Mundial Brasil: Suárez al rescate

Luis Suárez / Imagen de elshowdelapremierleague.com

Luis Suárez / Imagen de elshowdelapremierleague.com

Pocas trayectorias futbolísticas han sido más inesperadas que la de Luis Suárez. Desde que abandonó el Nacional de Montevideo para ir a Groningen y así poder estar junto a su novia, hasta que se convirtió en el máximo goleador de la Premier. Los ojeadores que le siguieron en su época holandesa nunca imaginaron que un futbolista con sus limitaciones llegaría tan lejos. Físicamente no era superior a la media y técnicamente le faltaba sensibilidad.

No lograba levantar la vista de la pelota para conducirla y su primer control era deficiente, lo mismo que su desmarque. Pero poseía algo distintivo. Su voluntad de triunfar era descomunal. La energía que ha puesto Suárez en el juego ha derribado barreras. Los 31 goles que acaba de meter en Inglaterra avalan una evolución asombrosa. Uruguay se aferrará a este salto de calidad para salvar su historia en esta Copa. Espera Inglaterra en el Itaquerao, en el que probablemente sea el partido más dramático de la fase de grupos.

Óscar Tabárez, el seleccionador uruguayo, confirmó que Suárez está recuperado de la operación de menisco izquierdo. “Luis ha soportado bien el aumento de la carga y ha hecho fútbol con sus compañeros esta semana”, dijo el técnico. “Pero el nivel de exigencia de un entrenamiento siempre es inferior al de un partido. Si juega es posible que no esté en el nivel que le llevó a ser goleador de la Premier. Habrá que definir si sigue siendo un futbolista capaz de aportar cosas importantes al equipo o no”, dice El País.

Colombia sueña con octavos

Brasilia puede ser la ciudad más linda de toda América Latina. Pensada y creada justamente como capital, moderna y amplia, será la sede del partido en el que la selección colombiana puede hacer historia. Este jueves el equipo buscará clasificar, por primera vez, a octavos de final, una jornada antes de que termine la fase de grupos. Colombia nunca ha ganado dos partidos en una edición de la Copa de Mundo. ¿Por qué no pensar en hacerlo? ¿Por qué no creer en ese equipo que, con sustos de por medio en el final de la primera etapa, goleó a Grecia y puso a brincar a más de 40.000 colombianos en Belo Horizonte?

¿Por qué no hacer que muchos de esos hinchas, que llenaron aviones, buses y carros particulares para llegar a Brasilia, que siguen con ganas de festejar, sigan con los motivos para sentirse locales en Brasil? Claro que se puede. Pero que no haya triunfalismo ni exceso de confianza. El primero que lo entendió fue el propio técnico José Pékerman, que le puso hielo al calor del festejo del sábado. “Aún no hemos ganado nada”, dijo después del 3-0 sobre Grecia. Y este miércoles, en la rueda de prensa en Brasilia, agregó: “Estamos ante un partido sumamente difícil”, indica el diario El Tiempo.

Y otro que sabe que el triunfalismo es una palabra que hay que olvidar, pero de una vez por todas, es el volante Carlos Alberto Sánchez, el único de los 23 jugadores de Colombia que llega con tarjeta amarilla a este encuentro, pero que, igual, lo va a entregar todo. “¿Cómo salirse de esa palabra? Simplemente, no pensando en ella. Debemos seguir paso a paso, partido a partido. Esta selección es humilde y sabe para dónde va. La gente, que esté contenta, que festeje, pero nosotros, en lo nuestro”, explicó Sánchez.

España fue el Titanic

La España que más ha merecido un hasta siempre con todos los honores cerró su relato de hadas de forma espantosa, con un chasco mundial. Una pesadilla de campeonato para el resto de los tiempos, como también prevalecerán sus éxitos. Ante Chile, el campeón siguió en la lona, sonado por completo tras el desplome monumental con Holanda. No hubo campana que la salvara y el borrón es de tal calibre que La Roja, sin tinte y rasgada, se convirtió en la primera selección eliminada en Brasil, el mismo trance que la irrelevante Australia. Desde Francia 1998, el equipo ibérico no dejaba un Mundial por la trasera, en la primera ronda. Entonces, España tenía metabolizado hasta el hueso el pesimismo crónico.

Ahora resultaba impensable un petardazo semejante, pero el fútbol es amnésico y mañana es ayer. A los cuatro años de Johanesburgo y solo a dos de la Eurocopa de Kiev, Brasil supuso el Titanic español. Como el fútbol no tiene alma, para desdicha española tuvo que ser en Maracaná donde le tocara pasar página sin consuelo alguno. Un desengaño absoluto para una generación que puso a España en la cima, de la que ha caído de forma sísmica. Una casta para el recuerdo infinito y un Mundial para el olvido. A ella le debe el fútbol español haber conquistado no solo sus mejores trofeos, sino dejar un legado único, el pensamiento propio en un país donde al fútbol solo lo definía la diversidad de los clubes.

Gracias a estos bajitos aventureros que desde 2008 hasta hoy decidieron desafiar a la ortodoxia, España ha sido la última gran reserva del fútbol. Con su testamento, la renovación inevitable al menos ahora tiene un manual. Y pocos han inspirado más ese formato que Xavi, de alguna forma, el gran ideólogo con botas de la España más feliz. Tan triste fue el portazo en Brasil que el azulgrana pasó el que quizá sea su último partido a la sombra del banquillo. Comerse el marrón del engorro que resta con Australia sería peor aún. El destino fue especialmente cruel con Xavi y alguno más, como Iker y Alonso, otros dos de los iconos de la España con estrella.

Australia divierte ante Holanda

A Holanda le salen los goles por las orejas ante selecciones de la talla de España y también contra equipos divertidos como Australia. Necesitaron los oranje de la pegada de sus mejores delanteros para doblegar a un contrario exigente, protagonista del partido durante una hora larga, solo vencido por el desgaste físico y también por una cierta ingenuidad, expresada en su debilidad en las áreas, lento en la suya y timorato en la de Holanda.

Van Gaal tuvo que mover el banquillo después de salir al campo con el mismo equipo y plan que tan bien le funcionó ante La Roja. Aceptaron los holandeses finalmente el intercambio de golpes y se llevaron la victoria porque son más equipo y disponen de mejores individualidades, algunas ya famosas como Robben y Van Persie, y otra novedosa, de nombre Memphis Depay, que firmó el triunfo con un tanto tan afortunado como su actuación.

Aunque figura en los puestos de cola del ranking de la FIFA, Australia juega el Mundial con una sorprendente grandeza, atrevida e intensa, excelente en el despliegue físico y una interesante ocupación de la cancha. Holanda estuvo muy incómoda en Porto Alegre. Muy encimada, apenas pudo correr y se tuvo que batir a menudo en el cuerpo a cuerpo, un terreno no muy habitual para los muchachos de Van Gaal.

Carta Bodán

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