Niños nicaragüenses cruzan solos a Costa Rica

ninos_nicas_cruzan_cr“Hay niños entrando solos por la frontera. Caminan a pie por los potreros de San Carlos de Nicaragua para cruzar a Costa Rica. Algunos lo hacen por Los Chiles, otros en lancha por el río San Juan”, afirmó este fin de semana el diario La Nación de Costa Rica, que equiparó esta situación a la crisis de los niños migrantes en la frontera de México y Estados Unidos

“El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) confirmó que, en el último año y medio, detectó y devolvió a más de una treintena. Halló a 19 el año pasado, y en lo que va de este, lleva 12. La pobreza, la falta de oportunidades de estudio y la violencia empujan a estos menores a lanzarse a lo desconocido. A buscar vida aquí, lejos de su entorno”, indice el diario.

“Son niños de nueve años hacia arriba. Les dicen “los niños solos”. Se pegan a los grupos de familias que todas las semanas burlan los pobres controles de la línea limítrofe entre Costa Rica y NicaraguaUna vez que entran, el reto es esconderse de la policía. Buscar refugio, trabajo y hacer vida”, agrega la descripción del reportaje.

“Es preocupante. Uno los ve bajarse de la lancha con los grupos de 30 o 40 personas que vienen. Al principio, parece que vienen con el grupo, pero después uno ve cómo dos o tres de ellos se van quedando rezagados, vienen solos”, dice Juan Luis Quirós Cascante, el juez conciliador de la comunidad de Boca San Carlos, en el distrito de Pital.

“Nos vamos porque no hay trabajo”

“Son casi las 11:30 a. m. del viernes. El motor de una lancha hace olas en el San Juan.

“Aquí en el camino yo he visto carajillos de 14 años, de 13 años. Usted se va a las empresas piñeras y los verá trabajando. Las autoridades a veces llegan, pero les avisan a los contratistas”, afirma Arlen Martínez, quien se acaba de bajar junto con un primo de una lancha.

“Ambos salieron del potrero que está a la vera del río con los zapatos apenas mojados y están un poco inquietos.

“Dicen que, esta vez, no parece que vinieran niños solos, pero afirman que sí los han visto, que han viajado con ellos, que los chiquitos vienen en busca de trabajo en las piñeras o en las cogidas de café.

“Vienen de todas partes de Nicaragua, afirma Martínez. Cuando es desde Managua, el viaje dura como mínimo 14 horas. Se lamentan de la situación de estos menores, pero Martínez alega que en Nicaragua no hay trabajo y que la situación obliga a los “chigüines” a entrar así, aunque saben que en Costa Rica son peor pagados que los adultos. ¿El viaje es duro? “Sí. Ellos hacen la mismo ruta que uno”, contesta”.

Fragmento del reportaje de La Nación.

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