Ortega y Wang Jing reviven técnicas de despojo de la Guerra de Secesión

Ilustración / Imagen de www.americanhistoryusa.com

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Por Roberto Escobedo Caicedo

A medida que avanza el año del 2014, hay suficientes elementos de juicio para concluir que el famoso Gran Canal Interocéanico por territorio nicaragüense, no es más que otro de los sueños faraónicos del dictador fascista. Ortega Saavedra. La concesión de la construcción de este Canal y sus obras conexas, fue aprobada por la mayoría aplastante de los miembros de la bancada orteguista de la Asamblea Nacional a un aventurero chino, Wang Jing, el que aparece como el representante legal de la empresa HKND, la que no es más que el mascarón de proa del Generalato del Ejército Popular de Liberación del Pueblo Chino, los que se encuentran sedientos de aventuras bélicas para proyectar su poderío militar en todas las regiones del mundo. Científicos y financistas internacionales han emitido ya sus juicios sobre esta megaobra, considerándola inviable y que en lugar de constituir la panacea de los nicaragüenses para sacarlos del círculo de la pobreza, más bien sería -en caso de llevarse a la práctica-, la mayor desgracia que sufriría un pueblo sometido a una infame dictadura por el secretario general del FSLN y sus entornos mafiosos constituidos por familiares, políticos inescrupulosos, narcotraficantes y altos mandos del Ejército y Policía Orteguista.

Para que el orteguismo dispusiera de una mayoría aplastante en la Asamblea Nacional, fue menester que los corruptos magistrados electorales, encabezados por su Presidente, Roberto Rivas Reyes (“El Sacrílego”), realizaran un megafraude electoral, tanto para que Ortega Saavedra resultara electo Presidente de la República en las últimas elecciones generales como también para que la cantidad de diputados “electos” conforme la aritmética particular del Consejo Supremo Electoral, dieran a sus candidatos el control absoluto del Poder Legislativo de Nicaragua. De esta manera, los orteguistas pueden aprobar cualquier ley, concesión, entrega de la soberanía nacional a vulgares aventureros, etc., sin necesidad de aliarse con ningún otro grupo que tenga representación parlamentaria.

Como vocero de los orteguistas que consideran en el papel el Gran Canal Interocéanico como solución a todos los problemas presentes y futuros de los nicaragüenses, fue nombrado el Rector de la Universidad Nacional Agraria (UNAG) y Presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera, el que se ha caracterizado por mantener sus feudos y los miles de millones de córdobas anuales que recibe de los contribuyentes nicaragüenses, a salvo de cualquier auditoría especial de la Contraloría General de la República, por lo que esas transferencias presupuestarias constituyen una verdadera “merienda de negros” de un grupo mafioso constituido por los llamados Rectores de las Universidades Nacionales.

Patrullas del Ejército Popular Orteguista han acompañado a la avanzadilla de chinos de la HKND, los que se han dedicado a medir los terrenos que serán confiscados bajo la cobertura de “expropiaciones por razones de utilidad pública”, usando como pretexto que se encuentran en la ruta proyectada del Gran Canal o Gran Paquetazo. Como es natural, los propietarios de esos terrenos ya se están organizando y realizan manifestaciones de protesta, ya que no están dispuestos a que los despojen de sus bienes, muchos de ellos que pertenecieron a sus ancestros y constituyen su medio de vida, representando los mejores y más caracterizados exponentes de la clase media baja de nuestro país. Sobre esas protestas de los propietarios afectados por los negocios gangsteriles de la mafia orteguista, el mencionado vocero, Telémaco Talavera, ya declaró que los propietarios inconformes con las confiscaciones de esas propiedades serán “convencidos” de las bondades del proyecto.

Como es natural, los campesinos despojados de sus propiedades y semovientes,se verían condenados a trasladarse a la periferia de las mayores cabeceras departamentales, donde constituirían “villas miseria o callampas”, como se les llama en otros países, donde invadirían valiosos terrenos urbanos y semiurbanos, carentes de los servicios públicos más elementales, donde ni siquiera las patrullas de la Policía se atreven a incursionar

Entre los grupos mafiosos más temidos en el mundo entero por su crueldad, se encuentran las llamadas “Triadas”, destacando entre éstas la Fu Chein, 4K, Four Seas, King Yee, Hung Man, Yee Kwan, etc. Y todos estos grupos son, precisamente, de chinos comunistas o continentales, especializados en proteger las inversiones de sus compatriotas en otros países, crímenes por encargo, contrabando de personas, drogas, extorsión, tráfico de órganos humanos para trasplantes, etc. Es muy posible que representantes de estos grupos criminales se encuentren ya en territorio nicaragüense, listos para entrar en acción en cuanto se lo ordenen sus jefes.

La República Argentina cometió el grave error de abrir las puertas a la inmigración china. Conjuntamente con los chinos emprendedores y trabajadores, llegaron también los representantes de las “Triadas”, los que han constituido poderosas bandas criminales que constituyen el mayor dolor de cabeza de las autoridades encargadas de combatir toda manifestación de crimen organizado, Han extendido sus tentáculos a todas las actividades que les reportan beneficios, importándoles muy poco que sus victimas no sean chinos, sino ciudadanos argentinos y de inmigrantes europeos. La sociedad nicaragüense debe verse en el espejo de lo que les ha pasado a los argentinos, donde buena parte de los empresarios dedicados a cualquier actividad tienen que pagar extorsiones a los chinos de las “Triadas” si no quieren ser secuestrados, torturados, ejecutados conforme prácticas medievales, lo mismo que sus familiares.

Cuando leí en los medios escritos de Nicaragua las declaraciones del vocero oficial de la HKND, Telémaco Talavera, me quedé pensando cómo “convencerían” a los propietarios de terrenos situados en la ruta del famoso Canal Interocéanico para que se cruzaran de brazos ante las confiscaciones disfrazadas de :expropiaciones por razones de utilidad pública”, por lo que puse a trabajar la cinta magnética de mi memoria. Me acordé entonces de lo que ocurrió en los Estados Unidos cuando el Ejército Confederado se rindió ante el Ejército de la Unión y el Presidente, General Andrew Jackson les impuso una administración netamente militar, propia de un país vencido por otro en una guerra internacional y no el resultado de una guerra civil.

Los oficiales del Ejército de la Unión, procedentes de los Estados del Norte de los Estados Unidos, estudiaron la forma de apoderarse de la mayoría de las propiedades que antaño se habían dedicado al cultivo del algodón. También los acompañaban los representantes de las grandes empresas fabricantes de material ferroviario y de los inversionistas que deseaban tender líneas férreas por los nuevos territorios. Todos estos tenían en mente apoderarse de los derechos de vía y terrenos necesarios para construir sus bodegas, pagando una miseria a los propietarios afectados, por la sencilla razón que habían sido derrotados en la guerra civil entre los Estados del Norte y los del Sur de los Estados Unidos.

Comenzaron por cargar de impuestos exhorbitantes a los propietarios de los terrenos que les interesaban y como no podían pagarlos, no tenían más opción que perderlos en pública subasta o venderlos a precios de “huate mojado” a los interesados en aumentar sus capitales a expensas de los sudores, sacrificios y lágrimas de todos ellos, mientras otros tenían que vendérselos a valores simbólicos a los grandes monopolios ferroviarios que actualmente cruzan todos los Estados de los Estados Unidos.

Pero siempre existen propietarios reacios a dejarse despojar de lo que legítimamente les pertenece y que organizaron manifestaciones de protesta en las capitales de los Estados sometidos a la bota militar de los invasores del Norte. Muchos de los rótulos y pancartas que llevaban, decían: “YANKY, GO HOME”, decenas de años antes que los portaran los ciudadanos de los países latinoamericanos que rechazaban la presencia de los “hombres de negocios” de los Estados Unidos, los que siempre se hacían acompañar de las cañoneras para obtener de parte de los respectivos gobernantes todas las concesiones que quisieran, principalmente las minas de metales preciosos y las fuentes de petróleo.

Una mujer, Margaret Mitchell, que no vivió los horrores de la Guerra Civil entre los Estados del Norte y del Sur de los Estados Unidos, se dio a la tarea de relatar en un libro todas las incidencias de ese conflicto bélico entre los propios habitantes del mismo país, mencionando los actos heroicos de unos y otros y las respectivas canalladas que cometían contra las poblaciones civiles. El resultado de sus esfuerzos históricos y literarios fue plasmado en un libro que representa lo más grandioso de los Estados Unidos y lleva por título, “LO QUE EL VIENTO SE LLEVO”. Desde un comienzo mereció el honor del celuloide, pero desgraciadamente la autora no pudo disfrutar su triunfo literario e histórico, porque estando en la imprenta el libro fue atropellada por un automóvil, perdiendo la vida.

En su libro, Margaret Mitchell, menciona que para “convencer” a los propietarios que se mostraban remisos a deshacerse de sus propiedades por valores simbólicos, los interesados tanto militares del Norte de alta graduación como los representantes de los monopolios ferroviarios, recurrieron a los servicios de Carpetbaggers, expoliadores en español, reclutados entre soldados desmovilizados del Ejército del Norte, matones y toda clase de individuos antisociales, los que organizados como unidades militares se encargaban de visitar a quienes no estaban dispuestos a deshacerse de sus propiedades. Estos apaleaban a los que no se dejaban “convencer”, violaban a sus mujeres e hijas y muchas veces los colgaban de los árboles más cercanos, acusándolos de formar parte de las guerrillas de Quantrill que rechazaban la ocupación militar de los Estados del Sur de los Estados Unidos por efectivos del Ejército de la Unión.

Cada unidad de Carpetbaggers o Expoliadores se hacía acompañar de un Abogado y Notario Público, el que llevaba siempre a mano su respectivo Protocolo para elaborar las escrituras de compra-venta entre los propietarios de los terrenos y los representantes de altos jefes militares del Ejército de la Unión y los grandes accionistas de los monopolios ferroviarios y mineros. Este procedimiento rindió muy buenos resultados a todos los interesados en despojar de sus bienes a los propietarios de terrenos situados en los Estados del Sur de los Estados Unidos.

Todo indica que el vocero oficial de los que esconden sus oscuros intereses en el Gran Canal Interocéanico, Telémaco Talavera, ha leído recientemente la obra magistral de Margaret Mitchell (“Lo Que el Viento se LLevó”). Por esto y cuando habla de que los propietarios que se niegan a someterse a procesos de confiscaciones disfrazados de “expropiaciones por razones de utilidad pública” serán visitados por comisiones mixtas de chinos de la HKND, funcionarios orteguistas, unidades militares del Ejército Popular Orteguista, abogados y notarios públicos, etc., imitarán a los antiguos Carpetbaggers o Expoliadores a que se refiere la autora de la novela de carácter histórico, “Lo Que el Viento se Llevó”. Palizas a los propietarios que rechazan el progreso de Nicaragua, violaciones a sus mujeres e hijas, ejecuciones sumarias bajo el pretexto que son delincuentes que pretenden presentarse como oposición armada al régimen orteguista. En una palabra, una copia al cargón de lo que ocurrió en los Estados Unidos a partir del momento que el Ejército Confederado capituló ante el Ejército de la Unión Americana.

Pero ahora los propietarios que han sido visitados por chinos, funcionarios orteguistas y efectivos militares del Ejército Popular Orteguista, no tendrán que marchar portando cartelones y pancartas que digan: “YANKY, GO HOME” sino los que ya hemos visto en los días anteriores. “Que quieren los campesinos/Que se vayan los chinos”. “Que quieren los productores/Que se vayan los invasores”.

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Un comentario

  1. Jehova guardará a nuestra linda Nicaragua , hermanos campesinos , DIOS l
    es ayude y les conceda sus peticiones ,,, amo mi tierra donde crecí , ,,,

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