MRS: Nicaragua sabía con anticipación sobre ingreso de cubanos en tránsito | migración

 

¿Nicas hacia Costa Rica? No, son cubanos hacia Nicaragua.

¿Nicas hacia Costa Rica? No, son cubanos hacia Nicaragua.

El disidente partido Movimiento Renovador Sandinista (MRS) acusó este lunes al gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega Saavedra, de utilizar la represión en contra de inmigrantes cubanos que pretendían ingresar suelo nicaragüense desde Costa Rica para proseguir hacia los Estados Unidos. En un comunicado divulgado la tarde este lunes, la organización política que aglutina a los sandinistas no orteguistas dice:

El día de ayer, domingo 15 de noviembre,  un grupo de más de mil quinientos ciudadanos cubanos trató de ingresar al país por la frontera de Peñas Blancas, siendo reprimidos con bombas lacrimógenas, balas de goma, perseguidos por fuerzas militares y policiales como si fuesen peligrosos delincuentes.

Desde hace más de una semana, es del conocimiento público que este grupo de migrantes cubanos, que tratan de llegar a los Estados Unidos, se había quedado varado en Panamá por el quiebre de una red de traficantes. El gobierno de Panamá autorizó el paso por sus fronteras y posteriormente el de Costa Rica, les proveyó de ayuda y una visa humanitaria para que pudieran continuar su viaje.

El gobierno de Ortega tuvo conocimiento de dichos hechos con suficiente tiempo, sin coordinar su respuesta. En ningún momento, anunció el cierre de fronteras, ni ninguna prohibición al respecto, de forma que solamente cuando el grupo de migrantes llegó a Peñas Blancas encontró cerradas las puertas de Nicaragua.

Luego de la desmedida reacción represiva, el gobierno de Nicaragua ha tratado de convertir una crisis humanitaria en un problema político-fronterizo con Costa Rica, para manipular a los nicaragüenses.  Esta es una cortina de humo tras la cual el gobierno de Ortega pretende ocultar que, su conducta inhumana y represiva contra los migrantes cubanos, es un favor que concede a intereses ajenos a los nacionales.

Para el MRS, el respeto a los derechos humanos es sagrado, como también lo es la solidaridad y la gratitud.   

Nicaragua es un país de migrantes. Más de un millón de nuestros compatriotas se encuentran en otros países, incluyendo Costa Rica, muchos de ellos indocumentados.  Hemos pedido y recibido solidaridad y amnistías migratorias.  El país cuenta con su más importante flujo de dólares por las remesas que mandan nuestros migrantes. Cada una de nuestras familias tiene un migrante que ha cruzado una frontera por puntos ciegos.  Tenemos sobradas razones para ser solidarios con otros migrantes, no importa de dónde sean y que aspiraciones tengan.

De Cuba y el pueblo cubano, los nicaragüenses hemos recibido amplia y desinteresada solidaridad.  Médicos y maestros cubanos han servido en Nicaragua.  Cuba acogió a perseguidos políticos de la dictadura somocista, también indocumentados.  Muchos cubanos viven en Nicaragua, son parte de nuestras familias y aportan al país con sus habilidades, conocimientos y trabajo honrado.  Con el pueblo cubano tenemos un deber de gratitud.  

Un grupo de personas, incluyendo ancianos y niños, que avanza a pie, migrando para buscar oportunidades es una crisis humanitaria, no un peligro invasor, ni un asunto de soberanía. El gobierno está obligado a responder a esa situación apegado a los derechos humanos y por ello, debe cesar la represión, respetar su integridad, otorgar una visa humanitaria a los migrantes cubanos y auxiliarlos con agua y alimentos.

Actuar teniendo en la mira los derechos humanos, la solidaridad y la gratitud, hará que los migrantes cubanos continúen su camino hacia los Estados Unidos, donde tienen garantías legales de ser aceptados.  Nicaragua solamente puede ganar con ello.

Managua, 16 de noviembre de 2015

 

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