Migración islámica y provocación de Vladimir Putin

Dr. Luis Vega Miranda.

Dr. Luis Vega Miranda.

Por Luis Vega Miranda / Presbítero anglicano

Los recientes bombardeos aéreos y misiles desde buques en el mar Caspio, que el presidente ruso Vladímir Putin ha efectuado en territorio de Siria, afectando países limítrofes, sobre posiciones bajo control de los rebeldes sirios, con el pretexto de reprimir yihadistas del estado islámico, ponen al descubierto sus intenciones aventureras e imperialistas, para desconsuelo http://lamesaredondani.com/de aquellos que se rasgan las vestiduras culpando a los Estados Unidos y a los aliados europeos de promover guerras en el norte de África.

Esta agresión de Rusia, el gigante que no ha estado dormido, sino atento a los acontecimientos que se desarrollan en Europa en los últimos tiempos, pues desde su anexión de la península de Crimea arrebatándosela a Ucrania, a vista y paciencia del mundo occidental, no ha dejado de apoyar a los separatistas ucranianos, en su ambición expansionista, de quedarse con un pedazo de la república de Ucrania, por los recursos de este país, otrora baluarte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que se independizó a raíz de la caída del comunismo de Europa del Este, la Cortina de Hierro como la llamó Winston Churchill, bajo la llave del criminal dictador José Stalin.

No es de extrañar entonces, que Putin, al detener a los Estados Unidos y sus aliados británicos, franceses y otros, con su veto junto con China en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el plan de intervenir en el conflicto armado entre el gobierno sirio de Bashar al-Assad, un dictador corrupto y violador de los derechos fundamentales de su pueblo, que gobierna desde el año 2000 (sucediendo a su padre que gobernó 30 años), y los rebeldes opositores que luchan por cambios democráticos y exigen su renuncia, lo hizo por sus intereses geopolíticos, pues Siria le permite una base en la que tiene una presencia estratégica en el Mediterráneo; ahora trate con su fuerza militar reprimir la insurgencia, y al mismo tiempo provocar la migración de millares de refugiados y desplazados hacia Europa.

Cuando en la llamada Primavera Árabe cayeron varios dictadores en el norte de África, Túnez, Egipto y Libia, el presidente de los Estados Unidos Barack Obama y gobiernos aliados presionaron a Siria por el incumplimiento de Bashar al-Assad a resoluciones y compromisos con la ONU, como destrucción total de armas químicas usadas contra sus opositores, conceder elecciones libres, que terminaron siendo controladas por el dictador, el hábil y astuto Putin intervino, consiguió con Obama una especie de resolución pacífica entre los bandos, que no fue aceptada, pero que logró la permanencia en el poder del opresor Al-Assad.

Aunque la situación política en esa región es mucho más compleja. La oposición rebelde sigue manteniendo sus posiciones heroicas, y más de dos millones de desplazados tratan de iniciar nuevas vidas en países que no tienen sus costumbres, ni religión ni tradiciones.

Ahora la piadosa Europa tiene que asumir o cargar con emigrantes que en sus países, por la religión islámica que profesan, son intolerantes con los cristianos, pero que la evangelizada Europa cristiana, formada en los valores de democracia grecolatinos, de Rousseau y Montesquieu, sabe, sin medir consecuencias, que debe dar asilo al extranjero; que no pide sino que exige refugio.

Europa está sufriendo esta crisis que desestabiliza su economía y su orden social. Y esto el viejo zorro de la KGB, Vladímir Putin, lo sabe muy bien y por eso se está encargando de echarle más leña al fuego. La Mesa Redonda.

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