María bonita, 100 años después

María Félix

María Félix

“María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma”. En solo una frase, el Premio Nobel mexicano Octavio Paz condensó la esencia de la que probablemente sea la actriz más importante de la historia del cine de su país. María de los Ángeles Félix nació el 8 de abril de hace 100 años y murió exactamente 88 años después. Sus personajes traspasaron las pantallas y ella acabó interpretando uno de ellos, el de una mujer fuerte, independiente, con ideas claras y lejos de la sumisión de los hombres. Este martes arrancan los actos de homenaje a La Doña, muchos de ellos populares porque, a pesar del tiempo, María Félix -María Bonita – sigue siendo de su público.

Nada tuvo que ver la chica de nació en Álamos, en el Estado fronterizo de Sonora, con la mujer que murió en su casa de la colonia Polanco en la capital de Ciudad de México. A la primera la casaron a la fuerza, fue madre a los 21 años y se separó de su marido, lo que la convirtió en objeto de críticas y chismes. La segunda tuvo múltiples amantes, se casó con figuras como Agustín Lara y Jorge Negrete y hablaba en la vida real como lo hacían los personajes de sus películas.

Entremedias, el director de cine Fernando Palacios, con quien rodó “La china poblana” (1943), le había ofrecido trabajar como actriz y ella -segura de sí misma y acompañada de su belleza- había conseguido convertirse en una celebridad. “María Félix es la máxima estrella del cine mexicano, tanto en su etapa de esplendor como después. Ni Dolores del Río consiguió el impacto social y popular que La Doña (apodo que tomó tras protagonizar Doña Bárbara (1943))”, explica José Antonio Valdés, jefe de información de la Cineteca Nacional de México. El País

Carta Bodán

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