Las transformaciones políticas y la agonía de un modelo equivocado (Parte IV) | Nicaragua

lobo_disfrazado_ovejaPor Roberto Samcam

Las transformaciones en el ámbito político han sido las más fáciles de ejecutar  para la pareja presidencial, toda vez que ya existía un largo trecho andado de “comodidad” en el trato hacia lo que se conoce como la clase política nacional, trecho que viene desde los tiempos de Anastasio Somoza García, se extendió a su hijo Anastasio Somoza Debayle, hasta llegar a la actualidad, en la que el comandante ha hecho gala de una “finura” notable para comprar, alquilar, utilizar a préstamo o simplemente chantajear a cuanto político se le ha puesto en frente. No ha sido nada difícil la relación con políticos y empresarios, para alguien acostumbrado a las negociaciones duras y que por lo general, antes de sentarse con ellos, ya les tiene tomada la medida de sus debilidades, de sus problemas, fallas, pecados (veniales y mortales) y por qué no decirlo, de sus necesidades “más sentidas”. Por El Carmen han desfilado la mayoría de los políticos nacionales y a uno que otro lo ha ido a visitar a sus dominios, sobre todo cuando no tenía el inmenso poder económico que tiene ahora, poder que se fundamenta en el usufructo de la cooperación venezolana, la que todo hace presagiar que está llegando al ocaso luego de la derrota del gobierno de Maduro el 6 de diciembre recién pasado.

LOS OBJETIVOS PROPUESTOS A NIVEL POLÍTICO

Para lograr los objetivos en el ámbito político se plantearon “una nueva Constitución Política, la reforma de todos los poderes del estado restándoles y quitándoles completamente las cuotas de poder a los liberales, así se terminará para siempre con el chantaje del pacto y nuestros adversarios no podrán recuperar el poder en los próximos 15 años”… “Profundizar el debilitamiento y la división de la oposición política, aprovechándose de sus debilidades, por las vías y métodos que fuera necesario, monopolizando las Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral”… “Impedir la unidad de las llamadas Fuerzas Democráticas. Negociar y Torpedear hasta donde sea posible con los líderes liberales franqueables para mantener la imagen del pacto viva y sea pieza angular para profundizar sus contradicciones y divisiones”.

Como puede apreciarse, han cumplido a rajatablas todo cuanto se propusieron en enero del 2009, esperando pacientemente el momento propicio para dar los zarpazos institucionales y constitucionales, pero sobre todo, para mantener a la oposición dividida o al menos al liderazgo liberal enfrentado unos con otros. Cooptaron todas las instituciones del estado, incluidas el Ejército y la Policía, las instrumentalizaron para su beneficio y muy eficientemente han cambiado las reglas del juego político, sin que muchos ni siquiera hayan protestado ante tales desmanes inconstitucionales, antes bien, no son pocos los que han aplaudido, por comodidad, cobardía o ignorancia, tales medidas. Para realizar las reformas a la Constitución esperaron hasta enero del 2014 y de paso arrasaron con la institucionalidad del Ejército y lo poco que le quedaba a la Policía. Necesitaban el control total de la Asamblea Nacional, lo que lograron con el fraude del 2011. La reelección indefinida, las reformas al Código de Organización Militar y a la Ley de la Policía han sido los cambios más ansiados y trascendentales en este periodo, que les permiten cristalizar sus más preciados anhelos de perpetuidad en el poder.

LA PERVERSIÓN DE LA POLÍTICA, UN ACTO REVOLUCIONARIO?

Si algo ha hecho bien Ortega y Cia. en Nicaragua ha sido pervertir la política criolla a extremos que ni a Somoza García ni a Somoza Debayle se les hubiera ocurrido. Bajo el lema maquiavélico de que “El fin justifica los medios”, arrasaron con la credibilidad de la clase política y de los partidos políticos, a niveles tales que hoy la ciudadanía duda hasta de su propia sombra, culpa de todos los males a la dirigencia de los partidos políticos, pero no se atreve a señalar al verdadero causante de tanto desprestigio. Desde los tiempos del “Gobierno de Abajo” se dieron a la tarea de infiltrar dirigentes y gente de base en cuanto partido político aparecía; crearon partidos topos que se activaban –y aun hoy se activan- durante los procesos electorales; repartieron plata para fortalecer partidos sin bases; compraron “lideres” de partidos cuya militancia alcanzaban y alcanzan holgadamente en tres o cuatro sofás de regular tamaño; rellenaban -y rellenan- los tendidos electorales de unas cuantas agrupaciones políticas; dividieron a la Contra, a liberales, a conservadores y partidos cristianos en varios pedazos y para remate, con el control total que tiene en el Consejo Supremo Electoral, se da el lujo de quitar y asignar Personerías Jurídicas, como si se tratara de un mercado persa. Es árbitro, juega en todos los equipos, apuesta, controla las apuestas, es manager de varios equipos y controla a la mayoría de los otros, regala los uniformes, paga los salarios de muchos jugadores, es dueño de los bates, manoplas y bolas y también del estadio en donde se juega. El daño que Ortega y su comparsa le han hecho a la institucionalidad política nicaragüense es inmenso, han hecho cenizas la credibilidad y la esperanza electoral ante la población, que se trata, ni más ni menos, de la única vía pacifica para acceder al poder en nuestro país. La gente ya no cree en ella y culpa a los políticos opositores y no a quien se ha encargado, con malévola eficiencia, de demoler dicha credibilidad. Enterrar el futuro electoral ha sido un acto revolucionario? O es la consecuencia más vil y despreciable para conservar un poder que beneficia solo a la claque política que lo detenta? De nuevo, el fin no puede justificar los medios.

CULPABLES, CÓMPLICES O VICTIMAS?

La clase política nacional se debate en una encrucijada muy compleja. No solo tiene que bregar en contra de Ortega y el orteguismo que todo lo arrasa, sino que además tiene que luchar en contra de la falta de credibilidad ante la población nicaragüense. Los topos, el pacto, las divisiones, la vergonzosa entrega de los tendidos electorales, la no menos vergonzosa participación en las JRV haciendo bulto con el orteguismo, la vocación irrefrenable de quinta columnas de algunos partidos y el mesianismo de muchos líderes, hace que el “trabajo” le salga más fácil –sospechosamente- a Ortega. La clase política es culpable, es cómplice o es víctima de las tramas y maquinaciones de Ortega? Nadie quiere ceder en sus posiciones. Jamás Ortega hubiera llegado al poder sin la “necesaria” división de los liberales, división que al día de hoy se mantiene por la tozudez del liderazgo liberal. No en balde el partido más grande en Nicaragua es el de los independientes, de los sin partido, que suman arriba del 40 % del electorado total en el país. Algunos piensan que hay que dejar gobernar a Ortega los quince años propuestos, con la inocente creencia que luego este entregará el poder y se irá tranquilamente a su casa. Otros creen, ilusamente, que en quince años el desgaste será tan grande, que en el 2021 la salida de Ortega será más fácil que la victoria de la MUD en Venezuela el pasado 6 de diciembre. Y unos cuantos creen que el voto masivo puede sacar a Ortega del poder, aun cuando él cuenta los votos, él asigna diputados y él determina quién va a la competencia y quién no y en qué condiciones. No se entiende o no se quiere entender, que el capital económico acumulado en estos nueve años de poder orteguista es tan grande, que la principal preocupación de esta gente es legitimarlo, preservarlo, invertirlo y que se constituya en la fuente de poder político, económico y social que facilite la estadía de la familia Ortega al frente del país por muchísimos años más.

EL MODELO POLÍTICO ACTUAL ES SOSTENIBLE SIN LA AYUDA VENEZOLANA?

El gran debate en el seno del orteguismo es la continuidad del modelo político actual sin los flujos de la cooperación venezolana, la que se ha manejado con una discrecionalidad absoluta y ha enriquecido a una casta política, económica, militar y policial, sobre la que precisamente descansa el mentado modelo. Ante la evidente revisión que habrá desde el seno de la Asamblea Nacional venezolana de todos los convenios de cooperación en el marco del ALBA y PETROCARIBE, los nubarrones que se divisan en el panorama no son tan alentadores para nuestro país. Solamente en el primer trimestre del 2014 se mencionaba la astronómica cifra de 2,500 millones de dólares en facturas vencidas que ALBANISA adeudaba a PDVSA. Con un precio promedio del crudo venezolano en US $ 31.24, las finanzas de este pais están prácticamente en el suelo, noqueadas, por lo que la suspensión de los envíos de petróleo en los términos concesionales firmados por Hugo Chávez será cosa del pasado. Según investigadores venezolanos, la factura petrolera con PETROCARIBE entre 2006 y 2014 asciende a 50 MIL MILLONES DE DOLARES, equivalentes al despacho de 186,000 barriles de petróleo diarios, de los cuales se ha pagado muy poco. Para tener una idea de los cuestionamientos que se hacen a dichos convenios petroleros se menciona el hecho de que Republica Dominicana y Jamaica remataron este año su deuda petrolera al 50 % del total de lo adeudado, debido a la urgencia de dólares que tenían los venezolanos. Actualmente Venezuela envía a PETROCARIBE más de 62 millones de barriles de petróleo al año, lo que representa 2,000 MILLONES DE DOLARES anuales, que Venezuela no percibe y necesita con suma urgencia.

En estas condiciones, la pregunta que cabe es si Ortega y el orteguismo continuarán adelante con el proyecto hegemónico, totalitario, excluyente, autoritario y dictatorial que a partir del 2007 han impulsado con la complacencia de varios sectores, incluidos entre ellos una parte de la clase política nacional? Dicen que con la plata baila el perro, podrá continuar el baile dejando los gastos de la fiesta a cargo del presupuesto nacional? Enterrará el pueblo para siempre a los cómplices que ha tenido Ortega dentro de la clase política nacional o seguirán dándoles el beneficio de la duda? Desenmascarará el pueblo finalmente a los topos, infiltrados, quinta columnas y mercenarios que pululan dentro de varios “partidos” políticos que sirven únicamente para vender el tendido electoral, confundir y dividir a la población? Ortega ha hecho lo que ha querido con Nicaragua porque ha tenido cooperadores necesarios, tanto en los sectores económicos, en una parte de la clase política nacional, pero también en la indiferencia del pueblo. Continuará esa indiferencia o abrirá al fin los ojos? Como bien lo dice Monseñor Báez, hay gente que ve y no quiere creer lo que ve, otros que ven y se hacen los que no ven y otros que prefieren no ver del todo. Con tanto ciego, el tuerto siempre querrá ser el rey.

Del blog de Roberto Samcam

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