Nicaragua: Pobre país pobre-exportador

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

“Saber que se puede, querer que se pueda” (Color Esperanza, Diego Torres)

Acompañando la recuperación económica que se inició en los años 90, las exportaciones de Nicaragua han venido creciendo, tanto en volumen como en valor. Pese a que seguimos siendo un país esencialmente primario-exportador, es decir, que el grueso de las exportaciones se generan en el llamado sector primario de la economía, donde se ubican las actividades agropecuarias y extractivas, alguna diversificación se observa en la canasta exportadora.

Lo anterior no ha modificado, sin embargo, el más cruel perfil de nuestra economía: somos, fundamentalmente, un país pobre-exportador, es decir, un país exportador de pobres. Y su contraparte, las remesas, que ya superan los mil millones de dólares, sobrepasan a los principales productos de exportación juntos.

Esta no es una tendencia nueva, y en este sentido no es responsabilidad del actual gobierno. La primera gran ola de migración se inició por causas políticas, en los años 80, pero poco a poco, en la medida que se profundizaron los problemas económicos asociados a la revolución y la guerra civil, la migración tuvo cada vez más causas socioeconómicas, pese a la recuperación económica posterior al fin de la guerra.

Si bien la tendencia no es responsabilidad del gobierno actual, que por cierto ya va por su octavo año, es decir, casi una década, sí es de su responsabilidad que la misma no se haya contenido y, por el contrario, se ha intensificado. Recientemente un funcionario costarricense dijo que la migración hacia ese país se había incrementado en 20%.

Pero más responsabilidad del gobierno es hacer propaganda política con supuestos “éxitos económicos” en la lucha contra la pobreza, que la realidad de la migración los niega. En el Informe de Gestión Gubernamental 2013 que Ortega, sí, el propio Ortega, envió a la Asamblea Nacional a través del Ministro de Hacienda, en la primera línea se proclama, con un titular subrayado para que no quede duda: “Seguimos reduciendo el hambre, la pobreza y la desigualdad”. Pero como las mentiras hay que disimularlas para que no resulten tan evidentes, a continuación se dice en el Informe como para darle sustentación al titular: “Bajamos la pobreza general del 48.3% en 2005 a 42.5% en 2009”. Asumiendo esas cifras como verdaderas, lo primero que resalta es que la mitad del período citado, 2005 a 2009, correspondió al gobierno de Bolaños porque el nivel de actividad económica en 2007, primer año de Ortega, quedó fuertemente predeterminado por el último año de Bolaños (2006).

Pero no llega hasta ahí la “falsificación ideológica”, para usar retóricamente una figura delictiva. Ya que para avalar los “éxitos” en la lucha contra la pobreza citan a FIDEG (que en el Informe lo identifican como “un centro privado con financiamiento de Holanda y Suiza, y asistencia técnica del Banco Mundial”), veamos lo que FIDEG dice en cuanto a los resultados de la encuesta de hogares del año 2012: entre 2009 y 2012, es decir en cuatro años del gobierno de Ortega, la pobreza general se redujo del 44.7% al 42.7%. Es decir, solamente dos puntos porcentuales en cuatro años que fueron, precisamente, los de mayor auge en los precios de exportación y en la cooperación externa.

Pero en el mismo documento de FIDEG se dice algo que el Informe de Ortega se cuida en ocultar. Al examinar los factores que explican esa muy modesta reducción de la pobreza general se dice que “uno de estos factores es el flujo de remesas familiares que ingresa al país”. ¿Y saben que más dice el documento de FIDEG? Que sin esas remesas familiares la pobreza general en 2012 en vez de haber sido del 42.7% de la población, ¡habría sido del 46.8%! Es decir, ligeramente superior al último año del gobierno de Bolaños.

¿Y qué tal si los pobres que migraron durante ese período se hubieran quedado en el país? La pobreza habría aumentado por partida doble: por los pobres que se habrían quedado, y por los pobres que no hubieran salido de la pobreza porque no recibirían remesas.

Con otro gobierno, en las condiciones tan favorable que ha tenido el gobierno de Ortega en términos de cooperación externa y precios de exportación, estaríamos mejor, mucho mejor, aunque haya quienes se conforman con que el Ortega actual no es exactamente igual, en gestión económica, al Ortega de los años 80.

Trabajar en vez de estudiar

La situación de la pobreza en Nicaragua puede, incluso, ser bastante peor que lo indicado en las anteriores cifras. Otro estudio que se conoció esta semana, El Estado de la Región (Centroamericana), que se ha venido publicando periódicamente, revela que los jóvenes nicaragüenses están abandonando masivamente las aulas para incorporarse a la fuerza de trabajo.

Según el estudio, entre 2001 y 2010, el porcentaje de jóvenes que solamente estudiaba se redujo del 42% al 22%. Es un cambio dramático. ¿Por qué lo hacen? Seguramente porque sus hogares les necesitan más trabajando que estudiando.

Independientemente que esos jóvenes están condenados, cuando sean adultos, a ser tan pobres como sus padres, el caso es que a lo inmediato, con su trabajo, ayudan a los ingresos familiares y, por tanto, a la reducción de la pobreza. ¿Cómo sería la pobreza si esos jóvenes no abandonaran los estudios? Bastante mayor. Pero esto es pan para hoy, y hambre para mañana.

La corrupción baja, no sube

El titular de este comentario sin duda resulta equívoco: da la impresión que la corrupción está bajando, en vez de estar subiendo. Pero no, nos referimos a una conceptualización que se encuentra en diversas publicaciones sobre los temas de transparencia y corrupción, y cuyo sentido es que la corrupción no sube desde los ciudadanos, las empresas, los municipios y los empleados menores y de nivel medio de los ministerios, hacia la cúpula de los gobiernos, sino que normalmente baja de las cúpulas gubernamentales hacia los niveles más bajos del gobierno, y hacia las empresas y los ciudadanos.

La reflexión viene al caso porque esta semana, según reporta La Prensa, ha cesado en sus funciones Juan Hernández, Alcalde de Nagarote, uno de los municipios con mayores ingresos edilicios por habitante. En el reporte del mencionado diario se cita con su nombre y apellido a un militante sandinista que explica la aparente remoción por causa del nepotismo: “En la oficina de Adquisición, dijo, tiene a su prima, en Finanzas a una cuñada, en el Registro de la Propiedad está Marisol Blanco Hernández, su cuñado de apellido Novoa Palacios en Catastro y otra prima en la oficina de Transporte”. Si es así, el militante sandinista citado tendría buenas razones, pero de inmediato surge la pregunta: ¿Y acaso no ocurre lo mismo en la cúpula gubernamental? ¿De dónde tomó el ejemplo el Alcalde de Nagarote?

La Nicaragua Linda

 

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