Miami, capital del Centenario Mundial Dariano 2016 | Nicaragua

Rubén Darío

“Cristo va por las calles flaco y enclenque, Barrabás tiene esclavos y charreteras” Rubén Darío (A Colón)

Por José Antonio Luna / Periodista

“Píldoras darianas”

El 30 de julio de  1888 el poeta universal, Rubén Darío (1867-1916), padre del modernismo y cosmopolitismo, lejos de los avatares políticos y la persecución ideológica de  su patria, publicó en Valparaíso, Chile,  Azul, obra emblemática de su fecunda carrera literaria. Años después Rubén, ya maduro y glorioso, recordaría su amado azul de esta manera:

Esta mañana de primavera me he puesto a hojear mi amado viejo libro, un libro primigenio, el que iniciara un movimiento mental que había de tener después triunfantes consecuencias.”

Después de Azul vendrían Los Raros, Prosas Profanas, Cantos de Vida y Esperanza, obras geniales, todas publicadas en el exilio.

A casi un siglo de su muerte Rubén Darío por fin ha encontrado el sitio ideal para seguir iluminando al mundo con su excelso verbo desde los Estados Unidos: La ciudad de Miami, cuna del exilio.

Miami, refugio y hogar de las nuevas generaciones de latinoamericanos, que como el panida  han tenido que salir de su patria en busca de bienestar, de la libertad, de la paz y la seguridad que no le brindan sus gobiernos, va a conmemorar en grande el primer centenario de la muerte de Darío en febrero 2016.

En 2013, el Movimiento Mundial Dariano (MMD), proclamó al 2016 año del Centenario, para celebrar en seguridad y tranquilidad, en ese pequeño territorio llamado Miami, al hijo predilecto del exilio.

En la tierra de Walt Whitman y Poe se  rendirá homenaje al poeta errante, hijo excelso de Nicaragua, quien siguiendo recomendaciones del poeta y general Juan Cañas, se fue para Chile, aunque su primer pensamiento había sido viajar a Estados Unidos. “Me dijo, Chile es el país donde debes ir. Pero don Juan -le conteste- ¿Cómo me voy a Chile si no tengo los recursos necesarios? Vete al nado -me dijo- aunque te ahogues en el camino”. Esa sugerencia selló el destino para bien del joven Rubén Darío.

Porque hablar del exilio es hablar de Rubén Darío. El poeta padre del Modernismo dejó su tierra siendo  niño para trascender el provincialismo, la politiquería, la incomprensión, la ignorancia.

Miami, capital del Centenario Mundial Dariano, prepara actos majestuosos, diría, apoteósicas acciones conmemorativas para honrar al panida. Los nicaragüenses, junto con los venezolanos, cubanos, colombianos, ecuatorianos, mexicanos estaremos haciendo acto de presencia el centenario.

En Nicaragua no hubo programa oficial -todavia no lo hay- para conmemorar el centenario de la muerte del poeta. La politiquería no tuvo espacio para recordar al gran Rubén que es orgullo e identificación del nicaragüense. Nadie fuera del triángulo azul y blanco es más conocido que Rubén Darío. Él  es mundial, cosmopolita.

Mientras los ingratos hijos de la patria lo marginan e intentan enterrarlo, entre el olvido y el polvo, el poeta les llama a dejar los rencores y malas intenciones. Saluda al sol, araña, no seas rencorosa”.

Rubén escribió versos de admiración y orgullo del nicaragüense:

“Pueblo vibrante, fuerte, apasionado, altivo;

pueblo que tiene la conciencia de ser vivo,

y que, reuniendo sus energías en haz

portentoso, a la patria vigorosa demuestra

que puede bravamente presentar en su diestra

el acero de la guerra o el olivo de la paz”. (Retorno – 1907)

Rubén Darío no es solo el poeta renovador del anquilosado español, sino que fue desde niño un periodista combativo, libre pensador valiente, un crítico bien informado. En su temprana edad- 14 años- escribía sendos artículos al estilo de Juan Montalvo en el periódico La Verdad.

Sus artículos no le cayeron bien al gobierno. Y con solo catorce años fue llevado ante la policía a dar explicaciones.

“Un día fui requerido por la policía. Se me acusaba como vago, y me libré de las oficiales iras porque un doctor pedagogo, liberal y de buen querer, declaró que no podía ser vago quien como yo era profesor en el colegio que él dirigía. En efecto: desde hacía algún tiempo, enseñaba yo gramática en tal establecimiento” (R.D, Autobiografía).

Parece que el tiempo estuviera detenido en Nicaragua. La libertad sigue siendo una  quimera para los hombres y mujeres que adversan  la política de Estado. No ha habido paz para los libres pensadores.

Rubén será homenajeado en grande por el exilio. Argentina prepara celebraciones darianas para 2016; lo mismo sucederá en España, Chile, y Estados Unidos. Y en su patria, celebraciones a medias. ¡Qué paradoja!

Pero más vergonzoso es que algunos “intelectuales” están vendiendo su pluma para ensalzar y loar a personajes que dirigieron la represión y el encarcelamiento de opositores durante la década de los *80s.

Mis votos para que el Centenario Mundial Dariano 2016, del Movimiento Mundial Dariano, MMD, sea todo un éxito.

Y la gloria del bardo Rei, sea la flama eterna, la Estrella de Belén que guíe a los nicaragüenses del exilio y a los hermanos  que en la tierra natal del Momotombo, el Xolotlán, que cobijados por  el azul intenso de encendidos oros sufren la injusticia, el desamparo, la marginación y la pobreza.

Tampa, Florida, Julio 2016.

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