Orteguismo convierte a Nicaragua en protectorado conjunto de China y Rusia

Por Roberto Escobedo Caicedotanque_ejercito_nicaragua_2014_2

Ahora que estamos en el llamado Mes de la Patria, cuando los países centroamericanos celebramos la independencia de la Corona Española, es oportuno formularnos unas cuantas reflexiones de lo que está ocurriendo realmente en nuestra querida Nicaragua, sometida a los caprichos y excentricidades de un dictador, Daniel Ortega Saavedra, agente de todos los imperialismos extracontinentales y dispuesto a consolidar una férrea dictadura fascista en nuestro país, contando para esto con los instrumentos de represión y dominación tantas veces usados por los dictadores que han asolado los países latinoamericanos, un Ejército y una Policía, que no son instituciones al servicio del país, sino sostenes de una dictadura e instrumentos armados de un partido político sometido a disciplina internacional. Complementan a los anteriores bandas de matones y paramilitares que se encargan de sembrar el terror en las manifestaciones de la oposición política al orteguismo.

Los actos que antaño se programaban para recordar a los héroes de la independencia, a los que nos dieron Patria y Nacionalidad, han sido opacados por los desfiles celebrando el 35avo. aniversario de la juramentación de los primeros batallones  de pretorianos de la actual dictadura orteguista, cuando el 2 de septiembre de 1979, los representantes orgánicos de la burguesía colaboracionista de los sandino-orteguistas, Violeta Chamorro y Alfonso Robelo Callejas, en su carácter de miembros propietarios de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, avalaron con su presencia y aplaudieron la creación de unas fuerzas armadas que “impedirían el regreso del somocismo al poder”. Tal era, desde entonces, el nombre que le daban a quienes se opusieran al nuevo sistema de dominación totalitaria impuesto en nuestro país por los nueve Comandantes de la Robolución Popular Sandinista, siendo ellos cómplices calificados de todos los crímenes y robos cometidos por sus socios. De esa responsabilidad ante la historia no los exime que hayan renunciado a su cargo en mayo de 1980, cuando comenzó sus funciones un circo llamado, Consejo de Estado.

En el desfile del Ejército Popular Orteguista, los defensores a ultranza de la dictadura del secretario general del FSLN, exhibieron las nuevas armas recibidas de Rusia, como una maniobra para intimidar a todos aquellos que no están de acuerdo con el lema de ¡ORTEGA FOR EVER! Ese Ejército de pretorianos es la consecuencia de las pláticas sostenidas por los miembros del Directorio Político de la Resistencia Nicaragüense, entre los cuales se encontraba el antiguo miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Alfonso Robelo Callejas. El resultado de tales pláticas fue que asestaran la puñalada por la espalda al campesinado liberal y a los restos de oficiales y soldados de la Guardia Naciconal de Nicaragua, aceptando que los efectivos de la contrarrevolución se desarmaran unilateralmente, mientras el sandino-orteguismo quedaba con todo su aparato de terror y chantaje intactos. Esta capitulación tras bambalinas firmada por los miembros de ese Directorio Político es lo que nos ha conducido a la situación en que actualmente nos encontramos. Nicaragua es un país ocupado por el Ejército de un partido político sometido a disciplina internacional, aunque sus epígonos repitan hasta el cansancio que es el garante de la soberanía nacional.

En las elecciones de febrero de 1980. el sandino-orteguismo fue derrotado por una coalición de partidos agrupados en la Unión Nacional Opositora (UNO), los que llevaron como candidata a la Presidencia de la República a la antigua miembro propietario de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Violeta Chamorro. La derrota del sandino-orteguismo en las urnas no se debió a las cualidades de líder de la Sra. Chamorro, sino a que el pueblo nicaragüense quería desembarazarse de los sandino-orteguistas a como diera lugar. Cualquier otro candidato que no exhibiera las credenciales de antiguo cómplice de tales delincuentes, hubiera ganado también las elecciones con mayor cantidad de votos directos.

Durante el gobierno de la Sra. Chamorro, el verdadero Presidente de Facto fue su corrupto y depravado yerno, Antonio Lacayo Oyanguren, el que se entendió a las mil maravillas con los elementos más radicales del sandino-orteguismo. Fue así que durante el período de transición -25 de febrero al 25 de abril de 1990-, se garantizó la permanencia al frente del Ejército Popular Sandinista del General Copa, Humberto Ortega Saavedra (“El Mancuncho”); se permitió que se dictaran amnistías que favorecieron a los autores materiales e intelectuales de genocidios y crímenes de lesa humanidad; se dio luz verde a la “piñata sandinista”, el mayor saqueo de bienes privados y del estado en beneficio de militares, policías y dirigentes políticos del sandino-orteguismo, siendo los bienes confiscados a sus legítimos propietarios los que terminaron en manos de tales delincuentes. En una palabra, el período nominal de gobierno de la Sra. Chamorro fue el tiempo que los sandino-orteguistas necesitaban para reestructurarse internamente y mantenerse activos, gobernando desde abajo, como se los permitió el nefasto dúo Chamorro-Lacayo.

El período de los gobiernos neoliberales finalizó con el gobierno del Ingeniero Enrique Bolaños Geyer, el que pese a que fue exaltado a la Presidencia de la República por el voto de más de 1 millón 200 mil liberales, se dedicó a dividir al partido que lo llevó al poder. Desaparecido ese valladar político que frenaba en las urnas los apetitos totalitarios de Ortega Saavedra y contando con la complicidad del delfín del bolañismo, Licenciado Eduardo Montealegre Rivas, el orteguismo regresó al poder por la vía electoral, ya que también coadyuvó en su “victoria electoral” un fraude realizado por el corrupto y degenerado Presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, sospechoso protegido del Cardenal Emérito de Nicaragua, el libertino Miguel Purificación Obando y Bravo. Desde entonces, 10 de enero del 2007 y hasta nuestros días, el orteguismo, contando con la complicidad de los grandes empresarios y capitalistas del país y los elementos uniformados del Ejército y Policía Orteguista, ha destruido el Estado de Derecho, la institucionalidad democrática, la separación de los Poderes del Estado, disponiendo de  mayoría absoluta en la Asamblea Nacional para reelegirse las veces que lo estime oportuno y entregar el país en manos de aventureros extranjeros que responden a los expansionismos de los nuevos imperialismos emergentes después de un período de letargo, el ruso y el chino.

Un país es verdaderamente independiente cuando su pueblo puede elegir en procesos democráticos transparentes al Presidente y Vicepresidente de la República y a los miembros del Poder Legislativo. Luego corresponde a estos últimos la elección de los titulares de la Corte Suprema de Justicia. Consejo Supremo Electoral, Contralores Colegiados, Procurador General de Derechos Humanos, Superintendente de Bancos y otras Instituciones, etc. Se dice entonces que el país tiene la facultad de autogobernarse. Pero en nuestro desventurado país, esa facultad de autogobernarse se la ha cercenado Ortega Saavedra, el que se ha convertido en el gran elector de los titulares de todos los Poderes del Estado, siendo un ejemplo perfecto de lo que constituye un Estado totalitario, sometido a todos los caprichos de un dictador de tendencia fascista.

En este nuevo Mes de la Patria, septiembre del 2014, no hay nada que celebrar en Nicaragua. La independencia de nuestro país de poderes extranjeros ha sido usurpada por un dictador fascista, contando con la complicidad de los grandes empresarios y capitalistas y el poder de fuego del Ejército Popular Orteguista y la Policía Orteguista, además de los garrotes de las bandas de matones y paramilitares procedentes de las Empresas de Vigilantes, las que pertenecen a Generales y Comisionados en situación de retiro.

La soberanía nicaragüense ha sido pignorada, entregada a un aventurero de origen chino, Wang Jing, el que es a su vez representante de los círculos más agresivos y aventureros del Estado Mayor del Ejército de Liberación del Pueblo Chino, para construir y poner en operación comercial uno de los grandes sueños faraónicos de Ortega Saavedra, un Canal Interocéanico por el territorio nicaragüense. El concesionario tiene la facultad de expropiar, confiscar y pagar a su antojo a los empresarios afectados que tengan propiedades situadas en la ruta por donde pasaría ese mencionado Canal, el que de llevarse a la práctica causaría daños irreversibles a la flora y fauna del país, terminando con las reservas de agua dulce que tenemos, como lo es el Gran Lago de Nicaragua. Ese megaproyecto, el que no es viable técnica ni financieramente hablando, sería complementado con puertos de aguas profundas, uno en el Mar Caribe y el otro en el Océano Pacífico, además de aeropuertos, zonas francas, complejos turísticos, etc. Todo esto suena muy bien, pero no es más que una farsa para despojar de su patrimonio a cientos de nicaragüenses y preparar las condiciones para que los imperialismos chino y ruso se apoderen de nuestro país, convirtiéndolo en una gigantesca base aeronaval para agredir a los Estados Unidos y países miembros de la OTAN.

Los rusos han comenzado su nueva dominación de Nicaragua, bajo el pretexto que están colaborando en el combate al narcotráfico en el Mar Caribe, auxiliando a los guardacostas orteguistas. Desde que se desintegró la URSS, Rusia es el país que se encuentra dominado por bandas de gángsters y narcotraficantes de toda índole, siendo absurdo que combatan el tráfico de drogas, lejos de sus fronteras. Lo que están haciendo es eliminando a sus futuros competidores en el abastecimiento de los cárteles mexicanos, los que operan en estrecha alianza con los cárteles del Ejército Popular Orteguista y de la Policía Orteguista.

Ahora han pasado a una segunda etapa de su dominación de Nicaragua, imprescindible para que nuestro país vuelva a ser un protectorado ruso. Han declarado públicamente que Rusia se hará cargo de la defensa de las instalaciones del famoso Gran Canal Interocéanico, mientras dure su construcción y cuando se encuentre en operación comercial. Esto significa que nuestro país será un protectorado conjunto de los imperialistas chinos y rusos, los que aspiran a la dominación mundial, para pasar luego a la eliminación como superpotencia y competidor comercial de ambos, los Estados Unidos.

Resulta sorprendente que los políticos y militares de los Estados Unidos no se den cuenta o ignoren deliberadamente el grave peligro que representa para su supervivencia, la democracia representativa, las libertades públicas y privadas de sus ciudadanos, el posicionamiento de armas de última generación de China y Rusia en territorio nicaragüense, actividades que persiguen un único propósito, eliminar a dicho país como superpotencia y someterlo posteriormente a sus infames designios.

A los Estados Unidos les resulta más favorable contribuir a que Nicaragua recupere su facultad de autogobernarse, ayudando a liberarse de la nueva dictadura orteguista, que enfrentarse en una guerra donde utilizarían los contendientes toda la panoplia de los armamentos nucleares y termonucleares.

Si Rubén Darío resucitara, haría una corrección de sus versos: ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?/Tantos millones de hombres hablaremos inglés/¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?/¿Callaremos ahora para llorar después? por los siguientes:

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?/Tantos millones de hombres hablaremos ruso y chino/¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?/¿Callaremos ahora para llorar después?

Esperemos, pues, que la eliminación del orteguismo y de todos sus aparatos de terror, intimidación y chantaje, nos permita recuperar nuestra verdadera independencia, caracterizada por la facultad de autogobernarnos, poniendo punto final al aventurerismo de los imperialistas rusos y chinos más allá de sus fronteras, lo que evitará una guerra con los Estados Unidos que ponga en peligro los cimientos de la humanidad.

El Mes de la Patria Nicaragüense ha sido mancillado por el orteguismo.  Esperemos que Dios ilumine a los gobernantes de los países donde verdaderamente existe la democracia representativa y los pueblos gozan del privilegio de autogobernarse, para que nos ayuden a liberarnos del orteguismo y de la dominación de los imperialistas rusos y chinos, evitando a la humanidad una nueva conflagración de características apocalípticas.

 

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