La Policía: Cuesta abajo y de rodada | Nicaragua

Todo parece indicar que al final, la masacre a los miembros de la familia Reyes Ramírez quedará en la impunidad y la oscuridad.

Todo parece indicar que al final, la masacre a los miembros de la familia Reyes Ramírez quedará en la impunidad y la oscuridad.

Por Roberto Samcam

Con gran estupor la población nicaragüense ha visto como la Fiscalía y el Poder Judicial se han coludido para decidir que el crimen perpetrado en contra de la familia Reyes Ramírez el pasado 11 de Julio, en lo que ya la opinión pública llama La Masacre de Las Jaguitas, haya sido tipificado como Homicidio Imprudente, dicha tipificación pone el crimen al mismo nivel que un accidente de tránsito donde haya habido uno o varios muertos, lo que dice mucho de la justicia y la labor de la fiscalía en nuestro país.

Inicialmente se habló de 24 participantes en la masacre, luego de 20, posteriormente 14 y finalmente han sido enjuiciados 9 miembros de la unidad de la policía que tuvo a su cargo el operativo. Haciendo un pequeño recuento de lo mucho que se ha hablado en torno a esto, rescatamos varios elementos que inexplicablemente han sido pasados de lado por quienes están en la obligación de hacer justicia en nuestro desventurado país.

¿Quién ideó y organizó el operativo?

No se necesita ser especialista en temas militares para saber que el famoso operativo no pudo organizarse solo, tuvieron que existir otros a un nivel superior al del capitán que aparece como “cabeza de turco”, quienes son los que lo idearon, lo planificaron y lo organizaron. Tuvo que haber una información de inteligencia que detectó la trama, sea reunión de capos, traslado de drogas e inclusive, que es lo que se especula, un encuentro entre dos sujetos, uno de ellos narcotraficante. Además, alguien al más alto nivel de la institución tuvo que aprobar el operativo, ya que estas cosas no se ejecutan porque a un jefe menor le pasaron una información, sacó tropas especializadas de una unidad policial y lo montó. Si esto ocurrió así, algo muy malo anda en la institución policial, que los de arriba no saben lo que hacen los de en medio y los de abajo. Rota la jerarquía y la línea de mando. Impensable.

La emboscada

Este operativo era sencillamente una emboscada para aniquilar a los objetivos que había señalado la fuente de inteligencia. La argumentación de que era un vehículo blanco además de vaga es totalmente inaceptable y esa fuente (de inteligencia) es la primera que debió haber sido investigada. Y si la famosa fuente no era más que un activo del narcotráfico que quería hacer quedar mal a la policía, ni más ni menos como el operativo de hace poco más de un año, en el cual un grupo, para muchos aún no identificado, emboscó, asesinó y dejó mal parada a la institución policial, ya que el proceso judicial fue casi una comedia mal montada y todavía se desconocen los autores intelectuales, que de acuerdo a la Primer Comisionada, hasta pudieron haber sido los Zetas? Cuando se llevan hasta francotiradores a un operativo de este tipo, lo menos que se está pensando es que alguien salga vivo. 24, 20 o finalmente hasta 19, son una fuerza desproporcionada para interceptar un traslado de drogas. A quién esperaban?  La Fiscalía habla de menos de 50 disparos para una fuerza equipada con al menos 18 fusiles AK – 47 más el Dragonov del francotirador. Menos de tres disparos por cada uno? Por favor!

¿Encubrimiento o ligereza de la fiscalía?

Todo parece indicar que al final, la masacre a los miembros de la familia Reyes Ramírez quedará en la impunidad y la oscuridad, como otros eventos que han ocurrido con esta institución policial desde el 2007. Alguien sabe si capturaron a los de “Ocupa – INSS”, o a los de la mochila bomba, o a los verdaderos autores materiales e intelectuales de la emboscada del 19 de julio del año pasado, o a tantos y tantos oficiales y policías de línea que se han visto envueltos en abusos a la población, a mujeres, a jóvenes y hasta diputados de la Asamblea Nacional? Hay varias preguntas que la fiscalía debería responder para evitar la presunción de la población de que aquí se está encubriendo un asesinato. Quien pasó la información de inteligencia? Quien planteó el operativo al mando superior? Quienes lo conocieron? Quien autorizó el operativo? Quien estaba al frente del mismo en el terreno? Quien coordinaba toda la acción? Solo 9 dispararon? Cómo se sabe que fueron ellos? Hicieron peritaje balístico? Inspeccionaron las armas de fuego de cada uno de los que participaron en el operativo? Hicieron prueba de parafina para saber si hubo alguno que no disparó? Se hizo la reconstrucción de los hechos en el terreno, a como lo hicieron el 19 de Julio del 2014? Si habían tres grupos emboscados, quienes estaban al frente de cada grupo? Fueron interrogados? El Jefe de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía sabía del operativo? Estuvo presente? Quien le autorizó a facilitar las tropas? Muchas preguntas sin respuestas para llegar a un veredicto un poco más fuerte que un fatal accidente de tránsito. gran problema: Policía Vrs. Ciudadanía

Desgraciadamente, esta y otras acciones que hemos visto impasibles a partir del 2007, solo llevan a la pérdida de la institucionalidad de la policía, ya que está más preocupada por servir a la familia en el poder que al pueblo nicaragüense. En muy pocos días ha experimentado una situación que presagia un mal final. Primero fue la aporreada a quienes protestaban frente al CSE diputados incluidos, protesta por demás legitima y amparada en la Constitución Política de nuestro país. Luego vino la masacre de Las Jaguitas y después el operativo en el Barrio La Arrocera de León. En estos tres eventos se ha operado un proceso gradual de pérdida de la confianza y credibilidad de la policía, de pérdida del respeto y finalmente de pérdida del miedo. Las tres etapas graves, muy graves, para una institución que debería estar al servicio de la ciudadanía. Que ocurriría si en todos los siguientes operativos o acciones policiales, sea frente al CSE, en el patrullaje rutinario, o en operativos justificados de lucha contra el expendio menor de drogas en los barrios, o en la captura de delincuentes comunes, sean recibidos como lo fueron en La Arrocera? Sin ningún respeto a la autoridad que representan, sin ningún miedo al uniforme y con toda la desconfianza y el rechazo producto de sus últimas acciones. Y si esto pasara en todo el país? Estaríamos a las puertas de algo extremadamente muy grave para todo el país y que podría arrastrarnos a todos, no solo a los de abajo y en medio, sino que también a los de arriba, que son los que más tienen que perder. Todavía estamos a tiempo.

Del blog de Roberto Samcam 

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