Nicaragua en el puesto 118 de los países corruptos | ética empresarial

Gráfico / Imagen de Infobae

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Angola es el país con los empresarios más corruptos del mundo, según el Reporte de Competitividad Global 2014-2015, que elabora el Foro Económico Mundial. Lo interesante del estudio es que les pregunta a los propios empresarios qué puntaje le ponen a la ética corporativa vigente en sus países.

La nación africana promedia 2,6 puntos sobre 7 posibles. En segundo lugar está Mauritana, con 2,7 y tercero está Paraguay, con 2,9.

Completan la lista Líbano (2,9), Bangladesh (2,9), Venezuela (2,9), Argentina (3), Guinea (3,1), Haití (3,1) y Burundi (3,1). De los diez, cuatro son africanos y otros cuatro, latinoamericanos. Los otros dos, asiáticos.

El que tiene un desempeño ético más destacado es Nueva Zelanda, con un puntaje medio de 6,5. Lo siguen Finlandia, con 6,4, y Singapur, con 6,2.

Sólo tres países de la región tienen niveles aceptables de transparencia y honestidad empresarial. El que más se destaca es Chile, que ocupa el puesto 26, con 5 puntos. Otros dos países están por encima de los 4 puntos y entre los 50 primeros a nivel mundial: Uruguay, que está 31 con 4,9  y Costa Rica, 41 con 4,5.

Pago de sobornos: Cáncer de la ética empresarial

Hay un grupo de 13 países que tienen un puntaje regular, por encima de 3,5. Son Panamá (en el puesto 70 con 3,9), Jamaica (74 con 3,9), Guatemala (79 con 3,9), Bolivia (80 con 3,9), El Salvador (85 con 3,8), Honduras (86 con 3,8), México (102 con 3,7), Guyana (104 con 3,6), Brasil (107 con 3,6), Surinam (108 con 3,6), Colombia (110 con 3,6), Perú (115 con 3,5) y Nicaragua (118 con 3,5).

Cinco naciones de la región tienen un problema muy serio de ética corporativa y están entre las 20 peores del planeta: República Dominicana (124 con 3,4), Haití (136 con 3,1), Argentina (138 con 3), Venezuela (139 con 2,9) y Paraguay (142 con 2,9).

La corrupción en el mundo empresarial se manifiesta de distintas maneras. Las más habituales se producen cuando los privados tienen negocios comunes con el Estado.

“El punto más fuerte es el pago de sobornos al sector público, pero también ocurre en las negociaciones entre privados, algo que a veces no es tan evidente. Después hay otros fenómenos, como los acuerdos entre competidores para distribuirse mercados y fijar precios, lo que se conoce como cartelización. En ese caso, la gran damnificada es la sociedad, porque se queda sin opciones para elegir el mejor producto y la oferta más conveniente”, dice la abogada colombiana Dilia Paola Gómez Patiño, directora de la línea de investigación sobre Seguridad del grupo de Derecho Público de la Universidad Militar Nueva Granada.

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