Los “árboles de la vida”: de propaganda oficial a insulto para los que menos tienen

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

Despacharse con la cuchara grande

Esta semana estuvo en Puerto Rico, despachándose con la cuchara grande, como popularmente se dice, el Presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE).

Obviamente, no me estoy refiriendo a ningún tema de comida, como pudiera sugerir la enorme humanidad del magistrado, sino al significado de la expresión popular que de conformidad con la explicación más general que he encontrado consultando diferentes fuentes denota, desde ser abusivo, hasta “aprovechar a lo grande oportunidad que normalmente no se da”.

Seguramente que en la reunión realizada en Puerto Rico por la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y del Caribe, solamente habrán participado representantes oficiales de los mencionados organismos y de organizaciones internacionales intergubernamentales y, si acaso, algunos otros invitados cuidadosamente seleccionados para no poner en situación incómoda a ninguno de los representantes oficiales. De lo contrario, ni el magistrado en cuestión ni ningún otro magistrado o funcionario del CSE, habría asistido.

Afirmo lo anterior categóricamente porque una semana antes, y organizado por IDEA Internacional (una gran ONG internacional dedicada a la promoción de la democracia y la asistencia electoral), y el Instituto de Formación y Estudios de la Democracia (IFED) del Tribunal Supremo Electoral de Costa Rica, se realizó en San José un Seminario sobre “Elecciones en América Central y República Dominicana”. El CSE de Nicaragua estaba invitado, pero a diferencia de los Organismos Electorales de todos los demás países, no asistió.

¿Razón para que el CSE no asistiera a la reunión de Costa Rica? Ahí no se podía “despachar con la cuchara grande”. Ocurre que en el seminario en cuestión estaban invitados, además de representantes de los organismos electorales, expertos e invitados independientes. El formato del seminario era que un representante del órgano electoral de cada uno de los países exponía sobre el proceso electoral del suyo, y otro participante del mismo país comentaba y, si era el caso, criticaba.

En el seminario estuvo, por ejemplo, el ex Presidente del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador, Eugenio Chicas, que hace poco presidió un proceso electoral que en segunda vuelta, y aceptándose sus resultados por los contendientes, se decidió entre el primero y el segundo lugar por poco más de 3,000 votos (¡el 0.22%!) sobre un total de 3 millones. ¡Qué tal en Nicaragua!

La exposición del magistrado Chicas fue comentada por un experto de la UCA de El Salvador, Alvaro Artigas, y entre los participantes, incluido un profesional de FUSADES, una entidad equivalente al FUNIDES (Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social), se pudo preguntar y comentar. ¡Qué tal en Nicaragua!

Participé en el seminario de Costa Rica, y me hubiera correspondido comentar la presentación del delegado del CSE. Lo hubiera hecho con respeto, y acorde con los estándares profesionales de esa clase de eventos. Hubiera expresado mis puntos de vista, y el representante del CSE habría tenido la oportunidad de refutarme, y establecer, si fuese el caso, que yo estaba equivocado o mentía.

Habría preguntado, por ejemplo, por qué no se han entregado, como establece el artículo 129 de la ley electoral, los resultados de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) de las elecciones municipales de Managua, en 2008, y de muchos otros municipios en que el orteguismo se robó las elecciones. También habría esperado que el delegado del CSE comentara sobre la opacidad en las sumatorias de votos de las elecciones del 2011, según lo afirmó la Misión de Observación de la Unión Europea, o el patrón de impedimentos para que la oposición acreditara fiscales en las JRV, según el mismo informe. Hubiese sido bueno que el representante del CSE explicara por qué en centenares de JRV que representan centenares de miles de votos, los mismos fueron contados a solas por el orteguismo, sin fiscales de la oposición. Y así, muchas otras cosas.

Si el Presidente del CSE cree que en Puerto Rico se despachó con la cuchara grande, se equivoca: aunque nadie le haya preguntado nada, nadie le creyó, pues ahí estaban muchos de los que también estuvieron en Costa Rica, y se habrán pasado papelitos e intercambiado miradas burlonas, mientras el flamante magistrado nicaragüense creía despacharse con la cuchara grande.

Vea, juzgue y saque sus conclusiones

Debido a restricciones fiscales el gobierno envió a la Asamblea Nacional una propuesta de reforma al presupuesto del Estado, para reducir gastos.

Por esas dificultades, el Programa de Inversiones Públicas (PIP), se recortó en casi 600 millones de córdobas, y muchos empleos, por tanto, no se generarán.

Se recortó también el presupuesto de educación y el de salud.

Incluso se recortaron gastos destinados a mitigar las consecuencias del cambio climático.

Y así otros recortes más. Y en la propuesta de reforma al presupuesto no se incluyó absolutamente nada para lidiar con las consecuencias de la sequía que golpea a tanta gente.

Mientras todo eso ocurre, no hay restricciones para poner en Managua 50 gigantescos “árboles de la vida” adicionales, que además de la inversión millonaria que representan, demandarán un gasto corriente de mantenimiento y electricidad que todos los nicaragüenses pagaremos. Es decir, faltan recursos para lo que a la gente importa y necesita, pero no para la propaganda oficialista.

Usted vea, juzgue y saque sus conclusiones.

La Nicaragua Linda

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