La resurrección de la bombilla | Tecnología

Esta es la primera bombilla que recicla la radiación infrarroja en luz visible. / OGNJEN ILIC

Esta es la primera bombilla que recicla la radiación infrarroja en luz visible. / OGNJEN ILIC

Condenadas a muerte por su baja eficiencia, las lámparas incandescentes podrían tener una segunda oportunidad. Investigadores estadounidenses han conseguido que el calor que emiten se convierta en más luz. Con los primeros prototipos han igualado en rendimiento a algunas lámparas LED, pero gracias a la nanotecnología están convencidos de que iluminarán más y mejor que las luminarias actuales.

La de las bombillas es una de las tecnologías más ineficientes que haya inventado el ser humano. Desde que Edison y Swan presentaran sus respectivas bombillas hace casi 140 años, sus fundamentos han cambiado poco: la corriente eléctrica pasa por un material que funde a muy alta temperatura (el wolframio o tungsteno) rodeado por un gas inerte para que el filamento no se queme y todo encerrado en una cápsula de vidrio.

El problema de esta tecnología es que consume demasiada energía para la poca luz que da. Solo entre el 10% y el 15% de la energía es convertida en luz visible, el resto se transforma en calor, en su mayoría en forma de radiación infrarroja, en el rango no visible del espectro.

Aunque esa ineficiencia es parte de su encanto, ya que es responsable de la calidez que dan las bombillas incandescentes, también ha provocado que las distintas autoridades hayan prohibido su fabricación y venta e impuesto una agenda de retirada. En Europa, ya no se pueden conseguir las más ineficientes y solo las halógenas con una mayor ratio de lumen por vatio (lm/w) han logrado una moratoria hasta 2018. En México, por ejemplo, no se comercializa ninguna incandescente desde el año pasado. Lea reporte completo en El País

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