidad con el diputado orteguista, Mario Valle, dando como garantía un terreno con valor de Mercado de 10 mil dólares. Murió Borge Martínez y su viuda, una peruana que es embajadora del orteguismo en su país, se llevó el dinero del INSS, alegando que era la herencia dejada para ella y sus dos hijas por el genocida que fuera uno de los Comandantes de la Revolución Popular Sandinista.

Están luego los préstamos hechos por el INSS a las diferentes empresas del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM) y al personal de confianza de Ortega Saavedra, como el tesorero general del FSLN, Francisco López Centeno. Todos estos préstamos son irrecuperables.

Estos son los casos más notables y que recibieron amplia publicidad en su momento, como la compra de la chatarra de los Laboratorios Ramos, bajo el pretexto que era menester ayudar a la familia del General Julio Ramos, la que se encontraba en la lipidia.

Ahora están utilizando a los llamados “viejitos” y a los desmovilizados del Ejército Popular Sandinista y reclutas del Servicio Militar Obligatorio, para que les concedan beneficios económicos que saldrán del fondo de reservas de pensiones de jubilación de los trabajadores asegurados con el INSS. Todo esto es una maniobra para contar con esos miles de  votos cautivos para la farsa electoral del 2016, donde ya cuentan con la complicidad descarada del llamado “líder” de la oposición al orteguismo, Eduardo Montealegre Rivas y otro que está surgiendo en estos momentos, José Venancio Berríos Saénz, viejo cuadro del somocismo y que figuraba como empleado fantasma de la desaparecida ENALUF.

Una cosa fue el movimiento original de los “viejitos”, luchando por sus reivindicaciones sociales y económicas y otra muy diferente, la maniobra a la que se están prestando en la actualidad, siguiendo las consignas de Porfirio García, viejo agitador sandino-comunista, los que se han aliado con los ex miembros de los aparatos de terror, intimidación y chantaje del FSLN.

Si el FSLN y Ortega Saavedra quieren recompensar a su masa de electores cautivos, disponen de dinero de sobra para hacerlo. Pero es una canallada terminar con los recursos del fondo de pensiones de los trabajadores nicaragüenses asegurados con el INSS. Si ha disminuido el monto del subsidio entregado por Venezuela para que Nicaragua permanezca dentro del bloque de países promotores del terrorismo internacional, como el ALBA, están recibiendo mayores cantidades de dinero por su participación en el tráfico y comercialización de las drogas.

¿Por qué motivo, Porfirio García, sus “viejitos” y los desmovilizados de los antiguos aparatos de terror del sandino-comunismo, no desfilan con cartelones y pancartas, pidiendo que el INSS proceda a recuperar su cartera por la vía judicial, para que pueda auxiliarlos económicamente? No lo hacen, por la sencilla razón que están de acuerdo con Ortega Saavedra y los que constantemente saquean las arcas del INSS.

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