“La marcha de la locura” en Nicaragua según versión Ortega

el_pulso_de_la_semanaPor Edmunado Jarquín

En un notable libro de la historiadora Bárbara W. Tuchman titulado “La marcha de la locura o la tontera: de Troya a Vietnam”, se interroga sobre un fenómeno, apreciable a lo largo de la historia y en diversos países, según el cual los gobernantes ejecutan políticas contrarias a su propio interés. Y repasa numerosos y significativos casos históricos en que gobernantes han actuado de forma contraproducente a lo que es su interés y el del país que gobiernan.

El mal desempeño de los gobiernos es de cuatro clases, y frecuentemente una combinación de ellas: tiranía, de lo cual hay muchos ejemplos; exceso de ambición, como el repetido intento alemán de conquistar toda Europa; incompetencia o decadencia, como ocurrió con el imperio romano; y locura o tontera, o perversidad.

El tema resulta pertinente por lo ocurrido esta semana en la Asamblea Nacional con motivo de la elección de los numerosos cargos en el Consejo Supremo Electoral (CSE), la Corte Suprema de Justicia (CSJ), la Contraloría General de la Republica (CGR), entre otros. Lo que ocurrió, incluyendo la reelección en la Presidente del CSE del absolutamente impresentable Roberto Rivas, pareciera resultado de una combinación, en la voluntad de Ortega, de las cuatro clases de locura o tontera gubernamental que señala la historiadora Tuchman.

Es cierto que Ortega no tiene una crisis de calle, como la de Maduro en Venezuela, pero….quien duda que no la tendrá en el futuro? Es cuestión de ponerle fecha.

Es cierto que Ortega no tiene sobre si los focos de las noticias internacionales, como Venezuela, pero….esos focos vendrán y Nicaragua volverá a estar en el radar de la atención internacional. En la oposición fuimos incapaces, frente al desmadre de las elecciones de 2011 (se nos arruino el radar -para saber lo que estaba ocurriendo- dijo el Jefe de la Misión de Observación de la Organización de Estados Americanos, agregando “no, no se arruino, nos lo taparon”) de crearle una crisis de legitimidad a Ortega, pero…..con el CSE reelegido, que legitimidad podrán tener las elecciones de 2016?

Ortega tuvo la posibilidad de fracturar y debilitar todavía más a la oposición, y, además crear condiciones para un dialogo con la Conferencia Episcopal que podría ensanchar su imagen “consensual y dialogante”, pero ha prevalecido su arrogancia que luce como una combinación de carácter tiránico, exceso de ambición, decadencia y tontera.

Una vez más nuestro país, lamentablemente, acelera su marcha de la locura o la tontera.

La Nicaragua Linda

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