Nuestro viaje por el tiempo hacia la ciencia

digitalPor Álvaro Bagnarello Ramírez

Todavía quedamos algunos para quienes, aun siendo niños, la experiencia de acompañar a nuestros mayores a la oficina local de correos para enviar una carta, poner un telegrama, un cablegrama o hacer una llamada internacional persona a persona, era toda una experiencia  innovadora y sorprendente.

El avance tecnológico de la humanidad, especialmente durante las últimas tres décadas, ha hecho que muchos métodos de comunicación que fueron tradicionales para  todo el orbe, se hayan convertido ahora en obsoletos, en piezas de recuerdo, sino de museo, a pesar de que, como repito, todavía sobrevivimos quienes vimos su utilización como una herramienta moderna y eficaz.

En la década de los 60 o 70 del siglo pasado,  el hecho de que alguien pudiese enviar un mensaje escrito a otra persona, que se encontraba a miles de kilómetros de distancia, al otro lado del mundo y que a su vez esta pudiese leerlo de manera instantánea, era solamente algo que podía figurar en nuestra mente como tema de las novelas o películas de ciencia ficción. Ya no digamos enviar documentos, imágenes o pensar en una conversación telefónica viendo al mismo tiempo le rostro de nuestro interlocutor.

Disfrutar nuevamente en nuestros días de una película como “El Chacal”, nos hace retroceder en el tiempo y recordar el cómo se trabajaba a principios de los años 60, aun en países europeos desarrollados y a un nivel “altamente sofisticado” (para aquel entonces), por tratarse de oficinas dedicadas a la inteligencia, contrainteligencia y preservación de la seguridad nacional de dichas naciones. Investigar un registro de pasaporte o los movimientos migratorios de una sola persona era una labor que podía tomar varios días e involucraba a decenas de funcionarios. Hoy, gracias a la tecnología, esa misma tarea puede tomar solamente unos cuantos minutos y realizarse con el trabajo de un solo individuo.

Antes, adquirir un artículo o servicio en otro país era sumamente difícil. Había que viajar o delegar nuestra compra en algún familiar o amigo que viajara y nos quisiera hacer el favor. En la actualidad usted puede adquirir el bien o servicio que se le ocurra a través de Internet y con solo una consulta a una página deanuncios clasificados o bien, desde el sitio del producto específico que anda buscando.

Las oficinas que antes enviaban y recibían cartas y postales, como actividad primordial, han modernizado sus funciones y hoy hacen posible que usted compre y pague por medio de la red (Box Correo), mientras la compañía o institución se hace cargo de todo un proceso que culmina hasta que el producto sea puesto en sus manos.

No hay duda que nuestro viaje a través del tiempo ha sido y será también un viaje a través de de la ciencia y la tecnología, convirtiendo en realidad lo que en un ayer no muy lejano  era solo un sueño y una ficción. Solo espero que el viaje nos haga, además, cada vez más humanos y solidarios con nuestros semejantes.

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