Montealegre envía carta a Ban Ki Moon

Eduardo Montealegre / El Nuevo Diario

Eduardo Montealegre / El Nuevo Diario

El presidente Nacional del Partido Liberal Independiente, (PLI), Eduardo Montealegre, remitió una carta al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, en la cual le expresa su “preocupación por la manipulación y la manera inapropiada en que el Gobierno de la República de Nicaragua manejó su recién pasada visita a nuestro país”, citó una nota de prensa enviada a Carta Bodán. En la carta, que fue recibida este de cuatro de agosto a través de la coordinadora residente de Naciones Unidas en Nicaragua, Silvia Rucks, Montealegre añade que si bien la visita del señor Ban Ki Moon, fue a solicitud del gobierno del Presidente Daniel Ortega, aprovechando su visita previamente convenida con el Gobierno de Costa Rica, le preocupa que su presencia en nuestro país “esté siendo utilizada para convalidar graves violaciones de derechos humanos por parte de la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua en perjuicio de ciudadanos nicaragüenses, muchos de ellos miembros de nuestra organización política, dentro del proceso de investigación de los atentados contra caravanas de manifestantes del partido de gobierno, ocurridos en la noche del pasado 19 de julio”.

Según el texto, al Presidente Nacional del PLI le preocupa también que estas “condenables actuaciones de la fuerza pública”, que contravienen claramente la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se estaban produciendo precisamente mientras “vuestra Excelencia se encontraba en territorio nicaragüense, sin que mereciesen siquiera una mención en sus comparecencias públicas, obviando el hecho de que el Secretario General de las Naciones Unidas es el primer funcionario y garante de la vigencia del sistema universal, debiendo por ello reclamar su respeto y no ignorar sus violaciones”. Añadió que esta visita “no está enmarcada en la letra ni en el espíritu de su mandato contenido en la Carta de las Naciones Unidas, pues los Estados Parte son no solamente los gobiernos, sino todos los ciudadanos que conformamos el ámbito nacional y que debimos ser también escuchados”.

“Tanto por la agenda desarrollada como por sus declaraciones públicas, su presencia en Nicaragua lució más bien como un acto de apoyo expreso a un presidente que ha incurrido en violaciones reiteradas y documentadas a la Constitución Política y a compromisos de ineludible cumplimiento con el sistema hemisférico de la Organización de los Estados Americanos en materia de democracia representativa, claramente contenidos en la Carta Democrática Interamericana”, agregó. Finalmente le planteó al Secretario General de la ONU “como una demanda y una exigencia a su alta envestidura que se imponga y conozca los maltratos y vejaciones que sufren humildes familias en zonas rurales de Nicaragua, por acciones que los medios de comunicación califican como una ´cacería´ llevada a cabo por la propia Policía Nacional y sus colaboradores civiles, a través de prácticas dignas de un régimen fascista”.

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