Las consecuencias económicas de la represión | Nicaragua

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

El turismo es la más poderosa palanca de redistribución de ingresos a nivel mundial. Es así, porque el turismo significa que el ahorro de las personas generado  en unos países, se gasta en otros.

Las cifras del turismo son astronómicas. En 2015, el dinero que ciudadanos de unos países gastaron en otro, ascendió a 1.5 trillones de dólares. Para formarnos una idea de esa cifra, la misma equivale al doble, al precio actual, de las exportaciones de petróleo en el mundo. Es tal esa redistribución de ingresos, que fue equivalente a la totalidad de inversiones extranjeras a nivel mundial.

Así de importante es el turismo como financiamiento al desarrollo de los países. Y en muchos de ellos, como algunos europeos, el turismo interno, es decir el ahorro que personas y familias gastan en otra parte del mismo país, es tanto o más importante en la distribución de ingresos que la política fiscal, que en esos países tiene gran peso en la economía.

El impacto del turismo en el desarrollo de los países no se agota en los ingresos que por ese concepto un país recibe. El turismo tiene muchos encadenamientos con otras actividades económicas, de tal forma que el factor multiplicador de su impacto sobre la economía es uno de los mayores.

Veámoslo en nuestra experiencia. Los turistas utilizan taxis, buses, lanchas; van a restaurantes, hoteles y pensiones; gastan en los parques y espectáculos; compran artesanías en Catarina y los mercados; visitan pueblos y reservas ecológicas, y así podríamos mencionar otros encadenamientos que dinamizan la agricultura,  los servicios, el comercio y la industria. Su efecto multiplicador en términos de empleos es enorme, y entre más encadenamientos con la actividad económica interna tiene el turismo, más distribuye ingresos a todos los niveles sociales y en todo el territorio, contribuyendo a la disminución de la pobreza.

La industria turística en el país es incipiente en términos de su potencial, pero macroeconómicamente muy importante. En 2015 los ingresos por turismo fueron aproximadamente 550 millones de dólares,  superior al financiamiento combinado del Banco Mundial, el Interamericano de Desarrollo (BID) y el de Integración Centroamericana (BCIE).

El turismo en Nicaragua ha venido creciendo sobre tres ejes: seguridad, bellezas naturales y creciente oferta turística, incluyendo la agilización de trámites en los puntos de entrada. A su vez, la características del grueso del turismo, joven y de un gasto promedio inferior al de otros países, hace que el efecto distributivo de lo que gastan tenga mayor cobertura social y territorial, pues ocupan pensiones y hoteles modestos, restaurantes y comiderías, buscan lo local aun a costa del confort, y se distribuyen por volcanes, senderos, playas, pueblos artesanales y fincas ecológicas. En la misma medida que la oferta turística crece, más turismo interno hay, acentuando el efecto redistributivo del ingreso. Yo, como muchos otros nicaragüenses, nos hemos beneficiado de esa oferta de hoteles, pensiones, restaurantes y reservas naturales en los departamentos y municipios, que difícilmente se mantendría sin los turistas extranjeros.

En algunos países, desarrollados unos y otros en vías de desarrollo, el turismo es tan importante que precisamente sus áreas turísticas pasan a ser objetivo de los terroristas: lo vimos en las terrazas de París, balnearios de Túnez, y recién en el aeropuerto de Estambul.

Lo anterior nos da el marco para entender las consecuencias de las recientes acciones represivas del gobierno de Ortega, que para efectos del turismo se asemejan a esas acciones terroristas. Motivaron que México y Estados Unidos emitieran alertas del riesgo de viajar a Nicaragua. El impacto negativo sobre la imagen de seguridad del país, y el turismo,  es obvio, y va más allá de los ciudadanos de esos países.

Cuando las vendedoras de artesanías de Catarina y el Huembes se pregunten por qué tienen menos clientes, y lo mismo suceda con  dueños de hospedajes y restaurantes en Pochomil, Corn Island, Granada, León, San Juan del Sur y Ometepe,  a las vende rosquillas en el Cañón de Somoto y los lancheros del lago, a las casas de turismo rural de Jinotega y Matagalpa, y lo mismo pase a centenares de guías registrados en el Instituto de Turismo, solamente tendrán que ver los rótulos de “¡Ortega Presidente, 2016!”, y tendrán la respuesta.

La Nicaragua Linda

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Un comentario

  1. Edmundo Jarquín, que raro este articulo que estas escribiendo, cualesquiera que no se nicaragüense pensaría que los nicaragueses estamos desinformados de lo que ocurre en el mundo, el gobierno de ortega no financia guerras en Siria, ni en Libia, ni envía mercenarios, a ningún país, ni es juez de la política de ningún país, ¿porque entonces nos atacarían los terroristas?, a menos que el terrorismo de los que piden descaradamente intervenciones de extranjeros, de OEAS Etc. ¿que crees? que engañas con esto a este pueblo que se canso de ese discursito trillado de los otroras vividores de las verdaderas dictaduras que persiguieron a los estudiantes por exigir el derecho a estudiar en las universidades, Caso Casimiro Sotelo, tantos otros, pero por fortuna hoy nuestros jóvenes no tienen porque preocuparse mas que por estudiar y salir adelante.

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