Las dudas ambientales sobre el proyecto del canal de Nicaragua

canal_de_nicaraguaNatalia Pianzola
BBC Mundo

Tendrá un curso de agua de más de 200 kilómetros, dos puertos, una vía ferroviaria, un oleoducto y un aeropuerto, y será casi tres veces más largo que el canal de Panamá. El proyecto más ambicioso de Nicaragua, un canal interoceánico que atraviese el país y conecte los océanos Atlántico y Pacífico, comenzará a construirse en diciembre de este año a manos de la hasta hace poco desconocida empresa china HKND, tal como confirmó en enero pasado el presidente nicaragüense Daniel Ortega.

La megaobra promete, según el gobierno, ofrecer muchos beneficios económicos al país y acabar con la extrema pobreza y el desempleo. Pero desde su anuncio, en junio de 2013, el Gran Canal de Nicaragua ha generado dudas de diversa índole. Wang Jing, de 41 años, es el misterioso hombre de negocios que dirige HKND y ha sido cuestionado por su falta de experiencia en emprendimientos de este tipo, que suponen un enorme desafío para la ingeniería.

Sin embargo, él resta importancia a esas dudas, según informa la agencia de noticias Reuters, que lo entrevistó en Pekín, y asegura que los planes marchan según lo previsto. Lo que preocupa a la comunidad científica es cómo se están evaluando los posibles impactos mediambientales del canal, y particularmente cómo afectarán la construcción y el tráfico marítimo al Lago de Nicaragua.

“No sabemos cuál será la ruta elegida”

“Después de casi un año todavía no sabemos cuál será la ruta elegida, pero sabemos que la ruta más probable atravesará el Lago de Nicaragua, que es una reserva de agua para Centroamérica, la reserva de agua dulce más grande de la región, así que el canal implica atravesar 300 km desde el Pacífico al Caribe, e irá por el lago aproximadamente 90 kilómetros”, explicó a la BBC Jorge Pérez-Huete, presidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua.

Por lo tanto, y según expresó Pérez-Huete en un artículo que publicó en febrero pasado la revista científica Nature, la construcción del canal supone una seria amenaza para los ecosistemas del lago y las selvas y humedales cercanos. “Las propiedades químicas del agua se dañarán, se extinguirán y perderán muchas especies, se perderá el hábitat para todas esas especies, mucha de la fauna del lago y de tierra adentro será confinada a pequeños territorios, se arruinarán los patrones migratorios, la conectividad y las dinámicas ecológicas”, dijo el científico a la BBC.

“Es muy probable que canal altere dramáticamente todo el ecosistema a través de la sedimentación, por no mencionar otros peligros potenciales como vertidos de petróleo de los barcos en el agua potable, que sería un problema enorme para los animales y para los humanos que utilizan el agua del lago para irrigar y para beber”, precisó en conversación con la BBC el investigador Axel Meyer, de la Universidad de Konstanz, quien firma en Nature junto a Huete-Pérez el artículo titulado “El canal de Nicaragua podría causar destrucción medioambiental”.

“Es obvio que una obra de esa naturaleza tiene un determinado impacto ambiental”

“Es obvio y todos sabemos que una obra de esa naturaleza tiene un determinado impacto ambiental”, respondió en conversación con BBC Mundo Manuel Coronel Kautz, director de la Autoridad Gran Canal de Nicaragua. Según Coronel, se están tomando “todas las precauciones para asegurar que (el impacto) sea el mínimo posible”. El funcionario confirmó que, aunque la ruta aún no ha sido definida, “el lago de Nicaragua es la parte más segura”.

“La ruta se va a conocer probablemente a finales del mes de junio, julio, y hasta entonces vamos a tener más claro el impacto”, señaló Coronel. Pero, según él, no se espera que sea excesivo. “Si uno va a la historia un poco, nota que en el canal de Panamá, por ejemplo, la zona protegida del canal es la mejor protegida de toda América, por lo tanto a la larga el impacto ambiental se puede mitigar y se puede revertir incluso”.

En el caso del lago de Nicaragua, “es 20 veces más grande que el lago Gatún de Panamá, es un lago enorme con una cantidad de agua suficiente, y ahora lamentablemente se pierde, no se usa del todo”. “Más bien no tiene capacidad el país de mantener esa cuenca tan enorme, desde el punto de vista económico esto dará una oportunidad para poder destinar recursos y asegurar que las aguas sean lo más cuidadas y limpias posibles”. Además, añadió Coronel Kautz, “hay que recordar que en 100 años el pequeño lago del canal de Panamá nunca ha sido contaminado, y no vemos realmente un problema demasiado serio”.

Carta Bodán

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