“Macroeconomía de Nicaragua está muy bien, pero es muy frágil”, dice Néstor Avendaño

Economista Néstor Avendaño.

Economista Néstor Avendaño.

El economista Néstor Avendaño dijo hoy que la situación macroeconómica de Nicaragua está muy bien, pero también es muy frágil, porque en el largo plazo, varios aspectos, principalmente los del mercado laboral, gasto público y tipo de cambio, van por un camino equivocado.

“La economía nicaragüense, que ya se clasifica como de ingreso medio bajo, crece a un ritmo anual  insuficiente entre 4% y 5% para reducir el creciente subempleo y la aún elevada pobreza, la informalidad del mercado es demasiado alta, los niveles de productividad son bastante bajos y la transferencia de tecnología es casi nula por la decreciente inversión doméstica, que hoy, ante el empuje de la inversión extranjera directa, se ha visto reducida al 30% del total de la inversión fija (construcción y adquisición de maquinaria y equipo) del sector privado”, dijo Avendaño al medio electrónico “Informe Pastrán“, que dirige el periodista Adolfo Pastrán Arancibia.

 Agregó que “así se podría demostrar que la fragilidad macroeconómica es un hecho relevante, comprobado desde el año pasado con la reforma del sistema de seguridad social por la vía administrativa y no por la vía estructural, que al final siempre depende del sector privado”.

Aterrizar a la realidad

“La impresión de que todo va de maravilla se desvanece cuando observamos que la inversión fija  tanto pública como privada se mantiene en un nivel cercano al 24% del PIB, lo cual no contribuye al crecimiento económico sostenible del país. Debería remontarse con adecuadas políticas públicas, al menos, al 40%”, anota Avendaño.

“Como en los círculos gubernamentales se tiene esa impresión maravillosa, la política social, mejor dicho la reducción de la pobreza extrema, es la prioridad gubernamental y poco se habla de las reformas económicas, especialmente las del mercado laboral –porque casi el 50% de los ocupados están subempleados y el 70% de las empresas no tienen registros contables-, del gasto público –porque se consume más de lo que se invierte con los recursos del presupuesto nacional-, y de la política cambiaria –porque la sobrevaluación del córdoba ayuda a mantener un enorme déficit comercial externo y, consecuentemente, se acelera el endeudamiento público principalmente con instituciones financieras multilaterales”, comentó el economista.

Populismo irresponsable

Según Néstor Avendaño, “las decisiones gubernamentales satisfacen las necesidades de ciertos grupos sociales –las han denominado como un “populismo responsable”-, pero con esas decisiones no se garantiza el bienestar en el mediano y largo plazo”.

“El gobierno se enorgullece de tener un déficit fiscal cercano al cero por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, un presupuesto nacional casi equilibrado que le ayuda a reducir la deuda pública interna, pero guarda silencio frente al aumento de la deuda pública externa, no obstante el registro de la cooperación petrolera de Venezuela como una deuda privada externa que se aproxima al 5% del PIB en cada uno de los últimos tres años”, expresó.

Añadió que ese es otro ejemplo de la fragilidad macroeconómica de nuestro país.

“Dada la calidad del discurso gubernamental, se puede observar que los servidores públicos y los miembros del partido o de la alianza política de gobierno tienen la visión de que todo va bien; sin embargo, el gobierno debería invertir más en infraestructura económica, y podría hacerlo destinando en mejor forma los recursos del crédito petrolero venezolano, y también podría realizar las reformas estructurales de la economía en tiempos de “bonanza”, cuando se paga sólo el 50% de la factura de petrolera y el otro 50% es un crédito muy barato o muy concesional, ya que es muy duro reformar la economía en tiempos de “vacas flacas”. 

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