La sequedad de la pradera de Ortega solamente aguarda la chispa

el_pulso_de_la_semanaPor Edmundo Jarquín

La chispa y la indolencia

La información oficial atribuye a Mao Tse Tung (Mao Zedong, en español), líder de la revolución comunista en China, la expresión sobre “la chispa que incendiará la pradera”, a propósito de acontecimientos que desencadenan en las sociedades procesos de cambio hasta entonces no previsibles. Según la misma información, la frase formó parte de un discurso de Mao en 1930, mucho antes de su triunfo, y cuando en sus filas había una mezcla de desesperanza y desconcierto sobre el camino a seguir.

La reflexión viene a propósito por dos hechos recientes que reclaman análisis. En su reflexión pastoral, con motivo de la Cuarezma, la Conferencia Episcopal meditó y exhortó a terminar con la indolencia, la indiferencia o insensibilidad de la inmensa mayoría de nicaragüenses frente a la persistencia de grandes inequidades socioeconómicas y crecientes abusos del poder gubernamental, y la consecuente impunidad de los mismos. “Es preocupante la indiferencia en que gran parte de nuestra sociedad ha caído frente a los graves problemas sociales y políticos del país”, señalan los Obispos, antes de entrar a describir esos problemas.

Más recientemente se conoció una encuesta del Centro de Estudios Políticos de la Universidad de Michigan, en el marco de un riguroso programa de auscultación de la opinión pública en diversos países. En el resumen ejecutivo del informe sobre los hallazgos de la encuesta, según el periódico digital Confidencial que dirige Carlos Fernando Chamorro, se anota que “entre los nicaragüenses, las preocupaciones económicas y la esperanza para la creación de empleo ha prevalecido sobre las preocupaciones de procedimientos democráticos”. Es decir, verificación empírica de la preocupación de los obispos quienes, por lo demás, reflejan las percepciones de sacerdotes, diáconos, auxiliares y seglares, que son como un tejido capilar extendido sobre todo el cuerpo de la sociedad.

Hechos recientes de la situación internacional ilustran sobre cambios, no previsibles, que han modificado dramáticamente la situación en países y regiones.

¿Quién hubiera previsto hace dos años que Irán uniría esfuerzos con Iraq, y que Estados Unidos lo haría según se anuncia, con Baser El Assad de Siria, para combatir a las fuerzas del autodenominado Estado Islámico?

¿Quién, cuando a finales del año pasado fue reelegida la Presidenta Dilma Rousseff en Brasil, hubiera previsto las tribulaciones políticas en que ahora se encuentra por la evolución de la investigación sobre corrupción en la estatal Petrobrás, sobre el trasfondo de una situación de estancamiento económico?

¿Quién, cuando el Presidente Peña Nieto de México alcanzó el notable Pacto por México, e inició el proceso de transformaciones económicas y sociales más importante desde la época de Lázaro Cárdenas, pudo anticipar la crisis que generaría la matanza de estudiantes en el estado de Guerrero, en septiembre del año pasado?

¿O las consecuencias sobre la presidencia de Michelle Bachelet, de una transacción inmobiliaria de su nuera, percibida como colusión de intereses entre el poder y el dinero?

¿O el desafío que la organización política Podemos está planteando a los partidos tradicionales en España, cuando hace un año, antes de las elecciones europarlamentarias de mayo de 2015, ni siquiera existía?

¿Y qué decir, hace poco más de un año, que la violación de una universitaria en Táchira, Venezuela, haría explotar todos los agravios políticos, económicos y de seguridad ciudadana que se han venido acumulando en ese país?

Llegará un momento en que los nicaragüenses nos daremos cuenta que legítimas aspiraciones económicas y de creación de empleos no se pueden resolver con Ortega, y entonces cobraremos sus abusos políticos. La sequedad de la pradera que Ortega ha creado es tal, que solamente aguarda a la chispa.

No olvidemos: después de la temporada de Cuarezma, viene la de Adviento, que es esperanza y redención.

La Nicaragua Linda

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