Nicaragüenses estafados por Ortega | Precio de combustibles

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Según el diccionario de Real Academia de la Lengua Española, estafa es un “delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro”.

Citamos el diccionario y no el Código Penal de Nicaragua pues no tenemos ningún ánimo de juicio penal, porque si creyéramos en el sistema judicial muchos son los nicaragüenses que emprenderíamos una acción penal contra quienes nos gobiernan. ¿No es acaso una estafa contra los nicaragüenses lo que está ocurriendo con el precio del combustible y la tarifa eléctrica?

Hace dos días el precio del petróleo llegó a su nivel más bajo desde el año 2003, cuatro años antes que Ortega empezara su gobierno actual. Es decir, el precio actual del petróleo es entre la cuarta o la quinta parte, o menos, del precio promedio de los años en que Ortega ha estado en el gobierno.

Sin embargo, ¿ha bajado en la misma proporción, o algo equivalente, el precio de la gasolina y el diésel, y el precio de la tarifa eléctrica, siendo que la mayor parte de la energía eléctrica se genera con petróleo? Obviamente, no.

¿Y hacia dónde va la diferencia entre precios internacionales del petróleo bajos, y las tarifas de electricidad y precios de combustibles tan altos que pagamos los nicaragüenses? Hacia quienes monopolizan la importación y distribución del petróleo y quienes en gran parte monopolizan la generación de energía eléctrica. Es decir, empresas privadas vinculadas directamente al círculo gobernante.

El combustible y la tarifa eléctrica constituyen dos de los principales costos de producción en toda la economía. De tal forma que un nicaragüense que no consume directamente combustibles, porque no tienen carro o motocicleta, y son la mayoría de la población, también se ven esquilmados en sus bolsillos cuando compran una libra de azúcar, un litro de leche, una mudada de ropa o una gaseosa.

Esa es otra diferencia, a propósito de los artículos de Humberto Belli señalando coincidencias y diferencias entre las dictaduras de Somoza y Ortega. Antes los precios internacionales del petróleo se reflejaban, hacia arriba o hacia abajo, en los precios internos de los combustibles y por tanto en todo el encadenamiento productivo. Ambas dictaduras comparten el mismo perfil de utilizar el poder político para enriquecimiento personal, pero sobre este tema en particular, que tiene que ver con la competitividad de la economía en su conjunto, y con la disponibilidad de ingresos de cada ciudadano, también hay diferencias.

Asumamos que a un determinado ciudadano, hombre o mujer, le gusta la decoración de los arbolatas, o bien los estadios virtuales cuando hay la transmisión por televisión de un partido de fútbol importante, y a ese mismo ciudadano le preguntan que prefiere, si la propaganda del gobierno o tener más disponibilidad de ingresos en su bolsillo para gastarlo según sus gustos y necesidades. ¿Qué creen que contestaría ese ciudadano o ciudadana? Pues bien, debe saberse que la propaganda del régimen en parte se financia con los altos precios del combustible, pero solamente en parte, porque otra parte, mayor sin duda, va a bolsillos privados de quienes lo monopolizan.

En estos días también ha sido noticia nueva información sobre la informalidad de gran parte de la economía, o las limitaciones que encuentra el desarrollo empresarial, y por tanto la generación de más y mejores empleos para los nicaragüenses. Pues bien, buena parte de esas limitaciones procede de esa confusión entre los intereses empresariales y los intereses políticos de quienes nos gobiernan. No son separables la estafa electoral de la estafa que estamos mencionando.

La Nicaragua Linda

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