Nicaragua y sus dos realidades

Ilustración

Fidelina Suárez

Miles de nicaragüenses participan en las festividades marianas, abarrotan los centros de compra y se preparan para los Juegos Centroamericanos que se inauguraron este 3 de diciembre.

Este panorama está distante del que vive otra parte de la población, sobre todo en las zonas rurales, donde persiste la vigilancia militar y policial tras las pasadas elecciones municipales. Pero lo que más agita aún al país es la denuncia de la masacre de 6 personas en la comunidad San Pablo 22, La Cruz del Río Grande, Caribe Sur.

Entre las 6 víctimas se encontraban dos menores de edad, un niño de 12 años y una jovencita de 16.

Pese a las compras frenéticas y las distintas ofertas en los comercios, no pasó desapercibido el pasado sábado, la participación de Elea Valle, la madre de los 2 menores masacrados, en una marcha de mujeres contra la violencia.

Valle desfiló con una pancarta con la foto de sus dos hijos y reiteró su llamado al Ejército para que le entreguen los cadáveres de los niños, enterrados en una fosa común.

La presión que ha ejercido la opinión pública, encabezada por la iglesia católica y organismos de derechos humanos, obligó al Ejército a dar una explicación que enredó más las cosas.

El Ejército no oculta las muertes a manos de su tropa pero alega que le entregó los cuerpos a la Policía para que realizara una investigación.

La presidente del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, afirmó al diario La Prensa que el Ejército no ha salvado su responsabilidad con esa aclaración. Al contrario, cometen doble acción, dijo.

Núñez comentó que las declaraciones del coronel Marvin Paniagua, jefe del VI Destacamento Militar, lo que ha hecho es confirmar que ellos los mataron pero no los enterraron.

La defensora de derechos humanos consideró que no hubo combate, tal como sostiene el Ejército, sino que se produjo una ejecución sumaria con torturas. El último obispo en pronunciarse sobre el tema fue el de Granada.

Monseñor Jorge Solórzano, quien reiteró que los cuerpos de los menores deben ser entregados a su madre. “El Ejército debe garantizar la seguridad y proteger la vida de las personas, esto ayuda al fortalecimiento de la estructura institucional de un país”, dijo en su cuenta de Twitter.

Antes se habían pronunciado en esa misma línea, los obispos de Estelí y Matagalpa, Juan Abelardo Mata y Rolando Álvarez, respectivamente.

También el obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez ha sido persistente en su reclamo.

La instalación de un altar del Ejército a la Purísima Concepción de María, levantó una ola de críticas en las redes sociales.

Eso no ha mermado la afluencia de visitantes en toda la avenida Bolívar donde se colocan lujosos altares de unas 60 instituciones del Estado.

Acerca de albaro24

Administrador y editor.

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Un comentario

  1. Muy bien que nuestra policía y ejército mantengan esa vigilancia por que no queremos terroristas en nuestra patria, por eso votamos para que nuestras instituciones funcionen adelante, policia, y ejercito esa es la función perseguir a quienes delinquen creyendo que pueden hacer acciones sin que sean neutralizados.

Deja un comentario